Por Iván Vargas Muñiz
Líder obrero del Oeste
En la noche de ayer, un viernes, nos tiran la noticia que se aprobó la consulta de ubicación al proyecto Esencia, en Cabo Rojo. Este es un megaproyecto turístico y residencial de lujo planificado para la costa suroeste de Cabo Rojo, Puerto Rico, que abarca unos 2,000 acres y cuenta con una inversión estimada en más de $2,000 millones donde se construirán 1,132 residencias y 520 unidades de hotel.
Por la magnitud de lo que se va a construir se estima que el proyecto provocará una sobrecarga de los recursos de agua y luz en la zona y pondrá en riesgo los recursos naturales de la zona. Este complejo residencial turístico requerirá aproximadamente 1.25 millones de galones de agua al día para suplir las necesidades de los que allí vayan a residir o se hospeden.
Actualmente la Planta de Filtros de Betances en Cabo Rojo produce aproximadamente 2 millones de galones diarios de agua potable. Si se le añade la necesidad del proyecto Esencia, de más de un millón de galones diarios, sencillamente, no va a dar abasto y provocaría que los residentes de este municipio tengan mayores problemas de agua. Como consecuencia tendríamos sectores que no van a tener servicio ya que la prioridad se la van a dar a los residentes de un complejo residencial de alto valor económico, en el cual vendrán personas con mucho poder a habitar en el mismo.
Uno puede estar de acuerdo en que debe haber desarrollo residencial, incluso que personas con poder económico se muevan al Oeste. Lo que no puede pasar es, que ese desarrollo provoque que las comunidades cercanas, o incluso, la región, se afecten negativamente con la excusa del desarrollo.
En momentos en que estamos en una crisis de falta de agua por la merma en las lluvias, deciden aprobar algo que, prácticamente, le quita el servicio de agua a los que hoy disfrutan del mínimo.
El momento de apreciar la lucha es ahora. No podemos permitir que se ponga en riesgo los recursos naturales, especies endémicas, la flora y fauna que son exclusivas de ese lugar y mucho menos que nos afecten los servicios básicos de agua y luz.




Desafortunadamente el escrito de Ivan Vargas Muñiz sobre el proyecto Esencia en el suroeste de PR, se nutre de interpretaciones erradas de los abastos de agua en la zona del proyecto. De entrada, me opongo a la magnitud del proyecto y los planes de los proponentes para llenar la demanda de agua potable que el proyecto generará en su punto máximo. La aprobación de la DIA del proyecto es asombroso pues el documento no cuenta con un análisis científico cuantitativo de la disponibilidad de agua dulce (sea de la AAA más de pozos privados) en los acuíferos del área cercana al proyecto. He expresado en otros foros que es absolutamente necesario que se desarrolle y calibre un modelo de las aguas subterráneas en el Valle de Las y los sectores que ocuparía Esencia, pero calibrado con rigor científico y que evalue los cambios en los niveles y salinidad del agua en los acuíferos de la zona, inyectando las demandas futuras del proyecto, que en mi opinión, inducirían avances de la cuña de agua salina que conoces existe en los acuíferos de la zona. Es absurdo que la Junta de Planificación endosara la DIA del proyecto cuando no cuenta con el análisis fundamental que describo. Los estudios preliminares del USGS del comportamiento de los acuíferos de esa zona no dejan dudas de que es un balance frágil ante las lluvias mermadas que ocurren en el suroeste y los efectos de cientos de pozos intermedios y profundos perforados mayormente sin estudios y permisos, que redundará en intrusión salina en todo el sector. Esencia tiene la opción de construir su propia planta desalinizadora que reciba agua del mar y la procese para cumplir con las normas federales de calidad del agua potable. El costo de esa aventura es enorme, y quizás por eso no se considera. Sin esos análisis se arriesgan las aguas frescas disponibles de profundiades menores que ahora nutren cientos de viviendas en el Valle de Lajas.