martes, abril 21, 2026
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Cómo identificar la negligencia parental

Por: Dra. Maritza Robles Rivera


La protección de la niñez requiere padres y madres comprometidos con sus deberes y una comunidad vigilante que actúe a tiempo para salvaguardar el desarrollo integral de los infanto-juveniles. Sin embargo, para muchas de nuestras niñeces, esta etapa se ve marcada por el abandono, la negligencia parental y hogares en condiciones infrahumanas que vulneran profundamente su dignidad y su desarrollo integral.


Es alarmante la cantidad de casos que se han identificado durante el pasado mes de enero, reseñados en los medios de prensa. Pero, ¿cómo identificar las señales que nos hablan de la falta de cuidados, seguridad y amor en estos hogares? Podemos destacar señales claras ante situaciones cuando quienes tienen la responsabilidad de proteger a los niños y las niñas no cumplen con sus deberes.


Un infante que está siendo descuidado mostrará señales visibles de esta negligencia. De acuerdo con la Ley 57, la negligencia se define como “faltar a los deberes o dejar de ejercer las facultades de proveer adecuadamente los alimentos, ropa, albergue, educación o atención de salud a un menor”.


Veamos algunas de estas señales más de cerca. La exposición a situaciones de riesgo o la carencia de límites y orientación reflejan un incumplimiento del rol protector. Niños que pasan largos periodos solos o que asumen responsabilidades que no corresponden a su edad constituyen señales de alerta.


En el área educativa, la negligencia se manifiesta cuando no se garantiza la asistencia escolar, no se da seguimiento al rendimiento académico o se ignoran necesidades educativas especiales. Estos niños pueden presentar hambre constante, ropa sucia o deteriorada, o vivir en entornos peligrosos y estar siendo víctimas de descuido. El ausentismo frecuente sin justificación aparente y el rezago escolar pueden ser consecuencias directas.


También constituye una señal de negligencia la ausencia de participación de los cuidadores en cualquier plan o programa diseñado para bienestar del niño o la niña. La falta reiterada de atención médica, o la falta de atención ante enfermedades o condiciones evidentes, son indicadores preocupantes. Asimismo, la falta de interés por la vida del niño, la ausencia prolongada de los cuidadores y que aunque esté en edad de recibir educación, no esté matriculado en la escuela, o las condiciones de vivienda inseguras e insalubres.
Como comunidad, estamos llamados a actuar. Si conoce o sospecha de un niño o una niña viviendo en condiciones de abandono o negligencia, informe a las autoridades correspondientes. Cuidar a la infancia es un deber moral y social de todos y todas.
Si conoces alguna situación que amerite la intervención de un profesional del Trabajo Social, no dudes en buscar orientación o apoyo.

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