Por Homar Torres
Ingeniero, atleta y, sobre todo, paciente.
Durante las vistas del PS1235 hablaron médicos, abogados, clínicas, profesionales de la salud, funcionarios y senadores. Pero hubo una voz que prácticamente no se escuchó: la del paciente. Yo soy uno de ellos.
Durante años pensé que la sueroterapia era un engaño. Recibí sueros después de carreras, en gimnasios y en lugares donde escogía de un menú como quien ordena un trago. Nunca hubo laboratorios, evaluación ni diagnóstico. ¿Beneficio? Ninguno.
Hasta que conocí una doctora certificada en terapia intravenosa por la A4M. En vez de venderme un suero, ordenó laboratorios, estudió mis síntomas, historial, alimentación y actividad física. Solo entonces determinó una terapia para mis necesidades. La diferencia en cómo me sentía fue extraordinaria.
Quise regresar inmediatamente, pero ella me explicó que el objetivo no era venderme sueros, sino utilizarlos mientras trabajábamos las causas detrás de mis síntomas. Con el tiempo necesité cada vez menos.
Por eso me sorprendió el giro que tomó la discusión en las vistas públicas. Mientras médicos y centros defendían la sueroterapia con datos y evidencia, los senadores destapaban los riesgos de una práctica sin regulación, Salud admitió que, sin regulación, no puede fiscalizar ni garantizar la seguridad del paciente. Pero, para sorpresa de todos, El Secretario de Salud, se opuso a regularla porque sencillamente dijo no creer en ella. Pero ¿y el paciente?
Si algo quedó al descubierto es que, sin regulación, el paciente puede no saber si quien le administra un suero tiene la capacitación necesaria, si los productos están expirados, si hubo evaluación, laboratorios y diagnostico o si, sencillamente, le están vendiendo sueros como viernes de happy hour.
Como paciente, no necesito que el Gobierno escoja mis terapias. Necesito que garantice mi derecho a escoger las terapias que entiendo me funcionan y a recibirlas de los profesionales de la salud, mejor capacitados.
La sueroterapia ya existe en Puerto Rico. El PS1235 no la está creando.
Regúlenla. Pero regúlenla bien.



