Por Luis Joel Méndez González | Centro de Periodismo Investigativo
Aunque el turismo es la industria más importante de las Islas Vírgenes de Estados Unidos (USVI en inglés), para los residentes de St. John, St. Croix, St. Thomas y Water Island es urgente que se diversifique la economía y se reduzca la dependencia al turismo, particularmente el de cruceros.
Los cruceristas superan numéricamente a los viajeros en avión en el territorio estadounidense y usan la misma infraestructura vial y servicios básicos, indicaron los residentes al CPI. Sin embargo, la aportación económica de los cruceristas al país es menor que la de los viajeros en avión, pues gastan relativamente menos durante su estancia, según datos del Gobierno de USVI y de la industria de los cruceros.
Según el Buró de Investigaciones Económicas, los visitantes a USVI en avión generaron $1,106,400,000 en gastos en 2024, una cifra que se traduce en el 24% del PIB estimado del territorio para 2022, que es el año más reciente disponible. Mientras que los que llegaron por crucero gastaron $722,000,000 ese mismo año, que sería el 15% del PIB.
Los residentes locales reclaman que los ingresos turísticos se utilicen para rehabilitar las carreteras, reparar la red eléctrica, atender la falta de vivienda asequible y mejorar los servicios médicos. Con cada nuevo crucero, la multitud de turistas acapara los servicios básicos de los residentes, encontró una investigación del Centro de Periodismo Investigativo (CPI).
Sin embargo, el Gobierno de las Islas Vírgenes Estadounidenses prefiere, principalmente, dirigir el dinero de los contribuyentes en atraer cada vez más cruceristas. El año pasado, por ejemplo, anunció un proyecto de $200 millones para revitalizar uno de sus principales puertos de cruceros, como parte de una alianza público privada en la que también participa Royal Caribbean. La legislación que permitió el proyecto refuerza a las Islas Vírgenes de Estados Unidos “como uno de los principales destinos de cruceros del Caribe”, según expresó Carlton Dowe, exdirector ejecutivo de la Autoridad de Puertos de USVI, cuando se aprobó la legislación en noviembre de 2025.
Carlton Dowe, ex director ejecutivo de la Autoridad de Puertos, quien ha sido acusado por fraude hipotecario. |
Foto suministrada.
“El turismo representa más del 70% de nuestra economía y los puertos son las puertas de entrada a esa economía. Hemos tenido una expansión masiva en nuestros mercados turísticos y esto ha ido acompañado de inversión en nuestros puertos”, dijo el gobernador de las Islas Vírgenes de Estados Unidos, Albert Bryan Jr., en declaraciones escritas al CPI.
Daniel Boyd, residente de St. John, vive hace 37 años en las USVI y piensa que el crecimiento de la industria del turismo no ha ido a la par con la disponibilidad de servicios básicos. Contó que recientemente conversó con un amigo que se mudó a Texas cansado de los apagones, el tráfico y los hoyos en las carreteras.
“Ya sabes, [se cansó] de que no se hiciera nada con la infraestructura, pero aún así, seguían cobrándole impuestos por todos lados”, contó Boyd.

El frente marítimo de Cruz Bay tiene hoteles y restaurantes en los que cruceristas y turistas pasan sus horas en St. John.
Foto por Luis Joel Méndez González | Centro de Periodismo Investigativo
Elizabeth Jaeger, profesora de la Universidad de Islas Vírgenes y también vecina de St. John, denunció que el Gobierno presta más atención a los turistas que a los residentes. “Tenemos hospitales que están fallando, un sistema educativo que está fallando, al menos en términos de infraestructura. ¿Por qué esos problemas no son centrales [para el Gobierno]?”, indicó.
La profesora dijo que, para los locales, el Gobierno no presta suficiente atención a sus necesidades porque está sumergido en la industria del turismo, que representa una parte fundamental de su economía.
Taxistas, guías turísticos, cocineros y meseros en las ciudades portuarias de Crown Bay, Cruz Bay, Frederiksted y Charlotte Amalie viven de la industria del turismo, que representa el 30% del Producto Interno Bruto (PIB) de las USVI. Su impacto económico podría ser mayor debido a su efecto multiplicador. El PIB es un indicador que se utiliza para conocer la riqueza que genera un país y mide el valor de todos los bienes y servicios producidos en un período en una economía.
