Por Luis Joel Méndez González | Centro Periodismo Investigativo
Frente a los muelles del Viejo San Juan, el taxista Carlos Vera Centeno espera a que los turistas que ya lo han contratado de antemano se bajen del barco para llevarlos a algún recorrido o playa cercana. Lleva 18 años en esa rutina, pero el tiempo que le tomaba buscar o dejar pasajeros en la instalación portuaria se ha duplicado, y en ocasiones, se ha triplicado.
“Este año, [el costo de] los servicios míos para los cruceros, tuve que aumentarlos porque de un servicio que me tomaba veinte, veinticinco minutos, [ahora] me puede tomar una hora en dejar [los pasajeros] por ese problema del tráfico”, comentó Vera Centeno.
La congestión vehicular es solo uno de los problemas del abarrotamiento que experimenta el Viejo San Juan, el principal puerto turístico de Puerto Rico, que se manifiesta también en la presión sobre la infraestructura de la ciudad y en el malestar de sus vecinos.
Sin un plan coordinado que atienda la infraestructura de servicios básicos, la planificación en la entrada y salida a la Isleta de San Juan, y el alivio a la zozobra que esto le provoca a los residentes de la Ciudad Amurallada, el Gobierno de Puerto Rico impulsa la industria de cruceros como una actividad económica que debe seguir en crecimiento, denunciaron vecinos y comerciantes entrevistados por el Centro de Periodismo Investigativo (CPI).
En agosto del año pasado, la gobernadora Jenniffer González Colón proclamaba que “nosotros queremos ir por más” respecto a colocar a Puerto Rico como puerto base de nuevas líneas de cruceros. Menos de un año después, camiones cisterna se ven estacionados en las estrechas calles adoquinadas para suplir agua a los negocios y residentes del Viejo San Juan. 
Camiones cisterna suplen agua potable en el Viejo San Juan.
Foto por Omaya Sosa Pascual | Centro de Periodismo Investigativo
Los camiones cisterna son un remedio temporal ante la baja en presión y la suspensión del servicio de agua potable que experimentan otros sectores de la capital pero que en la Isleta de San Juan se sufre con mayor frecuencia, según los vecinos. Vanessa Droz Martínez, residente de la Calle San Sebastián y miembro de la Asociación de Vecinos de Viejo San Juan (AVISAJ), aseguró que la presión de agua disminuye, principalmente en las áreas más altas, cuando se les provee el servicio a los cruceros. La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) negó al CPI que el suplido de agua a los cruceros cuando atracan provoque efectos adversos en el abasto de agua a los residentes del Viejo San Juan.
El abarrotamiento no solo resulta en la congestión vehicular y la disminución en la presión de agua, también se afecta la pobre infraestructura sanitaria, la fragilidad de sus calles, el desorden y la contaminación por ruido y aire que provoca una industria pobremente fiscalizada y subsidiada por el Gobierno de Puerto Rico, halló una investigación del CPI.
Desconexión con los residentes
Como en otras islas del Caribe, una de las limitaciones que se asocia al turismo de crucero es que la actividad económica que genera se concentra principalmente en los alrededores del área portuaria. Por lo tanto, no se traduce en ingresos importantes a otras regiones de Puerto Rico e incluso del mismo San Juan y le impone a la comunidad anfitriona una presión enorme porque el movimiento de personas que trae rebasa la capacidad de la ciudad histórica, coincidieron fuentes consultadas por el CPI.
“La Asociación de Vecinos del Viejo San Juan observa con profunda preocupación los recientes anuncios de la Gobernadora relacionados con la expansión portuaria y la intención de convertir a Puerto Rico en un hub de cruceros similar a Miami. Entendemos que estas propuestas reflejan una visión económica desconectada de la realidad física, histórica, ambiental y comunitaria del Viejo San Juan”, reaccionó por escrito la asociación al CPI. “El Viejo San Juan es una ciudad histórica, viva y extremadamente frágil”.
Vídeo por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo
Aparte de San Juan como principal punto de entrada para cruceristas en Puerto Rico, Ponce, al sur, también recibe cruceros, pero su actividad es limitada. La Compañía de Turismo anunció que en 2027 el Legend of the Seas, el crucero más grande del mundo, hará una parada en el puerto de Ponce. El Gobierno también quiere incentivar la llegada de cruceros a Mayagüez, al oeste de la Isla, y ha expresado interés en desarrollar infraestructura portuariaen Toa Baja y Cataño como parte del plan de hacer de Puerto Rico un hub para cruceros en la región.
