Por Dra. María Sotelo Porto
En el manual Perfil sociodemográfico de la Población de Adultos Mayores: Puerto Rico y el Mundo (2024) resalta el aumento continuo de la población de adultos mayores en PR y sus principales características. Indica que para el año 2030 la población de adultos mayores en PR será un 56.2 % constituido por mujeres, mientras que los hombres será un 43.8 %. Alude que la expectativa de vida de estos será de 81.9 años, en la cual las mujeres tendrá un expectativa de vida de 85.3 años, mientras que los hombres de 78.7 años. Las características de dicha población son las siguientes: viven por debajo del umbral oficial de pobreza, cuyas principales fuentes de ingreso fueron el seguro social (80.7 %), seguido del Programa de Asistencia Nutricional (46.0 %) y Pensiones de Retiro (30.4 %); en el año 2022 sólo el 12.4 % pertenecía a la fuerza laboral, mientras que el 87.6 % no ejercían un empleo; el 51.64 % reside en la zona rural, con accesos muy limitados a servicios como salud, transportación y nutrición, entre otros; las principales condiciones de salud fueron artritis, diabetes, depresión, enfermedades del corazón, asma, ataques del corazón; los factores de riesgo fueron la inactividad física, sobrepeso y obesidad, tabaco y alcohol; las capacidades físicas fueron dificultad para caminar, dificultad para ver, realizar encargos solo, concentrarse o recordar, escuchar, vestirse o bañarse; el 44.3 % tenían algún tipo de impedimento.
Ese perfil demuestra que Puerto Rico tiene una población envejecida que se proyecta a aumentar, y que las más afectadas serán las mujeres, por eso, la expresión “la vejez tiene cara de mujer”. Debemos recordar que en el año 2022, el 45.6 % de la población de Mayagüez vivía en situación de pobreza. Sugiero al gobierno municipal de Mayagüez y el gobierno estatal trazar cursos de acción para generar empleos adaptados para este sector; establecer más centros de servicios de salud; que Transporte Integrado Mayagüezano (TIM) tenga rutas diurnas nocturnas en aquellas áreas bien distantes dentro de las zonas rurales para que tenga acceso a servicios médicos, a hospitales y a farmacias; establecer comedores públicos; contratar mayor cantidad de amas de llaves; facilitar la adquisición de equipos de asistencia tecnológica; mejorar las aceras y otras áreas para una mayor accesibilidad para las personas con impedimentos; construir edificios para albergar a nuestros adultos mayores con impedimentos; brindarle la oportunidad a dueños de propiedades que han sido clasificadas como estorbos públicos una ayuda económica, para restaurar propiedades con el propósito de que se conviertan en hospicios; facilitar la gestión de aquellos que no tienen un plan médico; establecer ayudas económicas para mejorar viviendas; recuperar los terrenos y edificios, de lo que antes eran escuelas públicas, para establecer centros de servicios; redactar con mayor frecuencia propuestas federales a tono a las necesidades de la población de adultos mayores.
El gobierno municipal y estatal tiene que atender con prioridad y diligencia las necesidades de los adultos mayores. No hacerlo, significa que contribuirá a aumentar el nivel de pobreza, el deterioro de la salud física y emocional, acentuar la marginación y el maltrato de la mujer. Urge la necesidad de tener en el gobierno gestores con la capacidad intelectual y la empatía para gestionar soluciones, y que las posibles soluciones sean nutridas de nuevas ideas para atender viejos problemas que no han sido resueltos con el uso constante de viejas y obsoletas soluciones. Espero que nuestros legisladores enfoque su gestión a atender adecuadamente las áreas de salud, empleo, y servicios en vías de mejorar la calidad de vida de nuestros adultos mayores, que en un futuro inmediato impactarán nuestras vidas.