Mark D. Wenner, también profesor de economía de la Universidad de Islas Vírgenes, dijo al CPI que el crecimiento económico de estas islas ha sido “anémico” durante la pasada década, lo cual se refleja en informes de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos.
“Si le echas un vistazo al salario promedio de los empleos en el sector de la hospitalidad, turismo y ocio, son muy muy bajos”, explicó el economista.
Por ejemplo, cerca de un 28% de los trabajadores del territorio estadounidense se desempeña en los sectores de alojamientos y preparación de alimentos, para unos 5,680 empleos, según los datos más recientes del Departamento del Trabajo de USVI. Esta industria tiene un salario semanal promedio de $717, lo cual equivale a $18 por hora.
Para efectos del Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, ese pago por hora está por debajo del salario promedio por hora de $25.35 en las USVI.
Según Jaeger, los residentes de las islas abogan para que el modelo económico y la inversión gubernamental se diversifiquen, algo que el CPI pudo percibir en las entrevistas realizadas a residentes de las distintas islas y que se refleja en las metas establecidas por el Gobierno de USVI, que indica que se definieron con la participación de los residentes.
“Hubo una escuela que tuvo que ser cerrada durante el día y que ha tenido algunas protestas debido al hongo y porque las condiciones físicas son simplemente deplorables”, recordó Jaeger sobre el incidente ocurrido en verano pasado. “Y la gente se pregunta: bueno, ¿por qué eso no se arregla en lugar de construir una pista de carreras o pensar en todas estas formas de mejorar la industria de los cruceros y la experiencia [de los turistas]?”.
El líder ambiental y residente de St. Croix, Arthur Petersen Jr., coincidió en que el Gobierno de Islas Vírgenes estadounidenses prioriza las ganancias de la industria del turismo por encima de la calidad de vida de los residentes.
“Las Islas Vírgenes son para los virgenenses. Eso no significa que [como turista] no tienes derechos aquí. Significa que si vives aquí tienes que tener derecho a disfrutar todas las amenidades que estén disponibles y no tener que competir con otros o que se les otorgue un acceso preferencial”, indicó Petersen Jr. “Hay mucho más interés en poner infraestructura turística que en mejorar las escuelas, los hospitales”, añadió.
Aumento en el flujo de cruceros
La industria del turismo en el territorio estadounidense recibe un flujo continuo de visitantes por medio de aviones y cruceros. Sin embargo, sus costos y beneficios no son los mismos para los residentes de las cuatro islas. Por ejemplo, St. Thomas recibe miles de cruceristas a diario al contar con los dos principales puertos para cruceros en las USVI. St. Croix, aunque también tiene un muelle para cruceros, recibe sustancialmente menos pasajeros. En cuanto a St. John y Water Island, la mayoría de los cruceristas visitan las islas por medio de ferris que salen de St. Thomas. 
Desde el Aeropuerto Cyril E. King en St. Thomas es posible volar a St. Croix en 25 minutos. En ferri, la ruta es de unas dos horas.
Foto suministrada por la Autoridad de Puertos de USVI.
A diferencia de St. Thomas, la economía de St. Croix no siempre estuvo sujeta a la industria del turismo. Desde mediados de la década del 60, una de las refinerías de petróleo más grandes del mundo, Hovensa, operó en la isla. Con la capacidad de procesar sobre 500,000 barriles de crudo de petróleo al día, fue el mayor patrono privado de la isla con más de 2,000 empleados al momento de su cierre en 2012. Desde entonces, la industria de cruceros ha adquirido un peso creciente en la economía local, según los residentes de la isla.
Los padres de Kristhine Deller migraron de Trinidad & Tobago a St. Croix para trabajar en la refinería. Aquí nació ella. Hoy es empleada del Museo Caribeño de las Artes en la ciudad costera de Frederiksted, la única ciudad en St. Croix con un puerto para recibir embarcaciones de gran tamaño, e incluso, buques de guerra.
Este último año, la cruciana dijo que ha aumentado el flujo de cruceros a la isla.