La Asociación de Vecinos del Viejo San Juan se quejó porque sienten que se les ha impuesto un modelo turístico sin que haya procesos de participación ciudadana, vistas públicas o estudios de rigor que sustenten la capacidad de la isleta para aguantar la magnitud del movimiento de personas que provocan la llegada de cruceros.
El exdirector del Departamento de Desarrollo Económico y Turismo de San Juan, Joel Pizá Batiz, reconoció que el Municipio de San Juan carece de un estudio de impacto económico de la industria de los cruceros en la ciudad histórica. Pizá Batiz renunció a su cargo en julio.https://flo.uri.sh/visualisation/29829617/embed
Según la Compañía de Turismo (CTPR), 1.6 millones de personas visitaron la isla en cruceros durante el 2025. Para el 2026, la proyección es que lleguen dos millones de personas, según Clarivette Díaz Sosa, gerente general de San Juan Cruise Ports, compañía que opera seis muelles turísticos en San Juan como parte de una Alianza Público Privada (APP).
Al compararse con el resto del Caribe, Puerto Rico fue el quinto destino turístico que más visitantes recibió en 2024, según el más reciente estudio de la industria de los cruceros de la Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe (FCCA en inglés). Fue superado por Cozumel y Costa Maya, en México, así como República Dominicana y Bahamas.
El economista y director del Programa Graduado de la Facultad de Empresas de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Gerardo González Núñez, explicó que la industria de los cruceros es un fenómeno predominantemente caribeño. El Caribe es el destino de cruceros más visitado a nivel mundial, según el CLIA Global Market Report de 2025. Ese año, la región recibió al 44% de todos los pasajeros de 2025, unos 16 millones. Los destinos europeos ocuparon el segundo lugar, con nueve millones de pasajeros.
Vídeo por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo
Sin embargo, “en volumen, la cantidad de cruceristas que Puerto Rico recibe es marginal en relación a la cantidad de turistas que recibe la isla [por aire]”, explicó González Núñez. De acuerdo con datos de la Compañía de Turismo, cerca de 7.3 millones de turistas viajaron a la Isla en avión en 2025, en comparación con 1.6 millones que visitaron en crucero.
Los turistas de cruceros en Puerto Rico gastaron $367 millones en 2024, dice un estudio de Discover Puerto Rico, entidad a cargo del mercadeo de la Isla como destino turístico. Dichos números podrían atribuirse al Viejo San Juan porque es donde atraca la mayoría de los cruceros a Puerto Rico, dijo Discover.
Pero la Junta de Planificación (JP) estimó en su más reciente informe económico que los cruceristas gastaron $228 millones en la Isla en 2024. Entre el cálculo de Discover Puerto Rico y el de la JP hay una diferencia de $139 millones. Discover dijo que su estimado es mayor porque incorporó a miembros del ejército en la categoría de excursionistas y utilizaron “un modelo distinto para analizar los datos”.
Además, mientras el análisis de datos de la JP se basó en años fiscales, los de Discover Puerto Rico usan años naturales.
Lo que se deja de ganar
Uno de los mecanismos del Gobierno de Puerto Rico para lograr que la Isla sea un puerto base para las empresas de cruceros, prolongar su tiempo de estancia e incrementar la cantidad de pasajeros, es el ofrecimiento de incentivos económicos.
El Código de Incentivos de Puerto Rico tiene un portafolio de 12 incentivos a los que cruceros y agentes portuarios pueden acogerse. Los agentes portuarios son empresas que proveen servicios administrativos y de logística a los cruceros antes, durante y después de que atracan en la Isla. Los incentivos incluyen descuentos en tarifas y bonificaciones por el uso de la Isla como puerto base, incentivos para embarcaciones que estén más de ocho horas en el puerto y reembolsos parciales por la compra de suministros, servicios de mantenimiento y productos.
Las líneas de cruceros reciben descuentos por cada turista que desembarca.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo
“El incentivo principal que reciben los barcos cruceros no es contributivo, sino un incentivo económico que opera como un descuento en la tarifa por pasajero y que depende del volumen de pasajeros que arriben en Puerto Rico”, dijo el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC).
El otorgamiento de estos incentivos no es discrecional, debe concederse a toda compañía o a operadores de barcos cruceros que los soliciten a la Compañía de Turismo si cumplen con los requisitos establecidos en la Ley 60-2019.
