miércoles, abril 8, 2026
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Siervas de María: cuidado y acompañamiento a personas enfermas

Por Angélica Soto Ríos.

Las Siervas de María Ministras de los Enfermos tienen como misión cuidar y acompañar a personas enfermas, de manera gratuita, sin importar su religión o creencias.
“Acompañamos a las personas enfermas como parte de nuestra misión, viendo a Jesús en quien sufre, recordando sus palabras: ‘Estuve enfermo y me visitaste’”, destacó Sor Ingrid Alicea, quien forma parte de la congregación religiosa.


Alicea explicó cómo es un día normal en sus vidas: “Cuando estamos cuidando a enfermos, nuestro día comienza por la tarde, como a las siete u ocho. Cenamos, rezamos y nos envían a la misión con el paciente. Pasamos toda la noche con ellos y, cuando se despiertan, les damos la atención y el cuidado que requieran, ya sea en la casa o en el hospital. Luego regresamos al convento, nos alistamos, vamos a misa, desayunamos y tenemos nuestro espacio de lectura espiritual, la oración y los quehaceres diarios. Almorzamos y, después, nos retiramos a descansar”.


Entre sus labores se incluyen tanto el cuidado directo de las personas -como ayudarlas a alimentarse, brindarles sus medicamentos o atender cualquier otra necesidad- como el acompañamiento, escuchando a los pacientes, brindándoles apoyo emocional y proporcionando cualquier otro tipo de atención que sea necesaria.


No existe un tiempo determinado para permanecer con cada paciente; todo depende de las necesidades de la persona y de la disponibilidad de las hermanas. Aunque muchos turnos se realizan durante la noche, también hay diurnos según la disponibilidad y las necesidades del paciente.


Según Alicea, el acompañamiento beneficia a las personas enfermas en diferentes aspectos. En lo espiritual, les brinda paz en momentos de dificultad, y en lo humano, ayuda a que los pacientes no se sientan solos.


“Cuando se tiene esa compañía, se dan cuenta de que el amor es lo único capaz de sanar. No necesariamente cura físicamente, pero esa cercanía y ese amor transforman a las personas, haciéndolas sentir valoradas y aceptadas. No significa que desaparezcan las dificultades, pero sí encuentran sentido y propósito en medio de ellas”, afirmó.
Añadió que las acciones que pueden marcar la diferencia en la vida y el cuidado de un enfermo incluyen escucharlo sin juzgar, preguntarle qué desea, respetar su espacio, permitirle hacer todo lo que pueda por sí mismo y ser sinceros.

Proyectos y otros servicios
Uno de los proyectos más importantes es Amor que Sana, un grupo de apoyo para cuidadores en el que aprenden diversas estrategias de autocuidado.


“Amor que Sana surge dentro del espíritu de las Siervas de María para transmitir nuestro acompañamiento a los cuidadores. A veces no podemos atender directamente a todos los enfermos, ya sea porque estamos en otros países o porque somos pocas hermanas, pero sí podemos formar y apoyar a esos cuidadores, para que a través de nuestro cariño y visión puedan brindar atención con calidad, dignidad y, sobre todo, con amor a los enfermos”, explicó la religiosa.


También operan una Casa de Salud en San Juan, dirigida a mujeres que requieren apoyo y recuperación, ofreciendo una estadía máxima de un mes sin costo alguno.
Para recibir algunos de los servicios que ofrecen las Siervas de María Ministras de los Enfermos, es necesario comunicarse con el convento más cercano a su ubicación y solicitar la asistencia.

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