Monday, May 27, 2024
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Diseños arquitectónicos en Puerto Rico ignoran la realidad climática

Por Andrea K. Luna Pedraza | Centro de Periodismo Investigativo

A la hora de diseñar y construir edificaciones, es crucial tomar en consideración una arquitectura que no dependa demasiado de la energía eléctrica para mantener un ambiente fresco, coincidieron expertos en infraestructuras durante un panel del Caribe Fest 2024, celebrado el pasado viernes en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico.

“Los edificios y su operación emiten el 30% del CO2 [dióxido de carbono] que tenemos ahora en la atmósfera”, explicó la arquitecta Cristina Algaze Beato, especialista en edificios verdes. La mayoría de ese porcentaje es debido a la operación de sistemas de enfriamiento en las instalaciones, que utilizan energía eléctrica. 

“El edificio tiene que proveer, de una manera inteligente y permanente, cierta mitigación, cierta protección de la radiación solar”, dijo Algaze Beato. Este factor no se ha tomado en consideración a la hora de diseñar y construir en el archipiélago.

Por su parte, el arquitecto Antonio Gárate Fernández hizo hincapié en que se debe pensar en el diseño de forma comunitaria tomando en consideración el uso de energía renovable. Mencionó que las comunidades distantes o no planificadas sufren más los embates del calor.

“En el pasado no existía la energía eléctrica y se diseñaba de una forma que se llama la ‘arquitectura pasiva’, que es algo que debemos siempre contemplar en nuestros diseños”, expresó Gárate Fernández, miembro de la Asociación de Constructores de Puerto Rico. 

La arquitectura pasiva, que se diseña con el propósito de que se utilice poca energía eléctrica y más la energía renovable, es una alternativa para luchar contra el calor intenso que se experimenta cada vez con más frecuencia en la Isla. 

Gárate Fernández opinó que “la parte climática es vital” en los proyectos comunitarios, y que no se debe pensar en un megabloque ni en ciudades urbanas a la hora de diseñar los edificios en el archipiélago. Como ejemplo de un diseño comunitario pensado para el trópico, destacó la construcción del complejo de viviendas El Falansterio de Puerta de Tierra, construido en 1937.  

A pesar de que es difícil cambiar drásticamente la infraestructura existente, dijo que es posible hacer modificaciones paulatinamente, como, por ejemplo, cambiar el color de los techos a uno más claro. 

“El techo es el elemento arquitectónico que más radiación solar recibe, que más calor transmite al interior”, informó la también profesora de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Aun así, no es suficiente para que se sienta un cambio mayor en el interior de la infraestructura.

La ingeniera Rodríguez Morales recalcó sobre la importancia del diseño para vivir en lugar del diseño para vender.
Foto por Esteban Morales Neris | Centro de Periodismo Investigativo

Más allá de diseñar para vender una propiedad, se debe diseñar para vivir, dijo por su parte la ingeniera ambiental Hanna K. Rodríguez Morales. Añadió que a la hora de diseñar se debe pensar en las personas que ocuparán el lugar. “Debemos trabajar y diseñar para la naturaleza y con ella”, puntualizó.

Recomendó también que se incluyan cursos de filosofía y ciencias sociales en los currículos de las universidades para los futuros ingenieros y arquitectos, con el propósito de complementar la formación técnica de estas profesiones y reflexionar sobre para qué o quiénes diseñamos y cómo queremos ver las comunidades a futuro. 

Vital considerar a los obreros de la construcción

Rodríguez Morales recalcó la importancia de planificar medidas de mitigación de riesgos que consideren los efectos del clima a los que se expondrán los obreros de la construcción, al contestar preguntas de la moderadora Aiola Virella en el panel Olas de calor, diseño y construcción en Puerto Rico,durante el Caribe Fest.

No se trata solo de asegurar fuentes de agua para los empleados mientras trabajan en proyectos de construcción, dijo, sino que se debe garantizar que sus posibles necesidades sean cubiertas y pensar cómo se pueden reducir o evitar los riesgos en la seguridad.

Al crear una evaluación de riesgos para el personal de construcción, Rodríguez Morales indicó que se debe contemplar qué ocurrirá en la temporada de huracanes con los empleados, y cómo los patronos responderán ante estos eventos atmosféricos en posibles situaciones, como los retrasos en los proyectos. La ingeniera denunció que ha visto planes de seguridad que se conceptualizan de forma genérica, sin incluir el tema de las temperaturas altas, o que incluso se generan mediante herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT.  

“Es importante identificar oportunidades para mitigar esos riesgos que se presentan en el proceso de construcción”, añadió la también directora de la Comisión de Manejo de Riesgos, Emergencias y Desastres del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico.

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