La captura y traslado a Nueva York de Nicolás Maduro por Estados Unidos el pasado sábado ha precipitado un terremoto político en la nación caribeña que ha posicionado a Delcy Rodríguez, hasta ahora vicepresidenta, como la primera mujer presidenta interina de un país sometido a presión militar, diplomática y constitucional.
EE. UU. ataca Venezuela: Maduro capturado
Delcy Rodríguez al poder
Delcy Rodríguez, probablemente, se convierta hoy lunes, en la presidenta interina para que las cosas sigan como están, no para cambiarlas. Su posición sirve para el chavismo para dar una imagen de que todo sigue en orden y que el Gobierno tiene control, en uno de los contextos más difíciles e importantes de la política venezolana.
No obstante, se espera que jure el cargo y el apoyo de las instituciones le dé fuerza dentro del país, aunque la decisión genera división de opiniones en la esfera internacional. Aunque hay que recordar que Rodríguez “no es nueva en esto”, y que ya tenía mucho poder dentro del Gobierno.
Delcy Rodríguez es una de las personas más importantes del chavismo de hoy. Ha sido Canciller, ha manejado la economía y el petróleo, y ha sido clave en el Gobierno de Maduro.

En los últimos años, ha llegado a tener más poder que el propio presidente detenido. Su ascenso no es casualidad, sino el resultado de ir acumulando poder, lealtades y control de áreas estratégicas del Estado.
Trump asegura que controlarán una transición adecuada en Venezuela
¿Qué dice la ley en Venezuela?
Ante la ausencia de poder, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) mandó aplicar los artículos 233 y 234 de la Constitución de Venezuela. Estos artículos aclaran todos los escenarios posibles en el supuesto de qué, si el presidente no está por un tiempo o si ya no puede gobernar, sobre quién y cómo se otorgaría a la vicepresidenta la oportunidad de tomar el control del Gobierno.
Pero para ello primero es importante entender la ley: si el presidente falta por un tiempo, hecho previsible, alguien deberá reemplazarlo; pero solo por ese impase de tiempo. Sin embargo, si ya no pudiera gobernar de facto, las leyes venezolanas indican que se tendría que convocar elecciones. De este modo, el chavismo, usando el TSJ, se asegura de manejar los tiempos para que no se les desmorone el poder de golpe.

¿Crisis interna en Venezuela?
Las Fuerzas Armadas Bolivarianas ya dijeron públicamente que apoyarán la decisión del TSJ. Un hecho que es fundamental en Venezuela, donde el apoyo militar –y paramilitar– es clave para que un Gobierno funcione.
La oposición está en una situación sin precedentes, sin poder hacer mucho en este nuevo escenario. Todo este cambio está pasando dentro del chavismo, y por ahora no hay nadie de la oposición con la fuerza suficiente para competir por el poder, tal y como señaló el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Transformación en Venezuela
El futuro de Nicolás Maduro
Aunque lo detuvieron, Maduro sigue siendo un símbolo para el chavismo. Rodríguez dice que él es el “único presidente legítimo” y pide que lo suelten, manteniendo su figura viva para unir al grupo.
Pero su tiempo fuera del poder le quita peso, por lo que el chavismo empezará a reorganizarse sin él como principal figura, usando su detención como bandera política y como baza en las negociaciones con Estados Unidos.

Panorama actual
El país entra en un cambio forzado, con intromisión de afuera y el chavismo controlando todo por dentro. La Constitución señala que puede haber elecciones, pero que se hagan o no, depende más de cálculos políticos que de plazos legales.
El mayor peligro es que haya un cambio controlado que deje al poder en manos de otro líder, pero sin cambios de verdad. La pregunta no es solo cuándo habrá elecciones, sino cómo y quiénes podrán competir de verdad.
A pesar de que se escuchaban vítores, aplausos y gritos de alegría desde las ventanas y balcones de todo el país, los corresponsales de prensa de medios de todo el mundo señalaban que la sensación que se vive dentro del país es de miedo absoluto. Motivo por el cual apenas unas decenas de personas en todo el país salieron a las calles, tal y como pidió Delcy Rodríguez.
El temor a las patrullas motorizadas de paramilitares habituales en las revueltas contra el poder en Venezuela es la principal causa del miedo de los venezolanos, según datos de entrevistas a pie de calle en las principales ciudades del país.

Estados Unidos ve a Delcy Rodríguez como la persona clave con quien hablar en esta nueva etapa. Donald Trump ha dejado claro que Washington quiere llevar la batuta hasta que haya una transición como debe ser, lo que ya marca un desbalance de poder desde el principio.
Rodríguez, por su lado, habla de defender la soberanía, pero también hace gestos de apertura. La propuesta de una “agenda de cooperación” revela pragmatismo y la conciencia de que la supervivencia política del chavismo pasa por negociar con quien hoy tiene la iniciativa.
Otros países están viendo con cuidado esta situación tan nueva. Los “amigos de siempre” de Venezuela están en un apuro: ¿apoyar al Gobierno actual, como dice la ley, o aceptar el nuevo orden que impone Estados Unidos?
Las sanciones, el reconocimiento de gobiernos y la ayuda de otros países vuelven a ser tema de conversación. Venezuela, una vez más, se convierte en un juego de ajedrez donde chocan los intereses de la región y del mundo entero.

Más allá de las personas, el problema principal es quién controla más allá. La idea de que el país es independiente choca con la intervención directa que cambia las reglas del juego para el Gobierno venezolano y de todos sus aliados.
La pregunta importante no es solo quién está en el poder, sino quién decide de verdad cómo van las cosas. Entre Caracas y Washington se está decidiendo el futuro cercano del país, con un cambio que parece menos dialogado de lo que aparenta públicamente.



