Por Luis Joel Méndez González | Centro de Periodismo Investigativo
Este año, la lluvia en Puerto Rico disminuyó un 9% en mayo, junio y julio debido a la crisis climática causada por los seres humanos, encontró un estudio en el que participaron más de 20 científicos de universidades de todo el mundo. La investigación también identificó que, por las altas temperaturas, la poca agua que cayó en los últimos meses se evaporó más rápido y contribuyó a la sequía que han sufrido los municipios de las zonas sureste, suroeste y metropolitana de la Isla.
De acuerdo con la investigación de la organización internacional World Weather Attribution, en general, se ha registrado menos lluvia de lo usual en todo el año en Puerto Rico. Hace un mes, la gobernadora Jenniffer González Colón declaró un estado de emergencia por la crisis de agua y este jueves, el Departamento de Agricultura federal declaró que existe un desastre en 26 municipios por la sequía.
Por causa de la crisis climática, es 30% más probable que episodios de escasez de agua como los de este año se repitan en las próximas décadas, advierte el informe. De acuerdo con los datos más recientes del Monitor de Sequía de Estados Unidos, el 44% de la Isla enfrenta sequía extrema. La isla caribeña de Jamaica presentó un patrón similar.
Los científicos evaluaron la lluvia a principios de la temporada de lluvia de mayo a julio y la precipitación efectiva, es decir, la cantidad de lluvia que queda disponible después de la evaporación. Encontraron una tendencia consistente hacia condiciones más secas en Jamaica y Puerto Rico, atribuible a las emisiones de gases de efecto invernadero, surge del estudio.
En caso de que los gobiernos y las industrias no mitiguen la crisis climática, el panorama podría ser incluso peor, se adelantó.
Bajo un escenario de calentamiento global de 5.04 °F, se proyecta que la precipitación durante mayo, junio y julio disminuya un 10% adicional en el Caribe en las próximas décadas, lo que aumentará la probabilidad de que ocurran nuevas sequías. El estudio subraya la necesidad de invertir en medidas de adaptación e infraestructura.
Al comparar la sequía que azota este año a Puerto Rico, las más similares han sido las de 1994 y 2015, según el documento. No obstante, la de 2015 fue aún más similar. Fue la primera ocasión en que el Monitor de Sequía de Estados Unidos clasificó condiciones de sequía extrema en la Isla. Como con la sequía del presente año, la de hace una década se intensificó en mayo y se concentró en la zona este de la Isla.
El 2026 ha registrado una sequía generalizada en Puerto Rico y las Islas Vírgenes estadounidenses, después de condiciones más húmedas de lo normal a finales del invierno y principios de la primavera, dice el estudio.
“Las condiciones secas persistieron durante mayo, junio y julio, mientras la región experimentaba temperaturas cercanas a niveles récord junto con poca lluvia. Esto provocó caudales críticamente bajos en los ríos y redujo la disponibilidad de agua debido al descenso de los niveles en los embalses y pozos. En Puerto Rico, la disminución de las aguas superficiales y subterráneas ha provocado racionamiento de agua para usuarios agrícolas en las regiones sur-central y suroeste, así como para residentes en partes del área metropolitana de San Juan”, menciona el informe.
El fenómeno de baja precipitación registrado en la Isla es tan extraño que, según el estudio, ocurre cada 50 años. Si bien es cierto que en semanas recientes se ha reportado sobre el fenómeno de El Niño, el estudio no encontró una correlación fuerte con la disminución en la precipitación en El Caribe.
“El Niño ha sido culpado por la sequía actual en el Caribe, pero nuestra investigación demuestra que, durante la primera parte de la temporada de lluvia, de mayo a julio, el cambio climático causado por los seres humanos es el principal factor”, dijo Theodore Keeping, investigador especializado en fenómenos meteorológicos extremos.
“Hemos encontrado que el calentamiento global —provocado principalmente por la quema de combustibles fósiles— ha reducido las precipitaciones durante la primera parte de la temporada de lluvias, lo que ha convertido períodos secos que deberían ser manejables en sequías severas”, añadió.
