Decenas de niños, niñas y jóvenes expusieron sus creaciones artísticas en cerámica en la exhibición “Artes, bienestar y resiliencia” al culminar su experiencia de crear por primera vez piezas artísticas con barro en talleres de cerámica que buscaban además prevenir y sanar experiencias de violencia.
“La Red Nacional de Albergues de Violencia de género desarrolló el Programa Bienestar Juvenil a través de las Artes, con una subvención de la Fundación Flamboyán, para ofrecer unos talleres de cerámica en los que promovió el bienestar emocional, y el fortalecimiento personal de adolescentes sobrevivientes de violencia de género y otros que provienen de poblaciones vulnerabilizadas. Trabajamos con los jóvenes el trauma desde la creatividad del arte que es un medio que sana heridas. Cada pieza creada, al igual que ellos, es única”, manifestó Iris Vanessa Prado Sevilla, Coordinadora general de la Red Nacional de Albergues de Violencia de Género.
El proyecto se implementó mediante un ciclo de cuatro talleres con 36 niños, niñas y jóvenes entre las edades de 6 a 20 años, que reciben diversos servicios de cinco organizaciones comunitarias. En los talleres, a cargo de la ceramista, trabajadora social y psicóloga Leila Negrón, los jóvenes exploraron técnicas básicas de cerámica y participaron en espacios seguros de reflexión sobre el manejo de emociones, la autoestima, el autocuidado, la resiliencia y la construcción de relaciones saludables.
El cierre de la exposición juvenil “Arte, bienestar y resiliencia”, que exhibió 67 piezas de cerámica, se llevó a cabo hoy en el Centro para Puerto Rico de la Fundación Sila M. Calderón, en Río Piedras. Todos los participantes recibieron sus certificados y una caja con materiales de arte para continuar sus creaciones. Les acompañaban sus madres, sus padres y otros familiares, así como la ceramista Negrón, personas de la comunidad y portavoces de las organizaciones de las cuales reciben servicios.
“La experiencia fue divertida. Es algo diferente que nunca había hecho. Yo miro la pieza y digo, wow ¿de verdad yo hice esto? Me gustó. Con mi obra expresé el mensaje de nunca rendirse. A veces hay jóvenes que porque una cosa le sale mal y se les destruye ya después de ahí creen que todo les va a salir mal y se quedan estancados en el mismo sitio. Podemos seguir adelante y lograr cosas”, expresó la joven Kamala Merced, que participó en el taller.
Varios jóvenes participantes manifestaron en el cierre de la actividad que el taller les dio paz, que disfrutaron el reto de crear una pieza artística y compartir con otros adolescentes. Entre las obras había esculturas en cerámica de animales, flores, personajes animados, tazas, frutas y platos creativos en muchos colores. “Compartir con los compañeros fue una experiencia muy bonita. Es la primera vez que hacía cerámica. Hay que tener mucha paciencia. me sentí creativa y me liberé del estrés. Yo hice una flor de maga que pinté de un rosita coral. La vi bien linda y me traía paz. A los jóvenes les diría que se abran a cosas nuevas, como esta en la que podrían emprender y aprender”, declaró Salomé Sophia Lyle, una de las participantes, de 12 años.
Negrón, la ceramista, trabajadora social y psicóloga que ofreció los talleres, lleva 20 años trabajando con víctimas de violencia y agresión sexual que reciben servicios de organizaciones feministas y comunitarias. “Es un gran privilegio trabajar con la niñez y los jóvenes impactados por las múltiples violencias que afectan nuestro país. Pude mostrarles que el barro es una herramienta desde donde podemos desarrollar nuestra creatividad. El barro es como un espejo donde nos podemos mirar porque refleja también un proceso de transformación que se parece mucho al trabajo que hacemos en la vida con nuestras emociones, con nuestras conductas. Incluso, la pieza se puede agrietar, se puede romper, para entonces pegarla y restaurarla. Es lo que nos pasa con algunas experiencias duras de la vida.