Turismo estimó que de 2023 a 2025 concedió al menos $30.8 millones en incentivos económicos a las líneas de cruceros Carnival Cruises, Norwegian Cruise Lines y Royal Caribbean, así como a las empresas de agentes portuarios Pérez & CIA y Continental Shipping.https://flo.uri.sh/visualisation/29852012/embed
Estos incentivos funcionan por reembolso, una vez «se evidencia y valida el cumplimiento de los requisitos establecidos por ley», señaló la oficial de prensa de Turismo, Reimarie Carrero.
Pizá Batiz, quien también dirigió la Autoridad de Puertos durante el cuatrienio pasado, dijo que los incentivos buscan aumentar el número de pasajeros que llegan a Puerto Rico.
“Ellos van a colocar su barco en los destinos que más dinero les generen. Así que los destinos tenemos la presión de cómo hacer más atractivo y cómo lograr que el destino le genere más dinero a la línea [de cruceros]”, agregó.
La FCCA, cuyos miembros son ejecutivos de las líneas de crucero e industrias relacionadas, ha cabildeado activamente a favor de incentivos económicos ante la Junta de Control Fiscal, la entidad impuesta por el Congreso de Estados Unidos sobre Puerto Rico desde 2016 para decidir sobre el manejo fiscal y el presupuesto del País.
El DDEC dijo al CPI que mide la efectividad del incentivo con estudios y análisis de retorno de inversión de los incentivos otorgados, pero en su más reciente informe de este tipo, publicado en 2024 con datos de 2020, la industria de cruceros apenas es mencionada una vez y no se ofrece ningún análisis sobre estos incentivos económicos.
Disminución en ingresos brutos
En 2023, el Gobierno de Puerto Rico recibió cerca de $21 millones en ingresos por tarifas y cargos relacionados al movimiento de cruceros en los muelles que para ese entonces operaba la Autoridad de Puertos.

Entre febrero y marzo de 2024, esa operación pasó de Puertos a manos de San Juan Cruise Port mediante un contrato firmado en 2022.
La APP concretada durante la administración de Pedro Pierluisi para los próximos 30 años establece que, inicialmente, Puertos recibirá el 5% de los ingresos de la operación.
Este porcentaje iría en aumento de manera escalonada hasta alcanzar un 9% en el transcurso de la primera década del contrato, según la firma de análisis financiero S&P Global.
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Recorrido por el Viejo San Juan para investigación sobre el impacto económico de la llegada de cruceros a la isla.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo
En 2024, Puertos ingresó $4.7 millones durante los meses que operó los muelles turísticos y otros $967,571 correspondientes al 5% acordado en el contrato de la APP, según datos provistos por la corporación pública. En 2025, a Puertos le correspondió $1,435,507 del total de los ingresos recaudados por SJCP. El CPI solicitó las cifras totales de recaudos de SJCP pero al cierre de esta edición no se habían entregado.
SJCP es una subsidiaria de Global Ports Holdings, que opera otros muelles en el Caribe en lugares como Santa Lucía, Bahamas y Antigua. En Puerto Rico, es la encargada de “establecer, cobrar, retener y exigir el pago de todos los ingresos relacionados con los puertos de cruceros”, según un documento de su empresa matriz.
La Autoridad de Puertos indicó que el beneficio que obtiene el Gobierno de Puerto Rico con el acuerdo con San Juan Cruise Port no se limita al ingreso por su participación en los ingresos operacionales.
“Bajo el contrato SJCP asumió la responsabilidad de desarrollar e implementar, a su propio costo, un programa integral de diseño, mantenimiento y construcción dirigido a mantener las instalaciones del puerto de cruceros en condiciones seguras, eficientes y adecuadas para las necesidades de la industria”, dijo Puertos. “Además, SJCP debe llevar a cabo reparaciones y mejoras en distintos muelles con sus propios recursos, incluyendo obras necesarias para atender deficiencias estructurales identificadas en las instalaciones”, añadió.
El 29 de abril de este año, Puertos traspasó a SJCP $98.2 millones en fondos federales para reparaciones en la instalación portuaria de cruceros, según surge de la Oficina del Contralor. Según la empresa, la rehabilitación costará $425 millones, e incluye el desarrollo de las áreas portuarias divididas en dos distritos: el Viejo San Juan, que usará los muelles 1, 3 y 4 para escalas de tránsito y cruceros de lujo; y el homeport, que incluye los muelles Panamericanos y los 11 y 13.
¿Reinversión en la economía?
