Dra. María Sotelo Porto
He tenido la oportunidad de interactuar en diversos escenarios educativos dentro y fuera de mi País, y algo que me preocupa es cómo la comunidad escolar interpreta y aborda las conductas de los estudiantes con Trastorno Espectro Autista (TEA). La interpretación como el manejo adecuado de conductas en estudiantes con TEA requiere de conocimientos especializados, del valor del respeto, la empatía y en asumir responsabilidad en ayudar al prójimo. Como educadora y especialista en educación especial, he recalcado en diversos escritos publicados en periódicos locales, la necesidad urgente de que los Programas de Preparación de Maestros en las Universidades en Puerto Rico atempere sus currículos a las necesidades educativas reales de nuestro país, que en un futuro inmediato se le requiera a los docentes un menor en la especialidad de educación especial. Mientras esto llegara o no a ocurrir, hay un camino que trazar, hay que buscar soluciones, aplicarlas, examinarlas, y analizar su efectividad. Hay que trazar acciones para abordar adecuadamente las conductas de los estudiantes con TEA.
El trastorno del espectro autista (TEA) se define como un trastorno del desarrollo neurológico que afecta la manera en que una persona percibe y responde al entorno social. Los adolescentes con TEA confrontan dificultades para interpretar señales sociales, como el lenguaje corporal o las expresiones faciales, y muchas veces no comprenden las normas sociales no verbales que guían las interacciones sociales. A esto, se le añade las dificultades para percibir las emociones de los demás y predecir sus reacciones, lo que afecta su capacidad para interactuar de manera efectiva (Déficit en la teoría de la mente). Sin embargo, por medio de entrenamientos en habilidades sociales podrían desarrollar habilidades comunicativas, emocionales y relacionales más adecuadas. El escrito de González Bustos (2024) titulado Claves para educar adolescentes con TEA y del Neurodesarrollo expone varias estrategias, entre ellas:
ESTRATEGIA DEL ROLE-PLAYING: El role-playing que consiste en simular situaciones sociales reales para que los adolescentes puedan practicar respuestas en un espacio controlado y sin las consecuencias del mundo real. En la sala de clases se aplica al usar situaciones cotidianas. El maestro modela primero cómo responder, luego invita a voluntarios y finalmente involucra a más estudiantes.
ESTRATEGIA ANÁLISIS DE VIDEO: Ver y analizar escenas de video contribuye a trabajar la interpretación de señales sociales de forma visual y concreta. Se procede a seleccionar escenas que muestren claramente conductas que generan rechazo (interrumpir, no escuchar, invadir espacio personal) y conductas que generan cercanía (escucha activa, turno en la conversación, validar al otro). Pausa el video, haz preguntas concretas: «¿Qué hizo esta persona? ¿Cómo crees que se sintió el otro? ¿Qué podría haber hecho diferente?».
ESTRATEGIA DE EXTERNALIZAR EN 1RA PERSONA: Enseñar a expresar sentimientos y necesidades usando frases en primera persona —»Yo siento…», «Yo necesito…», «A mí me cuesta cuando…» El contraste es clave: «Tú me haces sentir mal» genera defensividad. «Cuando ocurre X, yo me siento Y» abre el diálogo. Los adolescentes con TEA toman las palabras de forma literal, y el sarcasmo puede generar confusión, ansiedad y malentendidos constantes.
ESTRATEGIA DE RECIPROCIDAD EN LA CONVERSACIÓN: Saber cuándo hablar y cuándo escuchar, cómo entrar a un grupo que ya está conversando, cómo cambiar de tema sin romper el ritmo, y cómo terminar una conversación de forma socialmente aceptable. Los pasos son observar primero, buscar el momento apropiado para entrar, hacer una pregunta relacionada con lo que el grupo estaba hablando, y así. La reciprocidad en la conversación —el turno de hablar y escuchar— se practica de forma sistemática con los pares. Otra estrategia útil es enseñar la «regla del equilibrio»: por cada vez que hablo de mi tema, hago una pregunta sobre algo del otro.
ESTRATEGIA DE INFERIR: La dificultad para ponerse en el lugar del otro, significa dificultad en el proceso de inferir lo que otra persona piensa o siente. Se recomienda el análisis de videos, las discusiones guiadas con preguntas concretas: «¿Cómo crees que se sintió X cuando Y dijo eso? ¿Por qué crees eso?».
ESTRATEGIAS DE RESPUESTAS: Los adolescentes con TEA tienen mayor riesgo de ser víctimas de hostigamiento escolar en parte porque sus reacciones emocionales son más visibles e intensas, lo que puede reforzar la conducta de quien hostiga. Se sugiere el enseñar estrategias de respuesta antes de que ocurra el hostigamiento. Algunas estrategias concretas son mantener la calma y no mostrar reacción visible, usar frases breves y asertivas preparadas de antemano, alejarse hacia donde haya un adulto, y saber a quién acudir.
Las habilidades sociales en adolescentes con TEA son fundamentales, debido que facilitan su integración, reducen el aislamiento, la sensación de soledad, favorece la adaptación escolar, la participación en la comunidad, y previenen problemas como la ansiedad o la depresión. Diversos estudios realizados por expertos en el campo educativo han demostrado que el entrenamiento en habilidades sociales ha sido eficaz para mejorar la comprensión emocional y la competencia social en personas con TEA. Así, que anímate y haz la diferencia.



