Monday, March 4, 2024
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Panorama de la salud mental en Puerto Rico

Awilda Abreu Exia – Profesora, Trabajadora Social

Quisiera tener una “varita mágica” para que todos podamos ver un panorama excelente de nuestro Puerto Rico. Un panorama donde no veamos violencia (en todos sus aspectos), criminalidad, masacres, depresión, ansiedad, suicidios (o intentos), falta de valores, etc. Pero lamentablemente lo que vemos en nuestro diario vivir es todo lo contrario. Un área que nos afecta mucho es la salud mental de nuestros habitantes. Muchas personas coincidimos en que los problemas sociales que nos afectan van ligados al deterioro de la salud mental. Un deterioro que se ha venido afectando también desde que nos azotaron los huracanes Irma y María, los temblores y luego la epidemia del Covid-19.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define salud mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. La salud mental incluye el bienestar emocional, sicológico y social de una persona. También determina cómo un ser humano maneja el estrés, se relaciona con otros y toma decisiones. Los problemas de salud mental no son causados por una “debilidad personal”. La mayoría de estos problemas se deben a una combinación de antecedentes familiares y de factores ambientales, biológicos y sicosociales.

Yo soy de las que piensa que verdaderamente una persona tiene que estar mal de sus facultades mentales cuando comienza a disparar hasta crear una masacre. No le importa matar a personas inocentes, a niños, etc. Cada día vemos en Puerto Rico el aumento en masacres. No hay respeto a la vida. Si un vecino está haciendo mucho ruido y le van a llamar la atención no hablan. La persona va preparada con un arma y va dispuesta a matar. Una persona en su sano juicio piensa que a menudo son situaciones que se pueden resolver con una buena comunicación.

Cada día vemos la gran cantidad de personas deprimidas. Algunas buscan ayuda, van a sicólogos(as), siquiatras, se refugian en Dios, etc. Mientras que otras personas no aceptan ayuda y por eso hemos conocido casos que terminan en suicidio o en intento suicida. Y este problema social lo vemos en adultos, adolescentes y niños(as). No escoge edad ni clase social.

En Puerto Rico hay una escasez de médicos especialistas incluidos los siquiatras. Una persona necesita una cita y éstas están hasta para 5 meses o más. Una persona depresiva necesita ayuda urgente, no puede esperar tanto tiempo. También sabemos que hay pocos hospitales siquiátricos. Son de mucha ayuda los hospitales diurnos, pero en estos casos dan hasta 7 sesiones. Esto es poco tiempo para intervenir con un cliente y que se puedan ver resultados. Por lo general hay que solicitar si les pueden dar más sesiones y esto a menudo no es posible. También hay muchas personas esperando ser atendidos.
En cuanto a la ayuda sicológica hay personas que no se dejan ayudar, porque tienen creencias o hay tabúes y dicen “yo no estoy loco/a”, no le voy a contar mis cosas ni a un sicólogo ni a un siquiatra.

Muchas veces el familiar más cercano o quienes conviven con esa persona deben buscar ayuda para que les enseñen unas destrezas para poder lidiar con ese familiar enfermo/a mental. Todos sabemos que no es fácil esa convivencia. Si la persona tiene plan médico y le aprueban los servicios cuando va a la consulta apenas está 15 minutos con el/la sicólogo/a. Esto es muy poco tiempo, pues a menudo en la primer cita el/la cliente necesita tiempo para entrar en confianza y poder verbalizar lo que le está ocurriendo. Debido al poco tiempo en las entrevistas, entre otras cosas, el/la sicólogo/a y/o siquiatra no prepara unas terapias familiares, grupales, etc. Todos sabemos que en el caso de los/as siquiatras casi siempre tienen a sus pacientes con “pastilleo”. Esto es necesario, pero considero que también deben ofrecer “terapias”. En los hospitales diurnos ofrecen terapias, pero como indiqué anteriormente esas sesiones son muy cortas. Ya sabemos, hay pocos siquiatras y las citas están muy lejos.

Me preocupa la gran cantidad de familias disfuncionales que tenemos en Puerto Rico. Pienso mucho en los niños y adolescentes que han visto a su madre o a otro ser querido ser asesinados frente a ellos/as. Tampoco podemos olvidar cuando han visto un familiar suicidado o intentando hacerlo. Es un trauma tan grande que considero deben recibir ayuda sicológica y/o siquiátrica toda su vida. Y también los adultos que han pasado por esa triste experiencia necesitan ayuda. Si estos niños y/o adolescentes no reciben ayuda o la reciben por muy poco tiempo no van a “sanar”. Van a tener inseguridades, baja autoestima y cuando tengan pareja esto les va a afectar muchísimo. Y así siguen de relación en relación. No han atendido su salud mental y afectan a su pareja también. Y esto sigue como un ciclo.

Es mucho lo que podemos decir sobre la salud mental en nuestro Puerto Rico. Pero yo quisiera acción de parte del gobierno y de las personas que tienen que ver de una forma u otra con solucionar este problema social. Todos queremos una sociedad sana y donde haya pocos casos de enfermos mentales (nunca se puede erradicar por completo). Para finalizar les recuerdo que hay que buscar ayuda, sea para la misma persona o para un familiar. Hay algunas agencias donde pueden acudir. Y también contamos con la Línea PAS si te sientes ansioso/a o presentas algun síntoma emocional. Llama al 1-800-981-0023.
Servicio para personas sordas: 1-888-672-7622

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