El Museo de Historia Natural y Conservación de Puerto Rico (MHNPR) anunció a los nueve ganadores de su Certamen de Arte de las Escuelas Públicas. Estudiantes de ocho municipios convirtieron en pintura la flora, la fauna y los paisajes que distinguen al archipiélago puertorriqueño, desde la cotorra puertorriqueña y el coquí hasta el manatí, el múcaro y el perezoso extinto que habitó el archipiélago puertorriqueño.
El certamen, celebrado en el marco del Mes de la Historia Natural del Archipiélago de Puerto Rico, se realizó en colaboración con el Programa de Ciencias del Departamento de Educación de Puerto Rico. Su objetivo es formar estudiantes que observen, se pregunten y comprendan el lugar donde viven. Para pintar una especie, un fósil o una formación de roca, cada participante tuvo que investigar, formular preguntas, distinguir lo que sabía de lo que suponía y decidir qué contar y cómo contarlo.
Así, el arte se convierte en un ejercicio de pensamiento crítico: la curiosidad se transforma en preguntas, las preguntas en conocimiento y el conocimiento en compromiso con la conservación del archipiélago puertorriqueño. Es la misma ruta que sigue la ciencia, recorrida con pinceles.
Un hecho histórico
Por primera vez en la historia, la geología y la paleontología boricuas se plasman en el arte dentro de un certamen escolar en las categorías Elemental, Intermedia y Superior. Las obras no se limitaron a la flora y la fauna de hoy: también llevaron al lienzo el carso y sus cuevas, los estratos de roca que dieron forma al archipiélago puertorriqueño y especies extintas, como el perezoso terrestre que lo habitó en tiempos prehistóricos.
Este enfoque abre una puerta nueva para la educación: ver en las rocas, los fósiles y las cuevas una parte esencial de nuestra identidad natural, tan valiosa como el coquí o la cotorra.
Los ganadores
Las obras compitieron en tres categorías, según el nivel escolar de los participantes.
Categoría Elemental (kínder a 5.º grado)
Primer lugar: Gilberto E. Santiago López, de 4.º grado de la Escuela Las Mareas Bilingüe, en Salinas.
Segundo lugar: Adrián Adorno Resto, de 5.º grado de la Escuela Segunda Unidad Almirante Norte, en Vega Baja, con la obra «Mi Puerto Rico».
Tercer lugar: José A. Ortiz García, de 5.º grado de la Escuela Especializada S. U. Botijas 1, en Orocovis, con la obra «Las especies únicas del Archipiélago de Puerto Rico».
Categoría Intermedia (6.º a 8.º grado)
Primer lugar: Heaven Lee Pabón Vázquez, de 8.º grado de la Escuela Especializada en Cinematografía Cacique Agüeybaná, en Bayamón, con la obra «El karso paraíso del San Pedrito y el coquí».
Segundo lugar: Neysen G. Colón Castro, de 8.º grado de la Escuela Rogelio Rosado Crespo, en Yabucoa, con la obra «Ecosistemas costeros y de montañas».
Tercer lugar: Liannelys Martínez González, de 7.º grado de la Escuela Generoso Morales Muñoz, en San Lorenzo, con la obra «El perezoso extinto de Puerto Rico».
Categoría Superior (9.º a 12.º grado)
Primer lugar: Nomar Ruiz Méndez, de 11.º grado de la Escuela Especializada en Bellas Artes (CABA), en Aguadilla, con la obra «El corazón de Borinquen».
Segundo lugar: Divine D. Acevedo Valentín, de 12.º grado de la Escuela Benito Cerezo Vázquez, en Aguadilla, con la obra «Vida en el silencio».
Tercer lugar: Kiara R. De los Santos Gil, de 9.º grado de la Escuela Central de Artes Visuales, en San Juan, con la obra «El increíble color de las cosas únicas».
Una herencia que se aprende mirando
El archipiélago puertorriqueño es hogar de especies que no existen en ningún otro lugar del planeta. Muchas enfrentan amenazas como la pérdida de hábitat y el cambio climático, y su futuro depende, en buena medida, de que las nuevas generaciones las conozcan y las valoren. Este certamen parte de una convicción sencilla: nadie protege lo que no conoce.
Al pintar el carso, los bosques, los ríos y las costas, los estudiantes no solo mostraron su talento: también observaron, investigaron y descubrieron que la historia natural del archipiélago puertorriqueño es también su propia historia. Las obras recorren desde especies vivas hasta especies extintas, lo que invita a reflexionar sobre lo que hemos perdido y sobre lo que aún podemos conservar.
El impacto trasciende a los nueve premiados. El certamen integra la ciencia y las artes en el salón de clases, y cada obra se convierte en una herramienta educativa capaz de inspirar a otros niños y jóvenes.
«Cada una de estas obras es una declaración de amor al archipiélago puertorriqueño. Cuando un niño pinta un coquí o una cotorra, aprende a mirarlos con otros ojos, y esa mirada lo acompañará toda la vida», expresó Maribel Ramírez Toledo, presidenta y fundadora del MHNPR. «Estos estudiantes nos recuerdan que el arte y la ciencia caminan juntos, y que el futuro de nuestra naturaleza está en buenas manos».
Una alianza por la educación
El certamen se realizó en colaboración con el Departamento de Educación de Puerto Rico, a través de su Programa de Ciencias, lo que permitió la participación de estudiantes de escuelas públicas de todo el país. Esta alianza demuestra que el museo y la escuela pueden ser un mismo salón de clases.
El MHNPR agradece también a la Familia Torres Ramírez, auspiciadora del certamen, cuyo respaldo reafirma que la educación y la conservación de nuestro patrimonio natural son una responsabilidad compartida. Su generosidad con la niñez y la juventud puertorriqueñas es un ejemplo para la comunidad y para el sector privado.
El Museo invita a otras empresas, organizaciones y familias a sumarse como auspiciadores de los premios de los estudiantes ganadores. Las personas interesadas pueden comunicarse a través de www.mhnpr.org.
Sobre el Museo de Historia Natural y Conservación de Puerto Rico
El Museo de Historia Natural y Conservación de Puerto Rico (MHNPR), con sede en Aguadilla, se dedica a investigar, conservar y divulgar la historia natural del archipiélago puertorriqueño. A través de exhibiciones, programas educativos y alianzas con escuelas y comunidades, promueve el conocimiento y la protección de nuestra biodiversidad. Más información en www.mhnpr.org.












