Por Angelica Soto
Trabajador social clínico ofreció recomendaciones para comenzar el año de manera saludable y consciente.
De acuerdo con el trabajador social clínico, Lcdo. Luis Ibrahyn Casiano Rodríguez, las principales preocupaciones de las personas al comenzar un nuevo año están relacionadas con alcanzar una mayor estabilidad económica, fortalecer las relaciones intrafamiliares o interpersonales y el cumplimiento de metas.
Explicó que estas inquietudes pueden afectar el bienestar y la salud mental, ya que muchas de las preocupaciones que suelen surgir en ese periodo no son situaciones inmediatas. “El problema es que llega el pensamiento de lo necesario antes de la planificación y de evaluar en qué estatus se está en materia económica, familiar y personal”.
Casiano Rodríguez añadió que cuando las personas, por presión, buscan modificar sus espacios, adquirir nuevos bienes o cambiar las relaciones con la familia, pareja u otras relaciones significativas sin pasar por un proceso de análisis, esto puede provocar ansiedad y episodios de depresión que suelen intensificarse hacia finales de año y extenderse durante el primer trimestre del siguiente.
Asimismo, recalcó que el cambio de año, por sí solo, no garantiza nuevas oportunidades. “Algo en lo que siempre he sido bien enfático al hablar del fin de año es que no se debe pensar que el aspecto cronológico trae de por sí nuevas oportunidades. La oportunidad la representa la determinación que tenga el individuo de modificar su medio ambiente y los recursos que tenga disponibles para hacerlo en ese momento”, subrayó.
En cuanto a los hábitos, el trabajador social clínico explicó que existe una diferencia entre los hábitos saludables y no saludables. “Hábitos saludables son aquellos que nos ayudan a aprovechar mejor nuestro tiempo, especialmente los relacionados con la redistribución de tareas, la autoayuda, el espacio para la reflexión personal y el ocio”, destacó. Por el contrario, indicó que “los hábitos no saludables son aquellos que pueden generar situaciones emocionales adversas, disgusto e insatisfacción, convertirse en rutina y manejarse de forma automática”.
Para construir hábitos saludables, Casiano Rodríguez recomendó elaborar un listado de deseos y necesidades para analizar si lo que se persigue es un simple deseo o una necesidad que realmente contribuya a la motivación y eficiencia. También sugirió realizar un plan económico y un examen de conciencia, destacando la importancia de ser sincero consigo mismo. De igual manera, aconsejó hacer una reflexión interna para tener una idea más clara de las metas a alcanzar.
“Muchas veces ese proceso de reflexión no se hace solo; se realiza con personas significativas en su vida o con especialistas en la salud conductual y mental, para delimitar estrategias que permitan alcanzar las metas y evitar confundir los deseos con las necesidades”, destacó.
Finalmente, mencionó que es importante buscar ayuda profesional cuando no se logra manejar de forma equilibrada los deseos y las necesidades, o cuando las emociones superan el razonamiento. “Es importante recibir ayuda profesional, porque si no se atiende, esto puede conducir a una vivencia desequilibrada”, puntualizó.



