Precaución y expectativas tras reapertura de las playas

Las playas, son uno de los lugares más representativos de esta “Isla del encanto” han vuelto a abrir sus puertas en medio de la pandemia de forma parcial. El anuncio de la gobernadora Wanda Vázquez Garced de la reapertura de varios sectores de forma controlada desde el 26 de mayo le da una “luz amarilla” a las playas de Puerto Rico, autorizándolas para el uso exclusivo de actividades recreativas. La medida gubernamental permite la práctica de disciplinas deportivas como el surf, el “paddle board” y el kayak, entre otras, siempre y cuando la persona se dirija única y exclusivamente al agua a realizar estas actividades. Al momento en que la persona se encuentre practicando alguna actividad física en la arena como trotar o caminar se requerirá que siga usando la mascarilla y mantener al menos los 6 pies de distancia. 

En esta fase de reapertura escalonada no se estará permitido el compartir en la arena con algún tipo de “neverita” o pasar el rato en la arena “jangueando”. La idea es bajarse del carro e ir directamente con los equipos de surf, por poner un ejemplo, listos para practicar el deporte en el agua y al regresar a la arena volver a los vehículos y de ahí hacia los hogares manteniendo las normas de prevención e higiene que ya se han venido realizando. De acuerdo a algunos estudios científicos, el COVID-19 no permanece mucho tiempo en el mar. Además, muchos de los deportes acuáticos no ameritan el contacto físico, por lo que todo esto ha llevado a que el gobierno permita bajo una serie de protocolos de prevención la reapertura de las playas. Esta decisión ha llenado de esperanza y precaución a este sector. 

 La Dra. Keren Riquelme, experta en organización de eventos, asegura que el mayor desafío en la reapertura de las playas está en el hecho de cómo se llevarán a cabo las regulaciones y el control del uso de las mismas, así como de quiénes serán los organismos encargados por velar que se cumpla la ley. Aunque los vigilantes de las costas están activados, Riquelme destaca el papel que han jugado durante esta emergencia los vigilantes de los recursos naturales y señala que hay que reconocerles el buen papel que han desempeñado durante esta pandemia. 

Riquelme asegura que la apertura de las playas, así sea para la práctica de disciplinas deportivas, contribuirá a la salud mental y física de los boricuas. Señala que para el puertorriqueño la playa es parte de su idiosincrasia y ante los problemas son una vía natural excelente de “escape”. Las mismas son una buena alternativa para mejorar la salud y recuperar las energías. Tras muchas semanas aislados en los hogares para evitar el contagio, la posibilidad de realizar ejercicio físico en los bellos escenarios playeros de nuestra isla es una opción que llena de esperanza a muchos. Sin embargo, se quiere evitar a toda costa caer en los malos antecedentes de otras regiones del mundo donde los ciudadanos se han volcado hacia las playas y con ello el contagio del COVID-19 ha sido exponencial. 

Riquelme, quien vive en un sector costero de la isla, señala que una de las mayores responsabilidades para mantener esta reapertura parcial y evitar el contagio masivo recaerá en los ciudadanos. “Mientras todos estén dispuestos a seguir las reglas y los atletas acudan solo a las playas a la práctica de su deporte el riesgo de contagio será menor” asevera. En relación a los comercios y hoteles que tienen acceso a playas, Riquelme señala que éstos deberían tener algún tipo de responsabilidad e iniciativa por aclarar a las personas cuáles son los límites y lugares de la playa donde se puede estar para seguir cumpliendo con el distanciamiento social. El plan por evitar el contagio es tarea de todos.

Ernie Álvarez, representante de la Conferencia para Puerto Rico de la “National Scholastic Surfing Association (NSSA)” asegura que están totalmente en contra de que la gente vuelva a las playas para compartir como lo hacían antes con su “neverita” y pasar el rato. Álvarez, señala que en la isla hay aproximadamente unos 3 mil aficionados del surf que se han visto beneficiados con la “luz verde” de la gobernadora para la práctica de esta disciplina. Recalca que a todos estos aficionados del surf lo que se les pide es seguir las normas para evitar el contagio. Para Álvarez, no se tendrá ningún problema de salubridad si se siguen las recomendaciones al respecto. 

Voceros de la Asociación de Surfistas Profesionales de Puerto Rico también se mostraron en contra de que la gente comparta en las playas como era la costumbre antes de la pandemia. Exhortan a todos los deportistas y público en general a seguir las recomendaciones gubernamentales para hacer de las playas un lugar seguro, manteniendo así este sector de la isla en una zona libre de contagios por el coronavirus. Los representantes de esta organización esperan que los surfistas usen sus propios instrumentos para evitar así romper las reglas y provocar el contagio. 

Señalan que en la isla hay innumerables playas que pueden aprovecharse para practicar el surf de una manera responsable. La idea es sin duda no romper las reglas de juego en esta apertura parcial de las playas y no perder todo lo que se ha avanzado en la lucha contra el COVID-19 en la isla. 

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