martes, abril 21, 2026
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¿Cómo lograr un balance saludable entre la espiritualidad y la salud mental?

Por Angelica Soto

Trabajador social clínico detalló cómo mantener un equilibrio entre la espiritualidad y la salud mental.


Desde su perspectiva profesional, el trabajador social clínico, licenciado Luis Ibrahyn Casiano Rodríguez, explicó que la espiritualidad forma parte de las dimensiones del ser humano y puede tener un rol en la forma en que las personas enfrentan conflictos emocionales.


“Puede incidir en gran medida en los sistemas de valores que rigen o pueden llegar a regir potencialmente cómo la persona se percibe a sí misma y cómo observa a la sociedad y sus circunstancias”, indicó.


Según su interpretación, la espiritualidad puede entenderse desde dos vertientes: una basada en el dogma, que provee la religión, independientemente de cuál sea, y otra no necesariamente dogmática.


Agregó que cuando una persona utiliza la espiritualidad y practica técnicas como la oración, la meditación y la práctica de fe en comunidad, estas pueden servir como mecanismos para procesar o gestionar la angustia en el momento. Añadió que la espiritualidad puede brindar a muchas personas paz y tranquilidad, aún dentro de lo que puede ser la incertidumbre.
Casiano Rodríguez explicó que el equilibrio entre la espiritualidad y la salud mental puede lograrse cuando la persona se comprende en sus dimensiones biológica, psicológica, social y espiritual.


Para explorar la espiritualidad de forma saludable sin afectar la salud mental, recomendó observar lo que ocurre en la vida personal y comprender sus causas, ya sea por decisiones propias o influencias externas.

Trabajador social clínico, 
licenciado Luis Ibrahyn Casiano Rodríguez
Trabajador social clínico,
licenciado Luis Ibrahyn Casiano Rodríguez


“A raíz de este conocimiento la persona puede balancear el entendimiento de las dimensiones y emprender en un proceso de autoanálisis”, destacó.


El trabajador social clínico expuso que frases como “yo lo dejo en las manos de Dios” o “mi fe me va a guiar hacia la resolución”, no deben convertirse en un enganche de dependencia. Según explicó, para estabilizar la vida a nivel emocional es necesario comprender y contextualizar las emociones.


“Si son creyentes, no piensen que Dios o un ser supremo los ha abandonado porque no tengan una salida en ese momento. No es responsabilidad de la fe, sino de la persona. Por eso, no deben perder la fe ante la situación conflictiva, pero tampoco depender exclusivamente de ella”, comentó.


Casiano Rodríguez recalcó que es fundamental buscar ayuda profesional cuando la persona siente que se limita a vivir, se limita en la conexión con los demás y con el entorno, así como cuando hay una merma en las funciones básicas, limitaciones en las interacciones sociales y cuando el desempeño no es adecuado.


Señaló que, además de recibir ayuda de un profesional de la salud mental, el proceso terapéutico puede complementarse con personas externas dentro de la red de apoyo, como líderes espirituales, entre ellos sacerdotes o pastores.


“Buscar ayuda también puede ser acudiendo a la línea PAS, que cuenta con mecanismos para atender situaciones de emergencia psicológica. Hay momentos en que la persona vive una crisis, y ese es el escenario para llamar a la línea PAS, donde le pueden brindar ayuda inmediata y canalizarla hacia otros recursos externos”, enfatizó.


El número de teléfono de la línea PAS es 1-800-981-0023 o la línea 988, disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana.

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