La postergación y el ningunismo puertorriqueño

Edric Vivoni, abogado y mediador

Caminos de Libertad, es un largo ensayo sobre una diversidad de elementos acontecidos en Puerto Rico, cuyo efecto es limitar el pensamiento creativo y combativo de proveer soluciones a situaciones que requieren de atención urgente. En el mismo, partí de una premisa que es de aplicación al campo que estudia el comportamiento y las emociones humanas: sujetas a la persona, durante cortos periodos de tiempo a factores estresantes que promueven inseguridad, temor e incertidumbre, la persona desarrollará ansiedad y si se repite varias veces, en tiempos próximos entre sí, entonces caerá en depresión.
La gente deprimida suele sentirse inusualmente triste, desamparada y derrotada; desesperada, impotente, aislada y/o sola. Algunas personas se sienten culpables, inútiles, indignas, rechazadas y no queridas; otras, fácilmente se irritan, enfadan, amargan o se sienten marginadas. Más allá de esos efectos, el sistema inmunológico baja considerablemente sus defensas y como consecuencia, atacan al cuerpo, por lo que se desarrollan una larga lista de enfermedades físicas, que incluyen la diabetes, el cáncer, condiciones cardiacas y lepra. Mencioné en el escrito, aquellos elementos que durante los últimos cinco años ha sido factores generadores de ansiedad para el pueblo.
La clasificación como chatarra de nuestros bonos por Estándar & Poor; la designación de una Junta de Control Fiscal bajo una ley cínicamente llamada PROMESA y cuyo objetivo es desposeernos de lo poco que nos queda; el caso resuelto por el Tribunal Supremo de EEUU donde determina que somos una simple propiedad de ellos y que su Congreso está por encima de nuestro gobierno, cortes y constitución; los Huracanes Irma y María, los temblores de tierra, el COVID-19, la corrupción rampante y la catástrofe de las primarias y las elecciones generales.
Primeramente, no podemos perder de perspectiva nuestras profundas raíces culturales; nuestros largo y profundo historial en todas las facetas del arte, nuestra competividad internacional y enormes logros. ¡Somos un pueblo de grandes valores! Segundo, hay que elegir nuestras batallas. No es posible que pasemos por alto lo que presenta todos los elementos de un enorme fraude electoral. El voto es la manera en que se consagra un principio de mucho valor, tanto, que ha costado mucha sangre: el poder de los gobernantes surge de los ciudadanos. Podemos esforzarnos en superar todo lo que nos empuja a pasarlo por alto o decidimos defenderlo. Son 72,000 votos que el propio gobierno ha admitido que están de más. ¿Y tú y yo, qué vamos a hacer?

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