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Viaje al pabellón de Puerto Rico en la Freedom 250 Great American State Fair

Por Joel Cintrón Arbasetti | Centro de Periodismo Investigativo

Vienen caminando, generalmente en familia, por el National Mall de Washington DC, un 9 de julio, el penúltimo día de la Freedom 250 Great American State Fair: la feria, tipo parque temático, organizada por la administración de Donald Trump para conmemorar dos siglos y medio de la independencia estadounidense. El cielo despejado, poca brisa y un calor que en su pico llegará a los 84 grados Fahrenheit. En esta feria, cada uno de los 50 estados, y algunos de sus territorios, tiene un pabellón, una sala del tamaño de una marquesina para dos carros, en donde muestran atributos que piensan que los hacen únicos para la unión americana.

El Gobierno de Puerto Rico asignó $272,891, a través de la Compañía de Turismo, para formar parte de la feria, confirmó la agencia al Centro de Periodismo Investigativo (CPI). Mientras tanto, por lo menos diez estados se negaron a participar en la feria, en parte por el costo que tendría su participación.

Massachusetts, Connecticut, Maine, Rhode Island, Vermont, Illinois, North Carolina, Oregon y Washington dijeron no a participar de la feria, según Newsweek. Samoa Estadounidense, las Islas Vírgenes de Estados Unidos e Islas Marianas del Norte, países bajo control político de Estados Unidos que fueron invitados a participar, no enviaron delegados a la feria ni tuvieron pabellón, cotejó el CPI.

La Feria sirvió en algunos casos como una exhibición de contención política: todos los estados que no participaron tienen gobernadores demócratas. Además del costo, políticos demócratas, como Josh Shapiro, gobernador de Pensilvania, señalaron el carácter partidista y politizado de la Great American State Fair, como motivo para no participar.

Grupo de 21 empleados enviados al pabellón

Video suministrado

En el pabellón de Puerto Rico trabajaron, por lo menos, 21 empleados públicos de agencias del Gobierno de Puerto Rico, entre ellos Gabriella Boffelli, directora ejecutiva de la Administración de Asuntos Federales de Puerto Rico (PRFAA en inglés). Y César Marín Massini, director de Relaciones Públicas de PRFAA.

Los funcionarios que participaron en el pabellón eran empleados de agencias tan variadas como la Administración de Compensaciones por Accidentes de Automóviles, la Autoridad de Energía Eléctrica, la Corporación del Fondo del Seguro del Estado, el Departamento de Transportación y Obras Públicas, la Autoridad de Carreteras y Transportación, el Departamento de Estado, el Instituto de Cultura Puertorriqueña y la Compañía de Turismo.

Arturo Garffer, secretario del Departamento de Seguridad Pública, también visitó el pabellón. El funcionario ya se encontraba en DC atendiendo otras reuniones oficiales, por lo que su viaje a DC no representó un gasto para Turismo, dijo la agencia al CPI.

En la lista de empleados del Gobierno de Puerto Rico que participaron en el pabellón entregada por la Compañía de Turismo al CPI, no se incluyó a Verónica Ferraiuoli, directora de la Autoridad del Distrito de Convenciones y Coordinadora de Eficiencia del Gobierno de Puerto Rico, otra funcionaria del Gobierno que estuvo en el pabellón.

Ramón Díaz, “sommelier y embajador” para Rums of Puerto Rico, un programa del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio, aparece hablando desde el pabellón en un video publicado en la cuenta de Instagram de PRFAA. Ramón Díaz tampoco aparece en la lista de empleados o invitados del Gobierno enviados al pabellón.

El CPI intentó corroborar con Turismo si el presupuesto asignado para el pabellón incluía los gastos de viaje, nómina, dieta y alojamiento de los empleados públicos que participaron de la feria, pero no hubo respuesta.

Personas entrando al pabellón de Puerto Rico en la feria organizada por la administración Trump.
Foto por Joel Cintrón Arbasetti | Centro de Periodismo Investigativo

“La participación de Puerto Rico en este evento tiene como propósito promover y destacar las principales aportaciones de la Isla a los Estados Unidos, así como fortalecer su proyección ante miles de visitantes provenientes de todo el mundo”, dijo Marín Massini al CPI.

Los objetivos principales de PRFAA en la feria, añadió Marín Massini, eran promover a Puerto Rico como destino turístico, resaltar la contribución del país a la milicia de Estados Unidos, dar a conocer la industria farmaceútica como “America’s Medicine Cabinet”, resaltando su papel estratégico en la producción de medicamentos esenciales para Estados Unidos.

Otro objetivo fue “promover la industria del ron de Puerto Rico como uno de los principales productos de exportación y parte fundamental de la identidad cultural y económica de la Isla y exponer la riqueza histórica, cultural, artística de Puerto Rico ante el público visitante”.