El Caribe: una de las zonas con mayor estrés hídrico en el mundo
La sequía se ha extendido a lo largo del Caribe. Las Islas Vírgenes de Estados Unidos, Santa Lucía, San Vicente y Granada son algunas de las islas que experimentan el mismo problema.
El Caribe es una de las regiones con mayor estrés hídrico en el mundo debido a la escasez de agua, de acuerdo con el estudio. El estrés hídrico ocurre cuando se necesita más agua de la que hay disponible.
Lugares como Antigua y Barbuda, Barbados, así como San Cristóbal y Nieves se encuentran entre los 36 países con mayor estrés hídrico en el mundo, con un promedio de 540 metros cúbicos de agua dulce por habitante, según el Banco Mundial. Puerto Rico tiene 2,205 metros cúbicos de recursos de agua dulce por habitante.
De acuerdo con el Banco Mundial, el umbral mínimo para que países o territorios no sufran de estrés hídrico en condiciones normales es de 1,700 metros cúbicos de agua dulce por habitante.
El Caribe tiene una infraestructura hídrica frágil por su dependencia de la lluvia para recargar las aguas subterráneas y ríos. En esta región la desregulación y sobreexplotación de las fuentes de agua subterránea limitan aún más el acceso a agua potable en caso de sequías, señala el informe. La vieja infraestructura de agua potable, así como las fugas, la medición imprecisa, la gestión inadecuada y el robo de agua reducen la cantidad del recurso disponible para los usuarios.
El estudio también resalta que el promedio de agua potable que se pierde en el Caribe es de aproximadamente 46%. En Puerto Rico, esa cantidad asciende a 60%, según documentos oficiales y estudios independientes.
“En Puerto Rico, Jamaica y las Islas Vírgenes estadounidenses, las familias y los agricultores están sufriendo los efectos de estrictos racionamientos de agua mientras ven cómo los principales embalses se secan”, expresó Jhordanne Jones, profesor de climatología tropical de la Universidad de Pennsylvania. “Nuestras islas han contribuido muy poco a este problema, pero nuestra gente está sufriendo los impactos de la adicción del mundo a los combustibles fósiles”.
Cada vez más seco el suelo
El estudio también encontró que los suelos, particularmente a lo largo de la costa sur de Puerto Rico, se han secado por las altas temperaturas y el estrés hídrico de la vegetación. En las próximas décadas, el estrés hídrico de los cultivos en la isla aumentará a raíz de las altas temperaturas, proyectaron los expertos.
“En Puerto Rico, los niveles de los embalses, ríos y aguas subterráneas han disminuido considerablemente, lo que ha provocado racionamiento de agua para la agricultura, incluyendo restricciones de hasta tres días por semana en algunas partes del suroeste”, dice el estudio. “Algunos pozos han alcanzado niveles críticos, mientras que la reducción del caudal de los ríos ha afectado el riego y la disponibilidad local de agua. Agricultores han reportado suelos agrietados y con déficit de humedad, estrés en los cultivos y retraso en el crecimiento, maduración prematura de frutos y pérdidas en café, cítricos, plátanos, guineos, pana y otros árboles frutales. El deterioro de los pastizales ha reducido la disponibilidad de forraje, aumentando la dependencia de alimento comprado y agotando las reservas de heno”, añade el documento.
La zona sur de la Isla es más propensa al estrés hídrico debido a que la infiltración de agua de lluvia es menor.
Sin embargo, las sequías afectan cada vez más la zona central de la Isla debido a que también experimenta una menor precipitación e infiltración de agua de lluvia, así como una mayor evapotranspiración y una disponibilidad limitada de aguas subterráneas.
Incrementan los fuegos de pastizales
Las condiciones secas también han aumentado el riesgo de incendios en pastizales. Únicamente en julio de este año, se contabilizaron al menos 300 incendios en la Isla, los cuales afectaron áreas agrícolas e infraestructura. De persistir la sequía en otoño, así como la baja precipitación y las altas temperaturas, esa cifra podría aumentar. El periódico Metro Puerto Rico reportó que, de enero a agosto de este año, la cifra de incendios en pastizales había alcanzado 2,682 —74% más que el del año anterior, cuando hubo 1,540.



