Maestros reciben con Esperanza la Vacuna del COViD-19

La esperanza por seguir venciendo la pandemia del COVID-19 en la isla toma fuerza de la mano de quiénes se convierten para muchos niños y jóvenes en sus segundos padres: los maestros. Desde hace poco más de una semana el Departamento de Salud de Puerto Rico comenzó a aplicar la vacuna contra el COVID-19 en varios de los maestros y personal de las diferentes escuelas de la isla.
El gobierno de Pierluisi tiene el plan de volver a las clases presenciales para el mes de marzo. Sin embargo, muchas personas ligadas al sector de la educación en el oeste, creen que este tiempo es muy corto para los problemas que hay en las escuelas del área.
Además de la poca cantidad de personas que se han vacunado contra el virus en la isla para que exista una inmunidad de “rebaño”, la situación en la que se encuentran muchas de las escuelas del oeste producto de los temblores de comienzos de 2020, pone muy en duda que se puedan volver a las clases presenciales dentro de menos de mes y medio. A finales de diciembre de 2020, el Departamento de Salud informó que esperaba alcanzar una “inmunidad de rebaño” para el verano de este año. Sin embargo, la poca cantidad de vacunas que el gobierno recibe cada semana ha obligado a las autoridades a reconocer que dicha meta luce por los momentos complicada. Maestros y personal de las escuelas se están sumando a los trabajadores médicos y a los de primera respuesta en la isla en recibir la tan esperada vacuna contra el COVID-19.
El famoso antídoto ha abierto una luz de esperanza para que la educación pueda volver a ser presencial. Sin embargo, no todo fluye tan rápido como muchos esperaban. De acuerdo a algunos maestros del área oeste, el gobierno estableció unas prioridades de vacunación, poniendo en primera fila a aquellas escuelas que por el estado de su infraestructura estén en perfectas condiciones para operar. El personal docente de las que presentan todavía alguna que otra falla tendrán que esperar a partir del 29 de enero para comenzar a recibir la vacuna. Lizmarie Aubret Valentín lleva casi 25 años como maestra de noveno a cuarto año.
Gran parte de este tiempo ha estado laborando como docente en la escuela Luis Negrón López de Sabana Grande.
Aubret aseguró que ve la vacuna como un rayito de luz para volver a lo que eran las tareas educativas de antes.
Amílcar Ruiz, director de esta escuela, lleva 25 años de experiencia en el sector educativo. Ruiz, asevera estar dispuesto a ponerse la vacuna para dar ese paso hacia la “normalidad” que tanto se necesita en el sector educativo. Asegura que en su escuela hay un total de 80 personas aproximadamente que estarían recibiendo la vacuna contra el coronavirus.
Esta escuela de Sabana Grande tiene alrededor de 700 estudiantes. Sin embargo, volver a dar clases en este centro educativo, luce como todo un desafío, así como en muchas escuelas del oeste, debido al estado en que la mayoría de las mismas se encuentran por los temblores. Afortunadamente, la escuela Luis Negrón López de Sabana Grande no sufrió mayores daños por los sismos.
Sin embargo, una grieta en una parte del comedor de la misma ha hecho que por el momento la escuela haya recibido el calificativo de “parcialmente apta”. Por este motivo y por lo lento que se vislumbra el proceso de vacunación contra el COVID-19, Ruiz asegura que muchos padres prefieren que sus hijos vuelvan a las escuelas en el mes de agosto. “Lo más viable sería iniciar un proceso híbrido para recibir a los estudiantes”, asegura. A pesar de no estar totalmente apta de acuerdo al Departamento de Educación, este centro educativo se usó el año pasado para realizar las primarias y las elecciones generales. Volver a las escuelas en marzo será una experiencia nueva para muchos niños y jóvenes que ya se habían acostumbrado en cierta forma a la educación a distancia de forma on-line.La vacuna contra el COVID-19 no goza del cien por ciento de popularidad.
Una maestra del área oeste, que no quiso ser identificada, aseguró que no piensa recibir la vacuna, pues de acuerdo a la docente, si la persona se cuida y se alimenta bien no hay necesidad de colocarse la misma.
La maestra que lleva 20 años de experiencia en el área oeste de la isla, indicó, sin embargo, que si se le llegara a pedir que se coloque la vacuna para conservar su trabajo, lo haría.
Esta docente también señaló que no se debería volver en marzo a las clases presenciales. Indicó que muchas escuelas del área no están acondicionadas y que será todo un desafío para los estudiantes tener que estar 8 horas con la mascarilla. Miguel Morales trabaja como maestro y evaluador vocacional para la Administración de Rehabilitación Vocacional de Ponce. Morales asegura que está deseoso de ponerse la vacuna.
En su caso, su mayor interés es proteger a un miembro de su familia con condiciones especiales. “Colocándome la vacuna protejo a mi familia” expresó. El reto de los maestros y todo el sector educativo alrededor de la vacuna, girará de la mano con la ilusión y esperanza de muchos en que el gobierno mejore el estado de muchas escuelas en la isla.

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