Por Angélica Soto Ríos
En Puerto Rico se han reportado cinco especies de tortugas marinas. Sin embargo, tres son las que más se observan anidando en las costas de la isla. Estas son el tinglar, el carey y la tortuga verde, según informó la técnica voluntaria del Grupo Tortuguero del Oeste, Victoria Justiniano.
De acuerdo con Justiniano, el tinglar y el carey anidan mayormente en la costa oeste de Puerto Rico, mientras que la tortuga verde anida en otras zonas de la isla.

Foto por: Victoria Justiniano
Permiso: DRNA: 2026 EPE-011
Explicó que el tinglar es la tortuga marina más fácil de identificar, al ser la más grande y contar con un caparazón blando. Añadió que el carey y la tortuga verde son más pequeñas, pero se pueden diferenciar por la forma de su boca, ya que el carey tiene una forma similar a un pico, mientras que la tortuga verde la tiene más redondeada.
“Eso se debe a su alimentación. La tortuga carey se alimenta principalmente de esponjas marinas, por lo que necesita introducir su pico entre las grietas de las piedras y los arrecifes. La tortuga verde consume pastos marinos, por lo que no tiene la necesidad de contar con un pico”, detalló.
Agregó que el tinglar se alimenta mayormente de medusas y otros animales blandos.

Foto por: Victoria Justiniano
Permiso: DRNA: 2026 EPE-011
Justiniano, quien se ha involucrado en la conservación de estas especies desde los ocho años, abundó que los meses de anidación del carey son aproximadamente de abril a noviembre, la tortuga verde de junio a septiembre y el tinglar de febrero a julio. Recalcó que pueden registrarse variaciones, ya que pueden llegar antes o más tarde de esos periodos.
Enfatizó, además, que un nido de tinglar puede contener entre 80 y 100 huevos; el de carey, entre 120 y 150; mientras que el de la tortuga verde puede tener entre 100 y 130 huevos.
En Puerto Rico las tortugas marinas están protegidas por leyes estatales y federales. Sobre las amenazas que impactan a estas especies, indicó que la contaminación lumínica es una de las principales, ya que puede provocar desorientación.
“En el caso de los neonatos, cuando emergen del nido, en vez de seguir la luz de la luna, pueden seguir las luces brillantes blancas opuestas al mar, desorientarse y llegar hasta la carretera y deshidratarse. En el caso de las tortugas marinas adultas, las espanta porque no les gusta anidar en lugares donde haya mucha iluminación”, explicó.
Otra de las amenazas que expuso la técnica voluntaria es la alteración de su hábitat, construcciones en la costa, la erosión costera, el depósito de residuos y los desperdicios generados por la actividad pesquera, como anzuelos y redes, entre otros factores.
De acuerdo con Justiniano, las tortugas marinas son importantes para los ecosistemas debido a que forman parte de la cadena alimenticia, mantienen saludableslos pastos marinos, ayudan a controlar la población de medusas y aportan nutrientes al ecosistema costero.
Ante esto, llamó a la población a unirse a los esfuerzos de conservación y protección mediante la educación, así como con acciones que contribuyan a mantener las playas libres de residuos, tapar los hoyos que se hacen en la arena y evitar dejar objetos que puedan obstaculizar el anidaje.
“A veces estos problemas se ven tan grandes y hay personas que dicen que no pueden hacer nada, pero son estas cositas pequeñas que hacen la diferencia”, expresó.
Si usted se encuentra con actividad de tortugas marinas en el área oeste, puede comunicarse con el Grupo Tortuguero del Oeste al 787-206-6800 o con el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales al 787-999-2200, extensión 3280.



