Por Amanda Pérez Pintado | Centro de Periodismo Investigativo
A nivel global, el calor causado por el cambio climático mató a casi tres millones de personas entre 2016 y 2023, según un nuevo informepublicado en la revista médica The Lancet. En Puerto Rico, estudiosapuntan a que los días de calor extremo están asociados con un aumento de las muertes, pero no existe un sistema uniforme y efectivo que registre las defunciones asociadas al calor, reveló el Centro de Periodismo Investigativo (CPI).
El estudio de Lancet Countdown, en el que participaron 146 investigadores de distintas disciplinas, presenta hallazgos a nivel global y también produce informes a nivel regional. El pasado julio, el proyecto de investigación internacional publicó un informe sobre los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS en inglés) que incluyó a Puerto Rico. Ese estudio recalcó que este tipo de islas son particularmente vulnerables al cambio climático y encontró un creciente riesgo de mortalidad asociado al aumento del calor extremo.
Pablo Méndez Lázaro, uno de los autores del informe de Lancet Countdown sobre los SIDS, señaló al CPI que no siempre es posible incluir a Puerto Rico en estos estudios porque los investigadores buscan indicadores que sean comparables con otros países y territorios.
“Nuestros estándares de recolección de datos más bien son para cumplir con las agencias federales en vez de cumplir con agencias internacionales”, dijo el científico.
Miles de personas han muerto en Puerto Rico por causas total o parcialmente relacionadas con el calor extremo, y los más afectados son los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas, recalcó el científico ambiental Méndez Lázaro.
“Lamentablemente, carecemos de un sistema que documente de manera efectiva la mortalidad asociada o parcialmente asociada al calor extremo”, dijo Méndez Lázaro, profesor del Departamento de Salud Ambiental del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.
Señaló, por ejemplo, que los certificados de defunción cuentan con un espacio para incluir eventos externos que pudieron haber figurado como detonantes en la muerte de la persona, pero rara vez se nombra el calor en ese renglón. “Esperamos que ya a través de la capacitación, a través de la evidencia, poco a poco los clínicos puedan ir incorporando ese tipo de información”, dijo el científico.

Foto por Brandon Cruz González | Centro de Periodismo Investigativo
El Departamento de Salud de Puerto Rico mantiene el Sistema de Vigilancia Sindrómica, que recoge datos sobre enfermedades relacionadas con el calor o la luz. Según el informe más reciente en la página web de Salud, desde enero hasta septiembre de este año, se registraron 442 casos de enfermedades relacionadas con el calor o la luz solar, como quemaduras, calambres, agotamiento y golpes de calor. En comparación, en todo el año 2025, se reportaron 502 casos.
Según el informe de 2026 de Lancet Countdown, en 2023, el año más caluroso del periodo examinado, el calor causó un récord de 710,000 muertes globales, de las cuales más del 70% se atribuye al cambio climático. La cifra de muertes por calor ese año superó las defunciones causadas por la malaria o el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).
En Estados Unidos, el cambio climático está aumentando la exposición a las olas de calor, lo que conlleva impactos en la mortalidad por el calor, el sueño, la actividad física y la capacidad para trabajar, según el Lancet Countdown.
En Trinidad y Tobago, la exposición al calor extremo pone a poblaciones vulnerables a un mayor riesgo de enfermedades relacionadas con el calor. Todas las olas de calor que el país caribeño experimentó en 2025 se vinculan directamente con el cambio climático.
Aumentan los daños a la salud
Gredia Huerta Montañez, pediatra y cofundadora del Capítulo de Puerto Rico de Médicos para la Acción Climática, planteó que existe un vínculo directo entre la salud y el clima porque la vida humana depende del clima. “Nosotros nos vestimos de acuerdo al clima, hacemos nuestras actividades sociales de acuerdo al clima”, explicó.
El problema, dijo, es que el cambio climático causado por la actividad humana, principalmente por la quema de combustibles fósiles, acelera el aumento de la temperatura global y altera los patrones del clima, lo que provoca enfermedades y muertes.