“Estamos acostumbrados a recibir visitantes, pero no de la misma manera que los recibe St. Thomas”, mencionó Deller. “Creo que todavía estamos en esta etapa en la que estamos buscando qué puede ayudar a estimular la economía, pero que también nos ayude a mejorar y no se convierta en una carga de recursos. No todo el mundo está acostumbrado a una cantidad tan grande de visitantes”, añadió.
Akeem O. McIntosh, quien vende bolsitas de té bajo una carpa en una pequeña plaza a metros del puerto de Frederiksted, ve con buenos ojos el fortalecimiento de la industria del turismo en St. Croix. Esta no es su única fuente de ingresos, pero representa una parte sustancial.
“Estoy realmente agradecido por todas las decisiones que se tomaron y que permitieron que esa industria siguiera creciendo, porque me beneficio directamente de ella”, dijo el vendedor.
El bajo impacto económico de los cruceros en los destinos donde atracan, en comparación con otros sectores del turismo, se ha estudiado por instituciones académicas como la Universidad de Yale. Pero gobiernos como el de USVI siguen priorizando esta industria.
Un plan de desarrollo económico de cara al 2040, llamado Visión 2040, producido por el Buró de Desarrollo Económico de las USVI, menciona entre sus objetivos la diversificación de la economía de las islas en el área de la agricultura, las investigaciones científicas y el empresarismo. En el plan de desarrollo, el turismo sigue siendo una apuesta importante, pero reconoce la necesidad de prolongar las estadías de los turistas, más allá de la corta visita que genera el turismo de crucero.

Aunque el gobernador de USVI hace énfasis en el desarrollo de infraestructura turística, el plan de desarrollo económico oficial indica que se debe diversificar la economía.
Foto suministrada.
Ganancias regresan a la industria del turismo
El Gobierno de Islas Vírgenes Estadounidenses tiene un Fondo Rotatorio Turístico de $46 millones para este año fiscal que vienen de impuestos de ocupación por habitación a hospederías y hoteles. Aunque no se nutre de impuestos a pasajeros de cruceros, se destina para proyectos de desarrollo, mercadeo e infraestructura de la industria turística, incluyendo el sector de cruceros.
La Autoridad de Puertos de las USVI es una corporación pública que tiene autonomía económica, por lo que no recibe asignaciones gubernamentales, pero tampoco tiene que contribuir al Fondo General. Obtiene sus ingresos operacionales de las tarifas de uso y los alquileres cobrados a los usuarios de sus instalaciones aeroportuarias y marítimas en St. Thomas, St. Croix y St. John.
La agencia recaudó alrededor de $8 millones anuales en promedio por concepto de tarifas e impuestos a cruceros antes del inicio de la pandemia del COVID-19 en 2020. El pasado año fiscal, el presupuesto de Puertos fue de $199 millones. Cuando se compara su presupuesto con el de las demás agencias, es el segundo mayor.
Ganancias ‘ancladas’ en los puertos
En el puerto de Havensight, tres cruceros de las líneas Carnival Magic, Norwegian y Holland America atracaron en una mañana de noviembre pasado. Este es el muelle que más cruceros recibe en las USVI y es operado por West Indian Corporation (WICO), una subsidiaria de la Autoridad de Financiamiento Público del Gobierno de las Islas Vírgenes.
Mientras los residentes hacen sus quehaceres, algunos cruceristas caminan en busca de un taxi. El resto está en restaurantes, barras, spas, tiendas de ropa y joyerías en las inmediaciones del puerto para aprovechar las ventas libres de impuestos que ofrece esta jurisdicción del Caribe. Los visitantes concentran gran parte de sus gastos en los puertos, terminales e infraestructura relacionada a los cruceros, en lugar de poner su dinero a circular en la economía local, según un informe de The Blue Tourism Initiative.
La manera en que la industria de cruceros opera, que es por temporadas, evita que la entrada de ingresos sea uniforme a lo largo del año, señala el mismo informe.
“La naturaleza estacional del turismo de cruceros plantea desafíos adicionales para las comunidades receptoras”, señala el informe. “Durante las temporadas altas, los puertos pueden tener dificultades para manejar la llegada masiva de cruceros, lo que provoca congestión y presión sobre la infraestructura local. Por el contrario, los períodos de baja temporada generan una disminución de los ingresos para los negocios locales, agravando la inestabilidad económica y la vulnerabilidad”, explica. 