Puerto Rico en el sur de Estados Unidos

Siguiendo el orden de los pabellones, colocados uno al lado del otro, si Puerto Rico fuera un estado, sería parte del sur estadounidense. Sería, también, el estado más pobre por ingreso familiar medio. Bajo esa lógica, parece muy coherente que el pabellón de Puerto Rico comparta pared con Mississippi, el estado más pobre por ingreso familiar medio, el cual, a su vez, comparte pared con Louisiana.

El de Puerto Rico es el primer pabellón en la línea de los estados sureños y no tiene ninguna insignia que le diferencie como país, colonia o territorio. De esta forma, en la feria, para algunos se cumple el sueño estadista de integración igualitaria a la nación norteamericana.

Puerto Rico se proyecta como un estado más en la Freedom 250 Great American State Fair, una grandiosa zona temporal de simulaciones. Lo confirman sus visitantes, a quienes no les parece raro que una isla del Caribe esté allí, entre los estados sureños.

Hasta algunos niños y adolescentes la reconocen. Señalan el banderín blanco que la identifica, colocado sobre la entrada, con el dedo índice en alto, mientras dicen: “¡Puerto Rico!”, en voz alta, con acento gringo y excitación. Como si detrás de esa puerta se encontrara realmente el país. O el paraíso tropical que se imaginan.

Aquí es palpable que Puerto Rico es una marca global que está de moda, incluso entre este público, algunos vestidos con camisetas de Donald Trump e indumentarias relativas al movimiento MAGA: Make America Great Again.

Despliegue militar con apoyo boricua

Veterano en silla de ruedas cruza hacia el área de los pabellones en la Freedom 250 Great American State Fair.
Foto por Joel Cintrón Arbasetti | Centro de Periodismo Investigativo

Llegué a DC en tren desde Filadelfia, la ciudad en donde se firmó la Declaración de Independencia de Estados Unidos, evento ocurrido en 1776 que es motivo de celebración en esta feria. Caminando los 20 minutos que toma llegar al National Mall desde la Union Train Station, se ven calles bloqueadas con camiones militares blindados y miembros de la Guardia Nacional.

Vigilan las aceras por donde pasan empleados de oficinas y grupos grandes de campamentos de verano. Una mujer con uniforme militar, parada al lado de un food truck, bosteza. El que está a su lado mantiene sus manos agarradas al chaleco antibalas camuflado que lleva puesto.

El despliegue militar urbano parece hoy parte del decorado de la Freedom 250 Great American State Fair. Pero estos soldados están aquí desde antes de la inauguración de la feria el pasado 25 de junio. Son parte de los más de 4,500 militares desplegados en la ciudad por la administración Trump bajo la operación «DC Safe and Beautiful Mission». En esa misión están participando “más de 150 soldados de la Guardia Nacional de Puerto Rico”, dijo PRFAA al CPI.

Video suministrado

Varios funcionarios del Gobierno aprovecharon el espectáculo militar, y el montaje de la feria, para hacerse videos y fotos que publicaron en las redes sociales. Arturo Garffer, secretario del Departamento de Seguridad Pública de Puerto Rico, habló en la calle con algunos soldados durante una visita que hizo a la Feria el 29 de junio.

Mientras, alguien le tomó una foto que fue publicada en la página de Facebook de la agencia con el mensaje: “El secretario, que participa en el evento Great American State Fair, reconoció el compromiso, la disciplina y el servicio de los soldados aportando a la seguridad y el bienestar de las comunidades donde son llamados a servir”.

Garffer, vestido con mahones, una camisa de cuadros y una gorra del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, también hizo un video desde el pabellón de Puerto Rico. Lo presenta Gabriella Boffelli, directora ejecutiva de PRFAA, agencia encargada de la gestión del pabellón. En el video también aparece Verónica Ferraiuoli, directora de la Autoridad del Distrito de Convenciones y Coordinadora de Eficiencia del Gobierno de Puerto Rico.

“Estamos aquí apoyando a PRFAA, a la directora ejecutiva y a todos los empleados del Gobierno de Puerto Rico que están aquí enseñándole a las miles y miles de personas que han pasado por aquí lo que es Puerto Rico”, dice Ferraiuoli en el video publicado en la cuenta de Instagram de PRFAA.

Freedom 250: una feria para al gusto de Trump

La Feria discurre a lo largo del emblemático parque paisajista de Washington DC, con su camino de grama verde, la piscina reflectora y al fondo el Monumento a George Washington, ese altísimo obelisco blanco. Más atrás en el horizonte, entre la bruma de verano, la cúpula de la Casa Blanca.

