Por Manolo Rodríguez
Para poder entender a cabalidad lo que es la conciencia tenemos que empezar con definir la misma. Esta podemos definirla rápidamente como el estado en que se encuentran nuestras funciones neurocognitivas superiores. En estas funciones encontramos el habla, la atención, la percepción, memoria, funciones ejecutivas, y la coordinación. Por lo general, cuando hablamos de conciencia siempre visualizamos la misma desde un plano más religioso, pero tenemos que aprender que existen distintos tipos de conciencia y que estas varían según el estado en que nos encontramos. La conciencia del ser humano no es la misma cuando estamos dormidos, cuando estamos soñando, meditando, bajo hipnosis o cuando estamos bajo los efectos de drogas sean estas recetadas o no. Aun estando dormidos seguimos teniendo un grado de conciencia siempre y cuando estemos soñando. Cuando entramos en un sueño profundo al igual que si estamos bajo los efectos de anestesia general, la conciencia del ser humano es inexistente. En la psicología para que una persona tenga conciencia tiene que estar conectada al medio ambiente que lo rodea. La ausencia de esta conexión es por si misma un indicador de que la persona no tiene conciencia de su realidad inmediata. Cada persona tiene un nivel o tipo de conciencia diferente ya que la misma se forma a través del tiempo basada en las experiencias acumulativas en el transcurso de la vida. Si la persona tuvo en ese transcurso experiencias traumáticas pues su percepción y toma de decisiones pudiera verse afectada. Otro factor que pudiera afectar el nivel de conciencia del ser humano es si abusó tanto del alcohol como de distintos tipos de drogas (recetadas o no) como si padece ciertos tipos de enfermedades psicológicas como por ejemplo ansiedad o depresión.
Como hicimos anteriormente, antes de hablar sobre la memoria creo pertinente definir primeramente que es la misma. La memoria a grandes rasgos es aquella función cerebral que interviene en todos los procesos de aprendizaje del ser humano. La memoria es sumamente importante para la supervivencia del ser humano. La misma, aunque no nos demos cuenta juega un papel importante en cosas que hacemos a diario sin percatarnos que esta influye en su realización. Entre estas cosas podemos mencionar el caminar, hablar, respirar entre muchas otras. En la psicología esta se define como el proceso en el que almacenamos y recuperamos la información que vamos archivando en nuestro cerebro según nuestras experiencias de vida. Esta información la utilizamos para futuras tomas de decisiones. Hay distintos tipos de memorias. Entre estas se pueden destacar la memoria semántica, memoria a largo plazo, memoria sensorial entre otras.
Aunque guardamos en nuestra memoria la mayoría de las cosas que percibimos esta no está exenta de influenciarse a guardar cosas que nunca vimos o situaciones que nunca experimentamos. En el video de la psicóloga experta en memoria falsa Elizabeth Loftus “How reliable is you memory” podemos ver lo fácil que es que el ser humano sucumbe a creer cosas que nunca sucedieron. Somos susceptibles a esto cuando nos tocan los detonantes exactos o utilizan las palabras exactas para lograr esto. Existen dos tipos de falsas memorias siendo estas la implantadas y las espontáneas. Las diferencias entre ambas estriban que mientras las implantadas son consecuencia de información externa o de terceros la espontáneas son recuerdos alterados internamente por la misma persona. Ambas son de suma preocupación para la comunidad psicológica. Abundan los casos donde por medio de una de éstas se han acusado y condenado a personas siendo estas inocentes de los cargos presentados. También están los casos donde personas después de asistir a sesiones de terapias están totalmente convencidas de que sucedieron cosas en sus vidas, aunque esto no sea cierto. Esto a creado cierta molestia y preocupación en el ámbito legal ya que es difícil saber sin la debida peritación psicológica forense si la “victima” esta diciendo estrictamente lo que guarda en su memoria o si es causado su relato y acusación por alguna memoria implantada.
Las falsas memorias son herramientas que usa la mente para disociarse de lo que realmente sucedió. Creando una falsa realidad donde la persona se siente a salvo sin tener que asumir las consecuencias de lo sucedido o aceptarlo según sea el caso.