La cantidad de cruceros que llega semanalmente a USVI se registra en los periódicos locales.
Foto por Luis Joel Méndez González | Centro de Periodismo Investigativo
Ganancias regresan a la industria del turismo
El desembarco de miles de pasajeros en pocas horas también tiene un costo para los poco más de 87,000 residentes que según el Censo de 2020 habitan las USVI. De acuerdo con el informe de The Blue Tourism Initiative sobre la sustentabilidad de la industria de los cruceros, un número de turistas alto redunda en un incremento en el costo de vida de los residentes haciendo todo menos asequible para las comunidades locales.
“La limitada contribución de los turistas de cruceros a la economía local hace que las comunidades de los destinos sean más vulnerables y sensibles a los desafíos y fluctuaciones económicas. Dado que los turistas pasan poco tiempo en tierra, los negocios locales suelen obtener beneficios financieros reducidos lo que provoca una distribución desigual de los beneficios y deja a las comunidades dependientes de empleos estacionales y precarios”, añade.
Interesado en la relevancia militar de sus puertos, Estados Unidos compró su parte de las Islas Vírgenes a Dinamarca por $25 millones en 1917. Con los años, St. Thomas, St. Croix, St. John y Water Island han cobrado valor turístico para la industria de cruceros.
El Departamento de Turismo local espera recibir $1.96 millones de cruceristas en 2026, lo que rebasaría los números pico de 2015 y 2016.
Una diversificación de la economía no se ve en el horizonte
Wenner, economista nacido y criado en las USVI, indicó al CPI que la economía dependiente de la industria de los cruceros ha resultado ser insostenible para el territorio estadounidense porque ha evitado un crecimiento continuo al no estar diversificada.
El profesor de la Universidad de Islas Vírgenes urgió al gobierno local a impulsar la diversificación de la economía, pues no solo los cruceristas gastan poco durante sus horas en las islas, sino que gran parte de lo que compran es importado. La compra de souvenirs como gorras, tazas, llaveros, entre otros artículos, es la cuarta actividad favorita de los cruceristas de las USVI, dicen los estudios.
Wenner anticipó que, en la medida en la que ha aumentado el tamaño de los cruceros, estos se han convertido en “un destino en sí mismo”. Lo anterior implica que cada vez tendrán más tiendas y restaurantes a bordo y se reducirá el gasto de los turistas de visita en las islas.
La hegemonía del turismo es peligrosa, opinó el economista.
“Básicamente, los $165 que gastan los turistas se limitan a contratar un taxi, ir a una playa y, quizás, comprar un almuerzo y una camiseta”, dijo en referencia a lo que gastan en promedio los pasajeros durante su visita, según el estimado más reciente de la Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe.
César Leal, por ejemplo, es un mexicano que se proclama fanático de los cruceros. Llegó a las USVI a bordo del barco Adventure of the Seas en Crown Bay, y estuvo en St. Thomas apenas unas 11 horas. En entrevista con el CPI, dijo que al desembarcar suele pagar por recorridos guiados a zonas de interés turístico y compra comida en quioscos locales.
Sobreviven con lo que venden a los cruceristas
Para residentes como la ecuatoriana María Augusta Delgado, quien se estableció en St. Thomas hace tres años, la industria de cruceros genera un impacto positivo en las ventas en el negocio de frutas frescas donde trabaja.
El pequeño establecimiento de madera, pintado de verde y amarillo, está construido sobre el Paseo Marino de Charlotte Amalie, ciudad capital de las USVI. Con su salario como vendedora de jugos naturales costea su canasta básica de alimentos y paga la renta de su apartamento. Pero aspira a tener su propio restaurante de comida ecuatoriana y mejorar su calidad de vida.

La empresa Royal Caribbean es una de las que con más frecuencia atracan en USVI.
Foto por Luis Joel Méndez González | Centro de Periodismo Investigativo
Delgado comparte el interés de los residentes de las islas de una economía diversificada para que la gente no dependa únicamente del turismo.
“Aquí, el turismo es lo único que hay”, lamentó Delgado.
