Sunday, June 16, 2024
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La organización comunitaria en Chicago logra implementar los Distritos Culturales contra la gentrificación

Por Cristina del Mar Quiles | Centro de Periodismo Investigativo


La principal medida contra la gentrificación en Chicago salió de la agenda de los
boricuas en la ciudad. En febrero de este año, el Gobierno de Illinois designó el
Chicago-Puerto Rico Town, uno de diez distritos culturales que son elegibles para
recibir fondos para atender las necesidades de la zona, fomentar el desarrollo
económico y ayudar a las comunidades a preservar sus identidades culturales.
Las historias de las políticas puertorriqueñas Jessie Fuentes y Cristina Pacione Zayas
son las historias de querer permanecer en ese barrio. Ambas son fruto de la gestión
comunitaria del Centro Cultural Puertorriqueño de Chicago, con más de 50 años de
fundado. En cada oportunidad, hablan de las iniciativas que desde allí se han gestado y
que dan vida al Paseo Boricua, en Humboldt Park, que es el corazón de la comunidad
puertorriqueña en la ciudad desde que las olas migratorias se comenzaron a establecer
en el área para las décadas de 1960 y 1970.
Jessie Fuentes es la primera latina cuir en ser electa para la asamblea municipal de
Chicago y es graduada de la emblemática Escuela de Educación Alternativa Pedro
Albizu Campos, fundada en el sótano de una iglesia de Chicago en 1972 como La
Escuelita Puertorriqueña.

Una mujer camina frente a la mesa de artesanías en el Mercado del Pueblo en la avenida Division en Chicago, Illinois el sábado 15 de abril de 2023. El Mercado del Pueblo es una “colmena de negocios” que apoya a pequeños comerciantes y es producto de los esfuerzos sociales del Puerto Rico Cultural Center. López es fundador del Puerto Rico Cultural Center que promueve la preservación de la cultura puertorriqueña en la ciudad de Chicago a través de distintas entidades que fortalecen a la comunidad desde distintos angulos, sociales y políticos desde su fundación en 1972. (Foto/Herminio_Rodriguez©)

Nació y creció en Humboldt Park. Su mamá era puertorriqueña y su papá, un
“marielito”, del grupo de inmigrantes cubanos que salió en 1980 del puerto de Mariel en
Cuba hacia Estados Unidos, como resultado de un acuerdo diplomático entre ambos
países. Durante la mayor parte de su infancia y adolescencia, su papá estuvo en
prisión. Al mismo tiempo, su mamá lidiaba con una adicción a drogas ilegales. Las
condiciones de su familia representaron una dura batalla para manejarse emocional y
socialmente. Se describe como una niña y joven que se metió en muchos problemas.
Estuvo en siete escuelas elementales y tres escuelas superiores.
“Fue la Escuela Pedro Albizu Campos, fue el Centro Cultural Puertorriqueño y fue la
comunidad puertorriqueña lo que salvó mi vida. Y yo escogí vivir mi vida haciendo más
de eso que yo recibí”.
Por eso, dice, se convirtió en activista, en educadora y, en 2022, decidió postularse
para el cargo de Concejala del Distrito 26, donde están el Paseo Boricua y el Centro
Cultural Puertorriqueño.
“No es suficiente estar en las afueras [del Gobierno] movilizando y organizando. Si no
tienes a alguien adentro que va a escuchar al movimiento afuera y a jugar el juego
desde adentro, solo puedes llegar hasta cierto punto”. Y Fuentes confía en su nuevo
poder de impulsar legislación y procurar cambios en los sistemas. “Podemos traer la
organización al Gobierno”.
Uno de sus logros más recientes ha sido la adopción del salario mínimo para los
trabajadores de restaurantes, que, como en Puerto Rico, subsistían con un subsalario
que muchas veces las propinas no completaban.
Cuando Fuentes se postuló, no fue sola. Candidatos progresistas se postularon por
toda la ciudad y hoy 19 de ellos son miembros en el Concejo Municipal, que tiene 50
concejales.
“Poder representar a la misma comunidad que me salvó la vida y pensar que puedo
crear legislación que probablemente va a salvar otras miles de vidas es,
probablemente, el mayor honor”, dice Fuentes.