Los turistas que llegan en estos barcos generan cerca de la mitad de los ingresos anuales de los comerciantes, estimó Eddie Pérez Morales, director de la Corporación para el Desarrollo Empresarial y Cultural de la Isleta de San Juan (CODEVISA).
“Sin el impacto económico que proveen los cruceros”, indicó Pérez, “los comerciantes estarían un poco más apretados”. Los negocios en el Viejo San Juan, al igual que el resto de la pequeña y mediana empresa en Puerto Rico, enfrentan obstáculos como los altos costos de energía eléctrica, la inflación y la dificultad para retener empleados, pero a los del Viejo San Juan se les suman las dificultades que conlleva operar en una ciudad levantada durante la colonia española.
El beneficio económico que generan los turistas de cruceros fluye principalmente entre los comercios que están más cerca de los muelles o de los sitios de mayor interés turístico, aclaró el director de CODEVISA. El gasto mayor que hacen los turistas es en la compra de recordatorios o souvenirs y en la degustación de comida típica, según su experiencia en la industria.


Recorrido por el Viejo San Juan para investigación sobre el impacto económico de la llegada de cruceros a la isla.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo
Así, los colmados, farmacias y oficinas médicas que necesitan los residentes han sido reemplazados en el Viejo San Juan por barras, restaurantes y tiendas de souvenirs que no necesariamente son de artesanos puertorriqueños ya que han proliferado los recordatorios genéricos importados de China, denunció al CPI Yoamadil Cabán González, residente de la Calle Sol. También se han mudado muchos residentes y hasta la única oficina médica que había cerró.
“[El Viejo San Juan] se está convirtiendo, de la ciudad histórica y residencial viva (que era), en un parque temático flotante que sólo beneficia a las grandes corporaciones, mientras debilita nuestra salud, nuestra infraestructura, nuestra biodiversidad, y sobre todo, nuestro sentido de comunidad”, denunció Cabán González. “Los cruceros no están trayendo una economía sostenible ni respetuosa, traen una presión sobre nuestra infraestructura y la expulsión de los comercios que realmente necesitamos los residentes”, dijo al CPI.

La congestión vehicular en el Viejo San Juan se ha convertido en un problema para los taxistas.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo
Como los turistas de cruceros tienen incluidas las comidas y bebidas en el barco, el impacto económico “es superficial, de bajo valor”, analizó Cabán González.
La portavoz de Discover Puerto Rico, Karen Garnik, dijo que los estudios de percepción que han realizado muestran que los turistas dan una valoración positiva al carácter residencial e histórico del Viejo San Juan.
“Si se eliminan los residentes, el ritmo se apaga. Si se reemplaza el restaurante tradicional con una cadena de tiendas, el sabor se vuelve genérico. Si se desplaza al artesano de la Calle del Cristo, la arquitectura se convierte en un telón de fondo. Hemos visto cómo se desarrolla esta historia en Venecia [en Italia] y Dubrovnik [en Croacia]. No nos interesa la secuela”, dijo Garnik, y añadió que las decisiones sobre la administración del puerto, los contratos para las excursiones, los comercios del muelle y las llegadas de los barcos “corresponden a la Compañía de Turismo de Puerto Rico y la Autoridad de los Puertos de Puerto Rico”.
Una de las tantas preocupaciones de los vecinos es la construcción, con el apoyo de la CTPR, frente al puerto de San Juan de un hotel de la marca Hard Rock que requerirá la elevación del terreno y que trae un diseño que no se ajusta a la arquitectura del Viejo San Juan.
Impacto a la infraestructura
“Cuando esa gente desembarca, eso es miles de personas que entran a San Juan. Aquí no hay baños públicos”, señaló Lourdes Suárez Valle, residente de la Calle Sol. “Lo que hacen es dar vueltas por ahí y comprar una que otra cosita. Pero no son un público interesante ni para los comercios ni para nosotros”, agregó.
El exdirector del Departamento de Desarrollo Económico y Turismo de San Juan dijo que el Municipio coloca baños portátiles en días con una alta cantidad de cruceros en puerto. Planifica construir 10 facilidades sanitarias públicas en la antigua Oficina de Turismo del Viejo San Juan, detrás del Teatro Tapia. De acuerdo con el presupuesto municipal 2025-2026, los trabajos tendrían un costo estimado de $230,000.