Esa es la misma encrucijada que enfrenta la dominicana Daniela de la Cruz, vendedora de pollo frito en la Calle Horace Callwood en St. Thomas. Esta calle está repleta de negocios atendidos por dominicanos, quienes representan el 6% de la población de las USVI, según el Buró del Censo de 2020. Los puertorriqueños representan el 9% allí.
Cerca del puerto de cruceros de Crown Bay, en St. Thomas, hay un supermercado Pueblo. Al entrar, los visitantes se topan con algunas marcas producidas en Puerto Rico como Indulac, Pan Pepín, Holsum y Goya.
De la Cruz se mudó hace poco más de un año a las USVI. Comentó que los cruceros representan una fuente de ingresos importante para los negociantes de St. Thomas. Vivir en las islas es costoso, reconoció De la Cruz. El costo promedio de un arrendamiento en las islas es de $2,133, de acuerdo con la plataforma especializada Zillow. El salario mínimo es de $12.00, lo que equivale a unos $2,080 al mes en un trabajo a tiempo completo. Para subsistir, es necesario tener más de un empleo, dijo Cruz.
El Gobernador proyecta mantener el enfoque en el crecimiento del turismo
El gobernador Bryan Jr. respondió al CPI que, para diversificar la economía local, se ha trabajado en expandir la zona de libre comercio en St. Croix, la mayor en tamaño de las USVI, para incluir nuevos proveedores y distribuidores de gas natural, astilleros y centros de datos.
“Hemos colaborado con la administración Trump para lograrlo. Hemos ampliado ambos puertos principales con espacio adicional para almacenes y contenedores, con el fin de facilitar un mayor trasbordo”, añadió.
El gobernador de las Islas Vírgenes de Estados Unidos, Albert Bryan Jr., terminará su mandato este año.
Foto suministrada por el Gobierno de Islas Vírgenes
Sin embargo, para Bryan Jr., la inversión principal tiene que estar atada al turismo porque representa gran parte de la economía. Según el funcionario, todavía se necesita modernizar los aeropuertos para acomodar el flujo turístico en St. Thomas, así como instalar puentes que se acerquen a los estándares de la industria.
El Gobernador anticipó la pronta reapertura de la refinería de petróleo Hovensa en St. Croix. Indicó que la economía de las USVI ha experimentado un auge gracias al turismo, producto de “una recuperación que quintuplica el tamaño de nuestra economía”.
Bryan Jr. dijo que se ha concentrado en atraer residentes de alto poder adquisitivo a las islas para aumentar la base contributiva debido a que el 66% de las contribuciones por ingreso recaudadas provienen de 90 contribuyentes con ese perfil.
El Gobernador indicó que ha trabajado por mejorar los servicios médicos y sociales para sus residentes, los cuales lidiaron con una tasa inflacionaria de 7.6% en 2025. Hace una década, la inflación apenas era de 1.77%.
En tanto, el senador de Islas Vírgenes Angel L. Bolques Jr., electo en 2022, reconoce la necesidad de diversificar el turismo de cruceros, pero sostiene que es complicado porque compiten con otras naciones caribeñas con más territorio y dinero, como Puerto Rico y República Dominicana.
El tamaño reducido de las islas que forman las USVI así como lo dispersas que se encuentran entre sí les restan atractivo para atraer nuevas industrias, dijo el senador del Partido Demócrata. A su juicio, el alto costo del servicio energético y del transbordo marítimo, encarece el costo de los alimentos, los suministros básicos y el combustible. En combinación con el alto valor del dólar, es más costoso invertir en Islas Vírgenes que en otras islas del Caribe, aseguró Bolques Jr.
El senador por acumulación Angel Bolques Jr.
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“Es más difícil para nosotros [diversificarnos] porque nuestra base contributiva, es decir, nuestra población, es muy pequeña”, dijo Bolques Jr.. “No tenemos una población suficientemente grande para contar con lo que se consideraría una base contributiva saludable que nos permita llevar a cabo, de inmediato, muchas de las cosas que nos gustaría hacer”.
