Por Lic. I. Ocasio Feliciano
Trabajadora Social Clínica/Terapeuta
La profesión en la que me desempeño es un universo de aprendizaje. Cada participante es un “manjar” recíproco al momento de entrar en la intimidad que muchos permiten. Esto es un privilegio y a la vez un acto de gratitud por la oportunidad. Hoy quiero brindarle un poco de mis experiencias en el día a día de mi práctica. Les presento a la NE que son de manera simple un grupo de células cerebrales que se activan tanto cuando una persona realiza una acción como cuando observa a otra realizar una acción similar. Se descubre su funcionamiento en el 1990. Estas neuronas son base medular para la comprensión del mundo social, la empatía, el aprendizaje por imitación y la conexión emocional.
Se manifiestan como haciendo un “role play” imitando lo que el otro está haciendo, sintiendo o expresando, sin necesidad de experimentarlo directamente. Estamos hablando de emociones, (alegría, dolor, miedo, tristeza) aprendizaje, conexiones y esa sensación de comprensión empática; todo ello funcionando desde el 1er día que abres los ojos al nacer.
¡Muy INTERESANTE cuando de apego saludable se trata!
Los menores y sus figuras parentales: Cuando un menor crece en un ambiente donde los cuidadores principales sufren de estrés crónico, depresión, ansiedad o están emocionalmente ausentes, las neuronas espejo captan esa falta de sintonía. Al no encontrar un «espejo» regulado que devuelva calma, el niño internaliza el vacío, la tensión o la desregulación como su estado base.
Validación emocional: El validar el llanto o la alegría de un niño («entiendo que estés triste, aquí estoy»), las neuronas espejo participan en la co-regulación. El niño aprende a identificar su propia emoción y a calmarse porque el adulto le sirve de espejo regulador. La falta de reflejo (Vacío afectivo): Si el adulto ignora, minimiza o castiga la expresión emocional, el niño aprende a través de sus neuronas espejo que sus estados internos son peligrosos o NO importan. Esto genera desconexión emocional (disociación) o una búsqueda desesperada de aprobación en la edad adulta.
Transmisión de carencias/traumas: Los patrones de Apego Inseguro (ansioso o evitativo) se transmiten en gran medida de forma no verbal. Un padre/madre con un vacío afectivo no resuelto puede mostrar rigidez emocional o incapacidad para conectar profundamente; el sistema de neuronas espejo del niño capta esa indisponibilidad, interpretando el vínculo afectivo como algo inestable o amenazante.
Consecuencias a largo plazo de los vacíos. Niños que no experimentaron un reflejo afectivo saludable pueden tener problemas de adultos para:
poner límites
reconocer sus propias necesidades
elegir parejas emocionalmente saludables (inclinándose por las tóxicas)
sensibilidad excesiva al rechazo
la carencia puede hiperactivarse ante la mínima señal de desaprobación externa, interpretándola como un peligro de abandono.
Las neuronas espejo explican por qué nuestra niñez no se compone únicamente de lo que habla, sino de lo que se vive en la práctica relacional. Los vacíos afectivos de los menores no siempre nacen de la ausencia física, sino muchas veces de la distancia emocional de los cuidadores. Sanar o prevenir estos vacíos requiere ofrecer experiencias reparadoras basadas en la presencia genuina, la escucha activa y la validación emocional, permitiendo que el sistema nervioso y las neuronas espejo del menor o del adulto con el rezago emocional reprogramen su forma de relacionarse con el afecto y la seguridad.