En octubre de 2025, dos meses después que la Gobernadora apostara por más cruceros durante el anuncio de la convención de la FCCA en Puerto Rico, los residentes y comerciantes del Viejo San Juan acusaron a la AAA de abastecer con agua a los cruceros cuando ellos carecían del servicio desde hacía días.
La AAA negó al CPI que los cruceros tuvieran prioridad sobre otros clientes comerciales y residenciales y aseguró que, en situaciones de baja presión o interrupciones del servicio, se afectan los cruceros tanto como cualquier otro cliente.
“La Autoridad establece que no existen registros ni evidencia que vinculen la presencia de cruceros en los puertos del Viejo San Juan con efectos adversos en el suplido de agua potable [a los residentes o comercios del área]”, afirmó el oficial de prensa de la AAA, Gian Paul Luciano Ramos.
Pero Nitayno González Otero, residente de la Calle Luna, no se cree eso.
El residente indicó que, entre más cantidad de cruceros, más se reduce la presión de agua en las residencias del casco histórico. Estas fluctuaciones ocurren usualmente en la tarde y se prolongan por dos horas.
“La altura donde uno vive afecta. Por ejemplo, yo estoy en la Luna, y estoy en el primer piso, y se siente la diferencia en la presión. Se ve el hilito que está saliendo del agua. Pero las personas que ya viven en segundo o tercer piso, o en calles más altas, se afectan más porque entonces la presión no llega”, aseguró.
La AAA suministró sobre 105,000 metros cúbicos de agua a cruceros en el Puerto de San Juan de enero de 2019 a marzo de 2024, según datos de Puertos. Esta cantidad equivale a un mes de consumo para poco más de 6,000 residencias, las cuales, en promedio, consumen 17 metros cúbicos de agua al mes, según la Autoridad.
Turistas y residentes compiten por un mismo espacio
Víctor R. Castro Gómez, residente de la Calle Luna, destacó que los turistas compiten con los residentes por la misma infraestructura peatonal y vial.
“Lo primero que uno ve cuando llegan esos barcos es gente compitiendo por el espacio, prácticamente en una lucha con los vehículos”, indicó.
El Viejo San Juan tiene cerca de 20 calles.
Recorrido por el Viejo San Juan para investigación sobre el impacto económico de la llegada de cruceros a la isla.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo
Este frenesí dificulta el tráfico, en especial para residentes y comerciantes, lo cual ha obligado a que acomoden sus horas de ingreso y salida de la ciudad a esa realidad.
Tampoco es raro que los adoquines se dañen y las calles se hundan en el Viejo San Juan por el peso de los vehículos y de los peatones. Muchas de estás calles están construidas sobre bóvedas cubiertas de adoquines azules, algunos instalados a finales del siglo XIX, y otros de reemplazo.
Recorrido por el Viejo San Juan para investigación sobre el impacto económico de la llegada de cruceros a la isla.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo
Pizá Batiz indicó que el ayuntamiento cuenta con un plan peatonal para la ciudad histórica que se activa en ciertas calles únicamente durante eventos especiales, por lo general, una vez al mes. El exfuncionario añadió que transformar el Viejo San Juan en una ciudad peatonal debe estar acompañado de un sistema de transporte colectivo más robusto.
También reconoció que el ayuntamiento carece de un estudio de capacidad de carga turística para determinar cuántas personas pueden estar simultáneamente en el Viejo San Juan sin que se comprometa su infraestructura histórica y los servicios esenciales para los residentes y comerciantes.
La Oficina de Manejo de Emergencias de San Juan ha establecido una cantidad máxima de 33,000 personas permitidas en la ciudad, pero esta es una medida dirigida a evitar emergencias o facilitar el manejo en eventos masivos. 
Recorrido por el Viejo San Juan para investigación sobre el impacto económico de la llegada de cruceros a la isla.
Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo
El fundador de la Sociedad Puertorriqueña de Dibujos de Edificios Históricos, Andy Rivera Rivera, explicó que durante los primeros años de la invasión estadounidense, en 1898, se diseñaron canales de agua bajo las calles de la Ciudad Amurallada que fueron parte clave de su sistema de acueductos. Hasta la fecha, se conoce de 32 túneles, 48 criptas y 1,232 aljibes en el Viejo San Juan. Pese a que están en desuso, el complejo sistema de túneles, criptas y aljibes torna vulnerables las calles de la ciudad ante la sobrecarga vehicular, advirtió.