En los bordes de este camino, contiguos pared con pared, están los pabellones de cada estado. Son cubículos prefabricados, terminados al estilo de la arquitecturaFaux Neoclassical o Falso Neoclasicismo. Parecen imitación barata del estilo Neoclásico: una fachada blanca que simula ser mármol. Columnas griegas que son imágenes impresas sobre el empapelado de vinilo que, en algunas partes, tiene arrugas delatoras de la artificialidad de este parque temático sobre la América imaginaria de los republicanos estadounidenses.

Personas haciendo fila para entrar al pabellón del estado de Florida. 
Foto por Joel Cintrón Arbasetti | Centro de Periodismo Investigativo

Hace una década, bajo una alianza bipartita, el Congreso de Estados Unidos creó la entidad America 250, para planificar el aniversario estadounidense. Pero la administración Trump abandonó esa entidad y creó, en diciembre pasado, la organización sin fines de lucro Freedom 250. Esta organización recibió $68.3 millones de fondos públicos a través de la National Park Foundation, de la cual Freedom 250 es una subsidiaria, verificó el CPI en https://www.usaspending.gov/ 

La página web del evento indica que, además de fondos públicos, Freedom 250 recibió donativos corporativos de United Health Group, Lockheed Martin, Palantir y Boeing, empresas que tienen contratos con la administración Trump.

Freedom 250 financió la Feria en general, incluyendo la infraestructura, mientras que el diseño interior de cada pabellón y las exhibiciones era responsabilidad de cada estado, al igual que los gastos de viaje y el salario de los empleados, informaron los medios CNN y NPR.

El área de la Feria en el National Mall está cercada. Para lograr acceso hay que pasar por un puesto de seguridad. No dejan pasar mochilas. Ni bolígrafos, ni lápices: los cuales, al parecer, son considerados potenciales armas en la Freedom 250 Great American State Fair.

El hombre del puesto de seguridad, un afroamericano como casi todos los demás que custodian la entrada a la feria, tomó mi bolígrafo y lo lanzó al zafacón, a distancia, con el mismo movimiento de manos que hacen los baloncelistas cuando tiran la bola al canasto.

Modelo del monumento propuesto por la administración Trump, inspirado en el Arco del Triunfo de París, construído por órdenes del emperador Napoleón Bonaparte en el siglo XIX.
Foto por Joel Cintrón Arbasetti | Centro de Periodismo Investigativo

Al entrar a la feria, lo primero que llama la atención es una réplica del Arco del Triunfo que Trump mandó a construir en 2025 para celebrar el 250 aniversario de la independencia. Esta réplica de la la Feria es una versión a escala reducida del monumento propuesto, que se anticipa tendrá 250 pies de altura (unos 50 pies menos que la Estatua de la Libertad), y que sería erigido en el Lady Bird Johnson Park, una isla en el río Potomac de Washington D.C. En el tope del arco hay una estatua color dorado de un ángel que parece la estatua de la libertad con alas, flanqueada por dos águilas.

Al pasar por debajo del arco se llega a una avenida que hay que cruzar para “entrar a Estados Unidos”, es decir, al área de los pabellones.

Más grande que la réplica del arco es la estrella, una machina inmensa que automáticamente recuerda al aspecto sorprendente de Coney Island en Nueva York. Pero aquí la estrella carece del resplandor que tiene en Coney Island, en otras ferias y en las fiestas patronales de Puerto Rico. La estrella de la Freedom 250 Great America State Fair es una rueda monótona, blanca y sin luces, que no tiene ninguna gracia. Las personas que hacen fila para subirse en ella no parecen estar emocionadas.

Quienes sí parecen emocionadas, expectantes, mientras sudan en este calor, son las decenas de personas que forman la fila más larga de todo el evento, frente a la entrada del pabellón del estado de Florida. La razón de la conmoción es que, al entrar, los visitantes reciben gratis un pequeño peluche en forma de cocodrilo.

Aunque tenía curiosidad, por la larga fila, no pude entrar a Florida, el estado donde viven más puertorriqueños. Pero sí pude visitar otros estados del sur, entre los cuales se encontraba el “territorio no incorporado” de Puerto Rico.

La imagen de Jenniffer González domina en el pabellón

Persona observa imagen de la gobernadora, Jenniffer González, en la pantalla gigante del pabellón de Puerto Rico en la Freedom 250 Great American State Fair.
Foto por Joel Cintrón Arbasetti | Centro de Periodismo Investigativo

Al entrar al pabellón de Puerto Rico lo primero que veo es la imagen de dos militares con armas largas corriendo por un camino salvaje. La toma es parte de un vídeo que se ve en una pantalla gigante al fondo de la sala.

Después de los militares entrenando, sigue una rápida secuencia de imágenes, en alta definición, que muestran los molinos de viento de Santa Isabel, así como escenas de actividad agrícola, industrial, farmacéutica y portuaria, seguidos de la Milla de Oro, el Tren Urbano, el Choliseo, paisajes naturales, arte culinario, el Castillo del Morro, el mar y personas haciendo esnórquel.

