Encabezada por el Procurador del Veterano, Lcdo. Agustín Montañez Allman y el Director del Cementerio Nacional de Bayamón, Juan Nieves, las autoridades estatales y federales realizaron la emotiva Ceremonia de Recordación de los Prisioneros de Guerra y Perdidos en Acción (POW-MIA).
Más de un centenar de veteranos de todas las guerras y sus familias, presenciaron con solemnidad el tributo, que se enmarca en la celebración de la Semana del Veterano.
La misma fue designada por ley, tomando como base el sacrificio supremo desplegado por las tropas del Regimiento 65 de Infantería en la Guerra de Corea durante la década del 50, y en especial, la cruenta batalla de la Colina Kelly el 18 de septiembre de 1952.
El Color Guard de la Guardia Nacional estuvo a cargo de la presentación de las banderas de la Nación y Puerto Rico, de las cuatro ramas de las Fuerzas Armadas y de los emblemas distintivos del POW-MIA.
“El derecho a nuestra propia libertad, está cimentado en el sacrificio de la libertad de los que nunca vacilaron en acometer el llamado del deber con arrojo y valentía”, expresó el Procurador del Veterano durante su alocución.
Juan Nieves, director del Cementerio Nacional, agradeció la muestra de solidaridad de los presentes para honrar a los veteranos y no olvidar el sacrificio que desplegaron bajo condiciones de alto riesgo a sus vidas
Entre las personalidades presentes figuraron el representante José Aponte Hernández, el senador Gregorio Matías, el coronel José Olmo, representante de la gobernadora Jenniffer A. González Colón, autoridades militares y miembros de las diferentes organizaciones bonafide de veteranos.
Además, Roberto Rodríguez, de 101 años de edad, quien fue prisionero de guerra, ocupó un lugar muy especial durante la ceremonia, recibiendo emocionado la ovación de los presentes. Don Roberto recibió la proclama emitida para la ocasión y una réplica de la Medalla otorgada por el Congreso a los Borinqueneers.
Aponte Hernández habló de la entereza de los militares puertorriqueños que responden con honorabilidad a los retos, el respeto que merecen todos los que han vestido el uniforme, su gallardía en responder al llamado, así como el sacrificio de los familiares de veteranos, que han soportado la separación física en tiempos de adversidad.
Chong-In Pak, vicepresidenta de la Asociación Coreana en Puerto Rico, dirigió unas palabras de agradecimiento por el valor desplegado por los militares boricuas en defensa del derecho de su pueblo a vivir en paz.
El mensaje de la ocasión estuvo a cargo de Yoadis Rodríguez, nieta de Ramón Rodríguez, veterano Borinqueneer, quien fue prisionero de guerra.
En sus palabras, Rodríguez recalcó el valor de su abuelo quien estuvo dos años y seis meses en cautiverio por tropas enemigas. Al ser liberado, continuó sirviendo con el mismo temple y honorabilidad en el Ejército. Falleció en el 1996.
“Como él, muchos otros que sus nombres, valor y recuerdo, viven en la memoria de un pueblo que no les olvida”, expresó, reconociendo un legado que todos deben honrar.
Una silla vacía fue el silente testimonio de aquellos por los que aún se espera su regreso, pero que la esperanza sigue viva y latente. La ceremonia culminó con la lectura de todos los nombres de los puertorriqueños perdidos en acción, para que ese eco permanezca vivo hasta su regreso.