Agenda contra la gentrificación
Fuentes aprendió la historia de cómo la comunidad puertorriqueña en Chicago ha sido
continuamente desplazada desde el inicio de la migración desde Puerto Rico. De
LaSalle y Clark a Lincoln Park a Lakeview a Wicker Park a West Town. Y, ahora, en
Humboldt Park, las amenazas continúan.
“Desafortunadamente, el movimiento de gentrificación ha contribuido al trauma histórico
y generacional que enfrentamos los puertorriqueños en Chicago”, reflexiona.
Lograr más vivienda disponible, oportunidades para la compra de propiedades a un
costo asequible, cooperativas de vivienda y tener conversaciones reales sobre vivienda
pública ante la gran cantidad de personas sin hogar son parte de su agenda como
concejala.
Otra prioridad de Fuentes es el desarrollo económico para crear estabilidad para las
familias, además de vivienda digna. Es también una manera de hacerle frente al
desplazamiento que han promovido las grandes corporaciones que se han establecido
en la zona: no pagan sueldos justos y no proveen plan médico ni servicios de salud
dignos a sus trabajadores.

Las puertorriqueñas Jessie Fuentes y Cristina Pacione Zayas trabajan desde sus puestos electivos en Chicago contra el desplazamiento de las comunidades.
Foto por Gerardo Mora | Centro de Periodismo Investigativo



Los distritos culturales como idea contra la gentrificación en Chicago
Cristina Pacione Zayas es la jefa de Gabinete del alcalde de Chicago, Brandon
Johnson, y es también producto del trabajo comunitario gestado desde el Centro
Cultural Puertorriqueño en Paseo Boricua. Comenzó en esta posición el mes pasado,
luego de haber ocupado el cargo de Subjefa de Gabinete desde que Johnson asumió la
alcaldía en 2023. Además, fue senadora por el Partido Demócrata en el estado de
Illinois, entre el 2020 y 2023.
Pacione Zayas establece que cuando comenzó a involucrarse en el trabajo anti
gentrificación, el fenómeno estaba ya ocurriendo en el vecindario contiguo de Humboldt


Park, donde ubica el Centro Cultural Puertorriqueño. La comunidad, establecida allí
hace décadas, ha presentado una resistencia importante contra el desplazamiento.
Cuando se le pregunta qué empezó a desplazar a las familias latinas de la zona,
Pacione Zayas explica: “En nuestro estado nunca hemos tenido un salario digno. El
cambio de ser un sector industrial a uno basado en los servicios también cambió las
cosas”, menciona como algunos de los factores externos.
Apunta que, aunque las escuelas cercanas no son consideradas las mejores, la
ubicación, la arquitectura y el fácil acceso a autopistas y medios de transportación
pública, que pueden llevar al centro de la ciudad en unos 15 minutos, han convertido la
zona en un atractivo para personas con mayor poder adquisitivo.


“Esa dinámica ha desplazado a los latinos que estaban allí y siguen siendo clase
trabajadora porque aumenta el valor de las casas, aumentan los costos de alquiler y
aumentan los impuestos a la propiedad mientras que los salarios permanecen igual”,
explica.


La legislación de los Distritos Culturales


Desde antes de que Pacione Zayas llegara al Senado y Fuentes al puesto de
Concejala, la Agenda Puertorriqueña de Chicago, una organización sin fines de lucro
integrada por otras decenas de organizaciones, ya desarrollaba trabajos enfocados en
combatir la gentrificación e identificar mecanismos políticos para estabilizar la
comunidad puertorriqueña en Chicago, honrando su identidad.

