Por Angélica Soto Ríos
Terapeuta ocupacional con especialidad en salud mental ofrece recomendaciones para manejar sus efectos. Los golpes de calor representan una emergencia médica que puede provocar consecuencias físicas y emocionales, según explicó la terapeuta ocupacional con especialidad en salud mental, Mariangie Garay.
“Los golpes de calor son una emergencia médica donde la piel puede llegar a ponerse caliente, seca y enrojecida. Además, puede presentar dolores de cabeza, mareos, náuseas, confusión, pulso acelerado, pérdida del conocimiento, entre otros síntomas”, explicó.
Garay, quien cuenta con 35 años de experiencia profesional, abundó que el calor extremo también puede afectar el estado emocional de algunas personas provocando irritabilidad, impulsividad, dificultad para concentrarse, cambios de humor, problemas en la toma de decisiones e insomnio. Añadió que también pueden presentarse ansiedad, estrés, desorientación, cansancio extremo y alteraciones en el comportamiento, entre otros efectos.
Alertó que los síntomas pueden intensificarse en personas con condiciones de salud mental preexistentes que estén pasando por un golpe de calor.
“Si una persona con algún trastorno de salud mental está pasando por un golpe de calor, toda esa sintomatología se puede exacerbar. Incluso puede entrar en una crisis emocional o confundirse esa sintomatología con una crisis, cuando realmente lo que está teniendo es un golpe de calor. Hay que saber diferenciar una cosa de la otra para que, en términos de qué hacer, lo primero sea la prevención”, detalló.
Garay señaló que factores externos, como las interrupciones en el servicio de agua y energía eléctrica, también pueden contribuir a aumentar los niveles de ansiedad e irritabilidad.
“Actualmente hay pueblos que están sin el servicio del agua y de la luz, y eso representa un problema porque podemos tener un paciente cuya condición se exacerba que además de enfrentar calor extremo, tiene que pensar en cómo va a bañarse para refrescarse y no tiene esa oportunidad, y cuando finalmente puede bañarse, no tiene electricidad para encender el aire acondicionado. Eso eleva los niveles de ansiedad e irritabilidad”, indicó.

La terapeuta ocupacional destacó que, aunque el calor extremo es un fenómeno natural que no puede controlarse, las personas sí pueden adoptar medidas para manejar sus efectos. Por lo tanto, recomendó:
- Tomar suficiente líquido, especialmente agua, sin esperar a sentir sed.
- Evitar el consumo de alcohol, bebidas azucaradas y cafeína.
- Consumir alimentos de fácil digestión, como frutas y verduras.
- Reducir la exposición al sol durante las horas de mayor calor.
- Al salir, utilizar gafas de sol, sombrero y protector solar.
- Utilizar ropa fresca y de colores claros.
- Mantener el hogar fresco y ventilado.
Para mejorar el estado de ánimo, sugirió realizar actividades que la persona disfrute y que no requieran un gasto mayor de energía, tomando en cuenta las altas temperaturas. También recomendó almacenar correctamente los medicamentos para condiciones físicas o emocionales, ya que algunos pueden perder efectividad si se exponen a temperaturas inadecuadas. Asimismo, aconsejó evitar acostarse a dormir inmediatamente y, en su lugar, preparar el ambiente ventilando la habitación, tomar un baño antes de dormir, ingerir líquidos frescos y evitar realizar tareas intensas antes de acostarse para facilitar que el cuerpo se relaje.
Por otra parte, exhortó a los cuidadores a mantenerse atentos a la persona a su cargo en todo momento para prevenir situaciones de emergencia.
Finalmente, Garay subrayó que es vital recibir ayuda profesional cuando los síntomas físicos o emocionales persistan o se intensifiquen. En caso de crisis o necesitar apoyo emocional pueden llamar a la Línea PAS de ASSMCA al 1-800-981-0023.



