domingo, mayo 10, 2026
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Joanelli Farinacci: una judoca universitaria que encontró fuerza en ser mamá

Fue en el 2024, durante la semana previa al pesaje, que ella notó que no lograba dar el peso. Se sentía cansada y emocionalmente inestable. Habló con uno de sus entrenadores, Daniel Texeira, para expresarle que algo no estaba bien. Dos días antes del pesaje de su competencia de judo de la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI), decidió hacerse una prueba de embarazo. 

Llegó el día del pesaje en su universidad, la Interamericana, donde lloró y le confesó a su entrenador lo que ocurría: estaba embarazada. 

“Me acuerdo de que lo primero que Patrizio me dijo fue: ‘No vas a competir’. Tras consultas con médicos conocidos del entrenador, confirmaron que, por las pocas semanas, no había riesgo. Así que peleé”, narró la medallista de bronce de 2026  y estudiante del bachillerato de farmacia, Joanelli Farinacci.

En ese momento compitió en los 57 kilos, una categoría sumamente competitiva. 

“Primero me tocó con la capitana del equipo de Mayagüez. Ella me tiró y caí bien duro. Mi pareja estaba en las gradas, se puso nervioso y bajó rápido al área de competidores. En el segundo combate gané por inmovilización, pero el tercero lo perdí por wazari en golden score. Quedé quinta”, contó la aficionada del judo. 

Joanellis es uno de los reclutamientos que hacen las universidades para completar el equipo de judo para el Festival Deportivo. Esta fue “engañada por una amiga en la clase de inglés”, quien la invitó a que la acompañara a la práctica de ese día. Le dieron un uniforme, practicó y desde entonces es uno de sus espacios favoritos. 

Dos años después y con una hermosa niña, Aurora, la judoca compite en -78 kilos, un cambio drástico para ella.

Ser madre ha sido un regalo 

La noticia de ser mamá le afectó más a los de su entorno que a ella misma, según contó la ponceña. 

“Cuando quedé embarazada, tenía 20 años. Mi familia me decía que me había tronchado la vida, que qué iba a hacer con mis estudios, que no iba a poder janguear ni entrenar ni nada”, dijo la medallista de bronce de la LAI en el 2026. 

“Pero yo nunca pensé en abortar. Yo siempre he sido bien sola, aunque tengo muchos hermanos. Pensé que tal vez era una oportunidad, aunque no lo había planificado”, añadió con orgullo. 

Su pareja recibió la noticia con alegría y la apoyó desde el primer momento. Su hija, Aurora, nació el 24 de diciembre de 2024. Joanelli la describió como “el regalo más grande que he tenido”.

Cuenta que su tío —figura paterna para ella— inicialmente se decepcionó tanto que incluso la sacó de la herencia. Él siempre quiso que ella fuera farmacéutica y pensó que un bebé lo impediría. Pero cuando vio que Joanellis no abandonó sus estudios, que regresó a competir y que seguía enfocada, cambió su percepción. Hoy reconoce que Aurora no fue un obstáculo, sino una motivación.

“Ahora termino mi bachillerato y empiezo un doctorado en agosto en Creighton University, en Nebraska, en un programa híbrido. Solo requiere viajar dos semanas al año”, dijo entusiasmada la tigresa de la Interamericana. 

El nombre de Aurora

El nombre proviene de su princesa favorita de Disney. 

“Desde niña soñaba que, si algún día tuviera una hija, se llamaría Aurora y sería rubia de ojos claros. Cuando la vi por primera vez, sentí que ese nombre le pertenecía”, relató la mamá de Aurora, quien es cuidada en las prácticas por los entrenadores Daniel y Patrizio. 

La princesa Aurora es la protagonista de la película de Disney, La Bella Durmiente. Es conocida por ser dulce y curiosa. Soñadora y por su conexión con la naturaleza. Es rubia y de ojos claros. 

La familia y la maternidad

La judoca vive en Yauco, aunque es natural de Ponce. Su hija Aurora tiene un año y cuatro meses. Este año celebrará su segundo Día de las Madres.

Su pareja se llama Rafael Díaz. También practica judo. Se conocieron precisamente en ese ambiente. Durante un receso de verano, cuando el dojo universitario estaba cerrado, alguien le recomendó entrenar en otro dojo en Yauco, llamado Camos. Allí vio a un joven de ojos claros que le asignaron como compañero de práctica. Desde ese momento, el judo dejó de ser solo terapia: también se convirtió en el lugar donde encontró a su compañero de vida.

El primer Día de las Madres fue especialmente significativo. El tío que inicialmente se había distanciado por su embarazo llegó de sorpresa. Ese gesto permitió que hicieran las paces y que la familia se reuniera en armonía. Para ella, fue uno de los días más bonitos que ha vivido.

Agradecida con sus entrenadores

La maternidad, lejos de detenerla, la reorganizó, la enfocó y le dio un propósito más firme. Contó con el apoyo de sus entrenadores en todo momento. Por ello, cuando habla de ellos y de su deporte, lo hace con emoción y firmeza. 

“Estoy más que agradecida. Dani y Patrizio han sido mi luz en medio de tanta tormenta. Antes del parto estaba en un momento difícil y el judo fue mi terapia. Ellos fueron como mis psicólogos”, expresó la judoca ponceña. 

“Después del parto, también me ayudaron. El judo es mi terapia y ellos son mis psicólogos”, afirmó. 

Contundente mensaje para otras madres jóvenes

Cuando se le preguntó qué mensaje le daría a estudiantes-atletas que enfrentan un embarazo inesperado, Joanellis respondió desde la experiencia:

“Que piensen en su hijo y en el ejemplo que quieren dejar. Yo quiero que mi hija diga: ‘Mami fue fuerte y luchó por lo que quería’. No quiero que ella aprenda a quitarse porque yo me quité. La maternidad no es un obstáculo”. 

Con su medalla de bronce aportó para que su equipo, las Tigresas de la Interamericana, subiera al podio para recibir la copa del tercer lugar en el recién concluido Festival Deportivo de la LAI en Mayagüez. 

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