La innovación tecnológica suele medirse en avances constantes, pero en ocasiones son las historias del pasado las que mejor reflejan la calidad de un producto. Ese fue el caso de un cliente que visitó una tienda de Samsung Electronics en Guatemala llevando consigo un televisor Samsung fabricado en 1987, con el objetivo de utilizarlo como parte de pago para adquirir un modelo nuevo a través del programa Eco Canje.
El equipo, con casi cuatro décadas de antigüedad, no solo sorprendió por su estado de conservación, sino también porque pudo volver a mostrar imágenes tras ser configurado por el equipo técnico de Samsung. Más que un conjunto de plástico y circuitos, este televisor es un símbolo de durabilidad y memoria. Durante 39 años fue parte de un hogar guatemalteco, acompañando noticias, celebraciones familiares y momentos históricos. Su dueña, Ana Morales, decidió entregarlo como parte del programa Eco Canje de Samsung, sin imaginar que ese gesto daría inicio a un viaje extraordinario.
“Lo compré en 1987, cuando Samsung empezaba a sonar fuerte en Guatemala por ser una marca que aguantaba todo. No buscaba solo un aparato, sino un compañero para el hogar”, recuerda Morales. A lo largo de casi cuatro décadas, el televisor funcionó de manera casi ininterrumpida. “Le dimos un uso rudo, desde las noticias de la mañana hasta las películas de la noche, y siempre encendía. Fue un roble”, añade.
Calidad que trasciende generaciones
Al ser recibido en una tienda de Guatemala, la excelente condición del equipo sorprendió al personal técnico, que decidió enviarlo a la sede Central de Samsung para Centroamérica y el Caribe en la Ciudad de Panamá. Allí, ingenieros, algunos de los cuales ni siquiera habían nacido cuando ese modelo salió al mercado, lo restauraron con especial cuidado. Una demostración tangible de la durabilidad y confiabilidad que han caracterizado históricamente a los televisores Samsung.
Hoy, el televisor vuelve a encenderse y proyecta una imagen clara, convirtiéndose en un testimonio vivo de la ingeniería de finales de los años 80, lo cual ha despertado el interés y el orgullo de la sede global de Samsung en Suwon, Corea del Sur. Para Ana Morales, este aparato fue testigo silencioso de innumerables recuerdos. “Vimos caer el Muro de Berlín, celebramos mundiales y vimos crecer a mis hijos. En Navidad, toda la familia se reunía alrededor de esa pantalla; era como el fuego de nuestra chimenea moderna”, relata.
El cierre de un ciclo sostenible
La decisión de entregar el televisor no fue sencilla. “No podía simplemente tirarlo a la basura. Cada vez que lo veía, recordaba mis primeros años de trabajo y la alegría de mis hijos. Me daba tristeza pensar que su ciclo terminara en un vertedero”, confiesa Morales.
Así que el programa Eco Canje representó el cierre perfecto. “No era deshacerme de él, sino devolverlo a quienes lo crearon para que tuviera un final digno y responsable. Además, me permitió dar el salto a una nueva tecnología sin dejar de honrar el pasado”, explica.
El programa Eco Canje es una iniciativa de Samsung que permite a los consumidores entregar dispositivos antiguos —de Samsung o de otras marcas— como parte de pago para adquirir productos nuevos. Más allá de ser un programa de intercambio tradicional, Eco Canje forma parte del compromiso ESG (ambiental, social y de gobernanza) de la compañía, orientado a reducir los residuos electrónicos y promover un consumo más responsable.
“Lo supe por la publicidad y me pareció una iniciativa maravillosa”, dijo Ana. “Muchas veces uno guarda cosas viejas porque no sabe cómo desecharlas sin dañar el planeta. Que Samsung se haga cargo de sus propios productos antiguos dice mucho de su compromiso”.
Diseñados para durar
Desde Samsung, el significado es claro. “Ver este televisor funcionando nuevamente en nuestra sede es un recordatorio de por qué hacemos lo que hacemos”, señaló un portavoz de la oficina central de Samsung Centroamérica y el Caribe. “Diseñamos para el futuro, pero construimos productos pensados para durar”.
Hoy, este televisor de 1987 descansa como pieza de exhibición en la sede Samsung en Panamá, recordando que, aunque la tecnología evoluciona a un ritmo vertiginoso, la calidad, la sostenibilidad y el valor emocional del hogar trascienden el tiempo.
Mientras Ana Morales se prepara para estrenar su nuevo televisor con una noche de cine en alta definición junto a sus nietos, el “guerrero” que la acompañó por casi cuatro décadas completa su viaje de regreso a casa, cerrando un ciclo que une pasado, presente y futuro. “Quiero que mis nietos experimenten la misma emoción que yo sentí cuando encendí aquel antiguo Televisor Samsung por primera vez en 1987”,