“Cuando hablamos de impactos a la salud, son bien amplios. Desde la posibilidad de enfermedades relacionadas con el calor hasta traumas en eventos adversos del clima; hasta ahogamientos, inundaciones y exposición a microorganismos en aguas sucias; hasta problemas de salud mental”, mencionó Huerta Montañez, quien recalcó que los niños y niñas son particularmente vulnerables a los efectos del cambio climático.

Archivo Centro de Periodismo Investigativo
Huerta Montañez mencionó, por ejemplo, que la tasa de incidencia de asma infantil de Puerto Rico es una de las más altas entre las jurisdicciones de Estados Unidos y esta enfermedad, al igual que otras crónicas en niños y adultos, se exacerban por factores asociados con el clima. Según el Departamento de Salud, aproximadamente uno de cada siete niños, niñas y adolescentes en Puerto Rico tiene asma.
El informe de Lancet Countdown concluyó que, globalmente, desde el 2016 los riesgos y daños para la salud asociados al cambio climático crecieron más rápido que en los diez años anteriores.
Esto coincide con la entrada en vigor del Acuerdo de París, un tratado internacional que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar el aumento de las temperaturas a nivel mundial. Pese a toda la evidencia en torno a los graves daños a la salud y las catástrofes ambientales registradas en todo el planeta la pasada década por el cambio climático, en enero de 2025, en el primer día de su segundo mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para, nuevamente, sacar al país del acuerdo.
Los autores del Lancet Countdown encontraron que acciones como la inversión en energías renovables y la aprobación de leyes relacionadas con el cambio climático y la salud han generado algunos beneficios. Los esfuerzos, sin embargo, se quedan cortos frente al rápido aumento de los daños causados por el cambio climático.
“Ante esta aceleración de los impactos en la salud, lo que podemos esperar es que, a menos que redoblemos de verdad los esfuerzos de adaptación y mitigación, las pérdidas y los daños seguirán aumentando. Y eso es lo que en última instancia queremos prevenir”, dijo en conferencia de prensa virtual la profesora Marina Romanello, directora ejecutiva de Lancet Countdown, con sede en la University College de Londres.
Las sequías y el mal manejo del agua
Según el informe, las olas de calor y las sequías extremas, que son cada vez más frecuentes, amenazan la seguridad alimentaria. En 2025, las sequías afectaron más del 51% de la superficie terrestre del planeta durante al menos un mes.
Puerto Rico actualmente atraviesa una sequía. Entre mayo y julio de este año, gran parte del País recibió menos del 60% de las precipitaciones habituales, según la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA en inglés). La situación provocó un racionamiento extremo de agua potable, declarado el pasado agosto, que afectó a amplios sectores de la Isla.
De igual forma, el Lancet Countdown encontró que también han aumentado los días con precipitaciones extremas, lo que incrementa el riesgo de inundaciones, deslizamientos y la transmisión de enfermedades infecciosas.
Una versión intensa del fenómeno de El Niño, que es el calentamiento de la superficie del agua en el Pacífico, amenaza con agravar los efectos del cambio climático, advirtieron los investigadores del informe. Las temperaturas en San Juan rompieron récords el pasado domingo y el lunes, al alcanzar los 94 grados Fahrenheit, según el Servicio Nacional de Meteorología (SNM). El récord previo para ambas fechas era de 93 grados Fahrenheit, registrados en 2014.
Se espera que El Niño continúe fortaleciéndose hasta inicios del invierno, entre noviembre y diciembre, y luego comience a degradarse, explicó el meteorólogo del SNM Emanuel Rodríguez.

Foto por Vanessa Colon Almenas | Centro de Periodismo Investigativo
“Para nosotros, aquí en el Caribe, eso significa que el resto de lo que se supone que sea la época lluviosa, los meses de octubre y noviembre, todavía deberíamos seguir viendo lluvia por debajo de lo normal”, dijo Rodríguez. “Estamos viendo que ya para inicios del año que viene deberíamos comenzar a ver una transición hacia condiciones un poco más normales, y lo más seguro es que en la primavera y en el verano del 2027 se vire la tortilla y estemos con lluvia por encima del promedio. Vamos a pasar drásticamente de un periodo seco a un periodo mucho más mojado de lo normal”, añadió.
