Por Edric E. Vivoni Farage
Cuando las instituciones se corrompen más allá de toda rehabilitación, hay que desecharlas y recomenzar para proteger los intereses del pueblo. ¡Me refiero a la legislatura! Su responsabilidad primordial es dictar las reglas que rigen nuestra vida colectiva.
En Historia Constitucional de Puerto Rico, José Trías Monge sostiene que el poder legislativo es una soberanía delegada por el pueblo para atender sus necesidades. Raúl Serrano Gelys, en Derecho Constitucional, explica que su deber es reglamentar la conducta privada en beneficio del interés público y la moralidad. Legislar no es complacer corrientes, sino ejercer una responsabilidad histórica.
¿Realiza nuestra legislatura esa función? La mayoría acordaremos que se ha desviado, convirtiéndose en escenario de riñas partidistas y propuestas de escaso valor económico o ético.
Mantener este cuerpo de 78 legisladores nos cuesta una fortuna. Sus dos presidentes reciben un salario básico de $110,663; los cuatro vicepresidentes entre $79,036 y $84,841; y los setenta y dos restantes, $73,775. Súmele las aportaciones patronales, planes médicos y un sistema de retiro que ascendió a $38 millones en el presupuesto 2025-2026. Además, reciben reembolsos por millaje y las presidencias camerales gastan casi $200,000 mensuales en oficinas. Con esa inversión, ¿ha mejorado la calidad de vida del puertorriqueño? Sostengo que ha empeorado. ¿Qué haremos? Muchos piensan que nada se puede hacer. A mis 81 años no me rindo, ni creo que esto dependa del estatus o de cambiar de partido; a mí me sigue importando. Aunque el sistema institucional impide el desarrollo, presento este Manifiesto de Reconstrucción para generar un diálogo nacional, creativo y desprovisto de egoísmos.
Este Manifiesto propone: (1) convocar un diálogo multisectorial para diseñar un modelo económico de pleno desarrollo y autogestión, independiente del estatus; (2) crear un organismo ciudadano apolítico para evaluar la Ley PROMESA, auditar la deuda y fijar responsabilidades fiscales; (3) evaluar la efectividad de LUMA y Genera PR, explorando una cooperativa de energía administrada por los abonados; (4) fortalecer las penas anticorrupción con doble restitución, prohibición de contratación gubernamental y eliminación de pensiones a convictos; (5) rediseñar la salud y educación bajo el control de sus propios profesionales, sin influencias partidistas; (6) revisar exenciones contributivas a grandes capitales extranjeros para incentivar a comerciantes y agricultores locales; (7) transformar ayudas federales en plataformas de capacitación que enaltezcan la dignidad laboral; (8) exigir la exención de las Leyes de Cabotaje para competir en igualdad con las Islas Vírgenes americanas; (9) impulsar una Reforma Agraria integral con tarifas protectoras hacia la autosuficiencia alimentaria; (10) forjar una alianza público-privada que atraiga empresas de diversos países para diversificar la economía; (11) establecer la selección ciudadana de jueces basada en carácter moral, excluyendo trayectorias partidistas,, (12) proteger nuestro patrimonio histórico, cultural y lingüístico de cualquier agenda política.
Para implementar esto, la participación del talento joven es indispensable. Invito a los que se fueron, o piensan irse, a ser parte de este proyecto viable. No les pido que regresen a lo que hay, sino a construir lo que seremos. De igual manera insto a los actuales legisladores, haciéndole un llamado a sus consciencias, para que respondan a este emplazamiento con el firme y exclusivo objetivo de hacerle bien al Pueblo de Puerto Rico. Reconozco que no es fácil, sería más bien arriesgado. Dar tal paso implica un cambio de perspectiva… ¿Fidelidad al país o al líder político? Lo último es lo que nos ha llevado a donde nos encontramos. Lo primero es lo que les hará copartícipes del pueblo que todos deseamos crear.