Intercalada a cada momento entre esas imágenes, veo a la gobernadora Jenniffer González Colón. Aparece en close up, con traje azul, caminando por La Fortaleza. Después, en medium shot, en exteriores, sonriendo.

La Gobernadora, de nuevo, ahora junto a otros funcionarios, sonriendo, con una tijera, cortando una cinta azul con el logo de la Compañía de Turismo de Puerto Rico. La Gobernadora, de perfil, dando un discurso en El Capitolio. Una imagen de un celular grabando un vídeo live desde una cuenta de Jenniffer González, la Gobernadora. El vídeo que graba es de la Gobernadora dando un discurso.El interior del pabellón de Puerto Rico en la  Freedom 250 Great American State Fair.
Video por Joel Cintrón Arbasetti | Centro de Periodismo Investigativo

Los dos paneles laterales que sirven de pared en el pabellón, tienen un cuadro azul marino con el escudo de Puerto Rico. Debajo se lee “Government of Puerto Rico, Jenniffer González Colón, Governor of Puerto Rico”.

En la Feria ya visité los estados de Mississippi, Alabama, Louisiana, Georgia, el territorio de Guam, Kansas, Nebraska, Nevada, North Carolina, North Dakota, Oregon, South Dakota, Tennessee, Texas, Utah y Wyoming. En ninguno vi imágenes de sus gobernadores. Sus nombres no están en ninguna parte.

Muchos de ellos son pabellones pintorescos que muestran sus industrias, atracciones turísticas y aportaciones culturales, en un ambiente parecido al de un parque de atracciones. Mientras que el pabellón Puerto Rico se siente más como una mezcla de cuarto de propaganda de La Fortaleza y tienda de souvenirs del Aeropuerto Luis Muñoz Marín.

Aunque aquí no hay nada a la venta, excepto una imagen de la isla, productiva, la isla que aporta militares, deportistas y mano de obra a la industria de la nación norteamericana.

En el medio del pabellón hay tres monitores de computadoras sobre unos podios que transmiten datos positivos sobre la economía y otros aspectos de Puerto Rico. Cuatro empleados atienden a los visitantes. Pregunto a una empleada si trabaja para PRFAA o para la Compañía de Turismo y sonríe; no me contesta.

En una pared cuelgan, una al lado de la otra, una camisa con el número 21 del pelotero Roberto Clemente, quien jugaba para el equipo de Pittsburgh, y una fatiga militar. Debajo, un estante con una foto de Roberto Clemente y al lado una caja de Ron Bacardí y paquetes de café Gustos. Más abajo hay un mueble con potes de pastillas Advil y Tylenol, al lado de dispositivos médicos que se producen en Puerto Rico.

De fondo suena la canción “Es mentiroso”, de Olga Tañón, a todo volumen. La gente no para de entrar y su atracción favorita en el pabellón es una clase virtual de salsa que se ve en una pantalla vertical, como un espejo de pared. La gente se para frente a la pantalla, leen las instrucciones e intentan seguir los movimientos de la mujer que aparece en el video bailando, el cual tiene un glitch que hace que la imagen se paralice por unos segundos, interrumpiendo el ritmo del baile.

Mientras tanto, otros visitantes hacen videos con sus celulares de la pantalla gigante donde aparece el Puerto Rico imaginario del Gobierno y de la gobernadora. Se ven sorprendidos y convencidos de la imagen idílica que se les presenta. Algunas de estas personas quizá terminarán visitando Puerto Rico para escapar por un rato del invierno.

Me siento en un sofá negro de cuero que hay en el pabellón de Puerto Rico. Observo a la gente viendo el video y me imagino qué otras imágenes de Puerto Rico se podrían proyectar en la pantalla gigante: gente haciendo fila para llenar cubos de agua, una estudiante sin luz leyendo junto a una vela, reportajes sobre escándalos de corrupción, tomas de las protestas del Verano de 2019, con las calles aledañas a  La Fortaleza ardiendo en fuego, las aceras y calles rotas de San Juan.

Tal vez el mug shot de quien fue director de campaña de la Gobernadora y secretario de la Gobernación, Francisco Domenech, arrestado por violencia doméstica o el presidente de Senado, Thomas Rivera Schatz, insultando a periodistas en conferencias de prensa; el edificio abandonado de la vieja sede del Departamento de Justicia en Miramar, personas mayores durmiendo en hogares de cuido infrahumanos y clandestinos, estragos de un huracán y una pelea masiva en la Placita de Santurce, todo mientras suena la canción “Politiclón” de la banda punk La Experiencia de Toñito Cabanillas.

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