En el paseo hay múltiples tarjas que resaltan a distintos artistas boricuas.
Foto por Herminio Rodríguez | Centro de Periodismo Investigativo



Exploraron diversos modelos. Primero, pensaron en la creación de distritos fiscales
especiales. Se designarían áreas geográficas en las que se haría desarrollo a partir de
un impuesto especial. Sabían que sería difícil conseguir apoyo para una legislación
como esa.
Entonces, surgió otra idea.


“Nos dijimos ‘hagamos un distrito cultural designado por el estado, donde el estado
reconozca una geografía única. Podría ser una comunidad, una ciudad, un condado, un par de condados. El punto es que sea algo que tenga una identidad cultural que corra
el riesgo de borrarse o que los residentes corran el riesgo de ser desplazados”,
describe Pacione Zayas.


La idea es que, al obtener un reconocimiento del estado como “distrito cultural”, se les
provee a estas zonas una protección especial, se les permite tener una ventaja al
solicitar fondos federales, estatales y municipales.


“Lo que queremos es obtener fondos para adquirir propiedades para establecer
instituciones culturales, continuar iniciativas de desarrollo económico, no desde un
lente capitalista, sino para la preservación de nuestras comunidades”, añade Pacione
Zayas.


El grupo redactó una legislación que se presentó en 2020, pero no tuvo éxito. Tras
llegar a la asamblea legislativa estatal a finales de ese año, la entonces recién
estrenada legisladora Pacione Zayas la presentó como su primera propuesta.
La ahora concejala Jessie Fuentes, que en ese momento no había incursionado en la
política electoral, fue una de las personas del liderato de la Agenda Puertorriqueña que
llegaron al Senado a hablar de la importancia del Proyecto del Senado de Illinois 1833.
“Creo que la medida cautivó la imaginación de mis colegas porque, a través de todo
Illinois, tenemos muchos tipos de enclaves históricos y culturales únicos. Creo que en
la gente realmente resonó la preservación y conservación de esas comunidades, y
entendió que la amenaza del desplazamiento y la gentrificación no es solo exclusiva de
Chicago, es en todo el estado”, recuerda Pacione Zayas.


La medida pasó con apoyo bipartita. El último día de octubre, Mes de la Herencia
Hispana, el gobernador J.B. Pritzker convirtió el proyecto en ley durante una
celebración en el Museo Nacional de Arte y Cultura Puertorriqueña. El próximo 1 de
junio, la comunidad bautizará su distrito cultural con el nombre de Barrio Borikén.
En el transcurso de 10 años, el estado puede designar hasta 15 distritos culturales, los
cuales tendrán acceso a unos fondos ya separados para su desarrollo, que deben
servir como dinero semilla encaminado a la sostenibilidad. El gobernador J.B. Pritzker
ya designó 10: North First Street Cultural District, Bronzeville District, Chinatown, Clark
Street/Camino Clark, Mahalia Jackson 79 th Street Cultural District, Little Village, South
Chicago Cultural District, Puerto Rico Town; y en Springfield, Central East Cultural
District y The Southtown Cultural District. Ya se han separado $3 millones para
distribuirlos entre los distritos designados.

Lo que ha logrado la comunidad puertorriqueña en Chicago, específicamente en Paseo
Boricua, es muy singular porque ha sido gestión de un movimiento que cree en la
descolonización de Puerto Rico. La posibilidad de permanecer en el sitio en el que se
ha estado por generaciones, de tener acceso a vivienda y educación digna, que
fomente la conciencia política; la creación de empresas locales, todo son formas de
descolonización, aun dentro de Estados Unidos.
“Para pensar en la descolonización de Puerto Rico, tenemos que poder practicar eso
en nuestras comunidades. La autodeterminación, la autosuficiencia y la
autorrealización de los puertorriqueños en Humboldt Park, en Paseo Boricua es el
marco desde el que funcionamos”, afirma Fuentes, reconociendo que el
desplazamiento es un elemento en común entre los boricuas de Chicago y los que
viven en la isla.


“Es poder también ser dueños de la tierra”.

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