Bolques Jr., nieto de puertorriqueños que emigraron a las USVI, opinó que no todos los cruceristas visitan las islas por un par de horas. En ocasiones, los turistas que llegan en barco regresan en avión para disfrutar de una estadía más larga. En esos casos, al no contar con bebidas y alimentos incluidos en su paquete vacacional como ocurre con los cruceros, más dinero entra a la economía al tener que comprar en comercios locales.
El colonialismo detrás de los cruceros
Las USVI son regidas por una Ley Orgánica aprobada por el Congreso de Estados Unidos en 1936, tres años antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la cual fue enmendada en 1954. Tras la ocupación, la Marina estadounidense gobernó el territorio por aproximadamente dos décadas.
Para la residente de St. Thomas Imani Daniel, el funcionamiento de la industria de los cruceros en el Caribe es reflejo del colonialismo que históricamente ha regido las relaciones de los isleños con sus metrópolis.
Daniel es integrante de la Sexta Convención Constitucional de las Islas Vírgenes de Estados Unidos, que trabaja en redactar una constitución para el territorio. Opinó que la industria de los cruceros muestra la falta de autonomía económica del país, resultado del colonialismo, con la consecuencia de una economía diseñada para el disfrute de los turistas a costa de la calidad de vida de los residentes.
La delegada constitucional explicó que, como parte de las conversaciones para la nueva constitución, ha planteado la importancia de que el desarrollo económico de las islas sea para el bienestar de sus residentes.
Densidad turística que genera agotamiento en los residentes
La Marina Crown Bay, en St. Thomas, tiene colores vibrantes y jardines bien cuidados. Hay restaurantes finos, quioscos conmemorativos y yates de lujo, en contraste con comunidades y complejos de apartamentos aledaños, como Towers Condominium y Frenchtown, con carreteras repletas de hoyos y parchos de brea protuberantes. Hay residencias despintadas y abandonadas.
Esa escena se repite en St. John, una islita a 20 minutos de St. Thomas en ferri.
St. John es la más colorida de las cuatro islas principales. Es otro llamado paraíso turístico con restaurantes en la zona marítimo-terrestre, muelles y arena blanca, como porcelana. Los turistas se reúnen en la plazoleta central, donde hay taxistas y guías turísticos. Hay artesanías hechas con latas de aluminio pintadas a mano, y también hay residentes que conversan entre sí, y personas sin hogar. Los colores vibrantes de la plaza principal se difuminan mientras se adentra a su parte residencial.
Frente al puerto de Cruz Bay, donde desembarcan los ferries, Laura Tawes abrió una heladería junto a su esposo nuyorican hace aproximadamente ocho años. Escogió St. John porque anhelaba un ritmo de vida más pausado, el cual no tenía en Nueva York, donde vivía. Operar la heladería ha sido una inversión onerosa por los constantes apagones de luz que también ocurren en St. Thomas y St. Croix. La heladería está abierta todo el año, excepto durante los meses pico de huracanes, de agosto a octubre, cuando el territorio recibe menos cruceros.
La vendedora de helados comentó que el alto flujo de turistas en la isla provoca agotamiento entre los residentes que trabajan en la industria del turismo y servicios. La isla también recibe trabajadores temporeros desde Estados Unidos en temporada alta, que va de finales de noviembre hasta principios de mayo.
“Es difícil encontrar el balance”, comentó Tawes.
La alta densidad de turistas en las Islas Vírgenes de Estados Unidos también trastoca la vida de residentes como Beverly Lockett. La vecina de St. John viaja a St. Thomas una o dos veces al mes para recibir servicios de salud y comprar alimentos. En días de alta concentración de cruceros, el tráfico se dificulta por la congestión vehicular.
“El turismo influye en la forma en que los habitantes de las Islas Vírgenes se ganan la vida, desde los conductores de guaguas públicas, los capitanes de ferries y embarcaciones chárter, hasta los trabajadores del comercio minorista y de restaurantes, así como las empresas de administración de villas y el indispensable personal de limpieza”, dijo.
“A medida que llegan más turistas, traen consigo sus valores y estilos de vida, mientras que los valores y la cultura locales van desapareciendo”, agregó Lockett.
Esta investigación fue posible en parte gracias al apoyo económico del programa Metcalf Ocean Nexus Academy (MONA), creado por las organizaciones Ocean Nexus y Metcalf Institute en colaboración con The Uproot Project.