Un estudio de la organización internacional World Weather Attribution concluyó que, este año, la lluvia en Puerto Rico disminuyó un 9% en mayo, junio y julio por la crisis climática, y que la poca agua que cayó se evaporó más rápido.
Según los expertos, el problema de agua en Puerto Rico no se debe solo a la falta de lluvia. Para Méndez Lázaro, el País “todavía está muy, muy, muy atrás” en el manejo efectivo de sus recursos hídricos, desde las estrategias de captación de agua hasta la distribución. Razón por la cual, dijo, se pasa rápidamente al racionamiento de agua cuando hay sequía.
Asimismo, Huerta Montañez señaló que la amenaza de una crisis de agua persistiría si no se resuelve el problema estructural y, de no atenderse el problema, “vamos a sufrir todos”, particularmente aquellas poblaciones vulnerables.
“Eso es básico para el cambio climático. Si uno no tiene una infraestructura de agua que beneficie a todos, no vamos a poder sobrevivir”, advirtió la pediatra.
Lento el progreso para atender el cambio climático
Aunque el Lancet Countdown alerta que los avances hechos para mitigar el cambio climático han sido demasiado lentos e insuficientes, el estudio reconoce que, a nivel global, ha cobrado impulso la acción legislativa. Desde 2000, el número de leyes en distintas naciones que hacen referencia tanto al cambio climático como a la salud se ha multiplicado aproximadamente por 50.
Mientras tanto, en Puerto Rico, permanece en un limbo el Plan de Mitigación, Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático, documento publicado en abril de 2024 por el Comité de Expertos y Asesores sobre el Cambio Climático que recoge recomendaciones para enfrentar la crisis climática.
La Asamblea Legislativa ha tenido el documento ante su consideración desde abril de 2024, cuando fue formalmente presentado por el Comité y no ha cumplido con su responsabilidad de pasar juicio sobre el mismo. En noviembre, la Comisión Conjunta de Mitigación, Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático rindió un informe positivo sobre el plan y lo envió a la gobernadora Jenniffer González Colón. La Fortaleza, sin embargo, devolvió el documento a la Cámara de Representantes.
En agosto, el presidente de la Cámara de Representantes, Carlos “Johnny” Méndez, dijo que durante esta sesión legislativa el cuerpo cameral atenderá un proyecto de ley que permita la implementación del plan. Sin embargo, según Resiliency Law Center, la Ley de Mitigación, Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático, que creó el Comité de Expertos y Asesores, no requiere una pieza legislativa adicional para aprobar el Plan.
El CPI solicitó una entrevista con el representante Méndez para conocer el estatus actual del Plan, pero no obtuvo respuesta al momento de publicación.
El Plan identifica el cambio climático como “una amenaza importante y emergente para la salud pública”, y reconoce que en Puerto Rico no existe un plan a largo plazo para atender los efectos del cambio climático en la salud.
Aunque dijo que el Plan ha permanecido estancado por “las discusiones político-partidistas”, Méndez Lázaro, quien formó parte del Comité de Expertos en el momento en que se redactó el documento, reconoció esfuerzos como el Sistema de Vigilancia Sindrómica del Departamento de Salud. Destacó, además, la aprobación de la Ley para Establecer el Plan de Acción del Departamento de Educación Ante Episodios de Altas Temperaturas (Ley 193 de 2024).
Sin embargo, el científico recalcó que aún queda mucho por hacer para mitigar los efectos del cambio climático. “Yo no creo que nosotros vayamos a detener el cambio que está ocurriendo. Lo que sí podemos hacer todavía es desarrollar estrategias de mitigación y adaptación que ayuden a que las poblaciones más vulnerables sufran menos y tratar de salvaguardar aquellos ecosistemas sensitivos de los cuales nosotros también dependemos”, dijo.
Por su parte, Huerta Montañez dijo que mientras las figuras con poder de tomar decisiones no aborden el cambio climático como tema prioritario, “el problema se va a quedar”. Recordó que, en 2022, médicos en Puerto Rico hicieron un llamado al Gobierno, empresas y comunidades a tomar acción ante el cambio climático y plantearon que “existe una necesidad urgente de política pública que priorice la salud y la vida humana”.