Falta de voluntad de las autoridades
Mientras los vecinos del Viejo San Juan descansaban en sus hogares en una noche de abril de 2024, un crucero tenía la música a todo volumen, sus luces estaban encendidas y las chimeneas de la embarcación producían un fuerte hedor y hollín. Era imposible conciliar el sueño ante la contaminación lumínica, sonora y ambiental de la inmensa embarcación.
Los residentes llamaron a la Policía estatal, pero les dijeron que no tenían jurisdicción para intervenir. El portavoz del Negociado de la Policía, Axel Valencia, rehusó responder a las denuncias de los residentes, y dijo que la Policía Municipal es la que está a cargo de la seguridad de la comunidad así como del área de la Bahía de San Juan, envió por escrito al CPI.
Contrario a lo que dijo Valencia, el Reglamento de la Autoridad de Puertos establece que es la Policía de Puerto Rico la que debe patrullar las instalaciones portuarias junto a los oficiales de seguridad de la Autoridad de Puertos para evitar delitos e infracciones de ley. Según el reglamento, los oficiales de Puertos deben colaborar con la Policía de haber una investigación por una violación de ley en instalaciones portuarias así como en el área de la Bahía de San Juan.

Más de 100 residentes de el Viejo San Juan firmaron una petición para que Turismo, Puertos y el Municipio de San Juan atendieran sus reclamos.
“El aumento en el número y tamaño de los cruceros implica mayor ruido, contaminación lumínica y ambiental que afecta negativamente la salud, el estado anímico de los residentes y la sana convivencia en la ciudad donde sí vive gente”, dice la carta enviada por AVISAJ. “El mal manejo de los cruceros atenta contra nuestra capacidad de vivir en salud y armonía”.
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Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo
Lilliam Cruz Viñas, residente de la Calle Sol, denunció que la comunidad también carece de suficientes oficiales del orden público. Los vecinos que han llamado con querellas se topan con que no hay policías o patrullas municipales suficientes a pesar de que “se han formado peleas” entre turistas tarde en la noche, entre otras violaciones al Código de Orden Público.
“La policía está ausente”, denunció. “Yo casi nunca llamo a la policía porque no me afecta, realmente, pero a mis vecinos sí les afecta. Entonces, ¿qué pasa? Que llaman al cuartel, y la Policía dice que no tiene patrullas, que no tiene motoras, si contestan, porque no siempre contestan”.
Pizá Batiz mencionó que 85 efectivos de la Policía Municipal están asignados al Viejo San Juan. Datos enviados por el Municipio indican que los oficiales cuentan con 18 motoras y ocho patrullas.
“La industria de los cruceros levanta muchas pasiones tanto de los que están a favor como de los que están en contra”, opinó. “Situaciones van a ocurrir, se tienen que mediar, siempre partiendo de la premisa de que es un segmento [económico] importante y que se está compitiendo con otras jurisdicciones”.
“Hay que atenderlos sabiendo que no podemos quedarnos rezagados comercialmente”, agregó.
El funcionario aseguró que se reunía periódicamente con los residentes y los comerciantes de la zona. Mostró desconocimiento en cuanto a la aplicabilidad del Código de Orden Público a los cruceros.
Reinaldo Segurola Pérez, vecino de la Calle Sol, documentaba en Facebook casi a diario los incidentes que experimentan los residentes del Viejo San Juan y dijo que luego se los hacía llegar al Municipio de San Juan. Sin embargo, dijo, la comunicación con el alcalde Miguel Romero ha sido escasa y limitada.
“El Viejo San Juan es el lugar donde todo se vale”, lamentó Segurola. “Una cosa es que el Viejo San Juan sea un excelente destino turístico y otra cosa es que sea un excelente lugar para vivir”, agregó. “Son dos visiones, y no te estoy diciendo que haya que irse con una o con la otra, pero hay que buscar la manera de armonizar esos intereses que a veces están en conflicto el uno con el otro para que se sostenga la comunidad residencial”.
La falta de atención a los reclamos de los residentes empujó a Segurola a mudarse a finales de diciembre fuera del Viejo San Juan, indicó al CPI. El casco urbano del Viejo San Juan perdió el 32% de su población entre 2010 y 2020, de acuerdo con el Buró del Censo de Estados Unidos. De 3,570 residentes en 2010, quedaban 2,417. En toda la Isleta de San Juan la reducción poblacional fue de 10%.
Esta investigación fue posible en parte gracias al apoyo del programa Metcalf Ocean Nexus Academy, creado por las organizaciones Ocean Nexus y Metcalf Institute en colaboración con The Uproot Project.



