La Navidad busca llevar amor y esperanza en tiempos difíciles

La Navidad es considerada por muchos cristianos como una época de reflexión, unión, amor y esperanza. Durante estas fechas, especialmente el 24 y el 25 de diciembre, el mundo cristiano recuerda el nacimiento de Jesús en un establo en la ciudad de Belén hace ya más de 2 mil años. Aunque el origen de la Navidad tiene raíces diversas y se han conseguido diferentes hipótesis acerca de la verdadera fecha del nacimiento de Jesús, que distan mucho del 25 de diciembre, las personas en este lado del mundo siguen aprovechando la ocasión para recordar religiosamente el natalicio del Hijo de Dios.
Con el paso del tiempo, la Navidad ha acogido diversas tradiciones y costumbres. El árbol de Navidad, el pesebre, la cena de “Nochebuena” y la historia de Santa Claus han sido elementos que han “adornado” esta época llenándola de muchas curiosidades, mitos y leyendas. El árbol de Navidad y Santa Claus han cautivado por décadas la atención de los niños y son protagonistas de “primera fila” para el éxito del comercio.

En Puerto Rico, la tradición de tener y adornar un árbol de Navidad surgió gracias al Dr. Agustín Stahl en Bayamón. El galeno, nacido en la isla pero de padres extranjeros, siempre recordaba como su padre le hablaba a él, y a sus hermanos, acerca de la costumbre de adornar árboles durante la Navidad en Alemania.

Cuando a Agustín le tocó viajar a este país europeo, estuvo en contacto mucho más directo con este tipo de celebraciones. Cuando completa sus estudios de medicina, toma la decisión de establecerse en Bayamón y ya allí, decora un árbol de Navidad en el patio de su casa, en el año 1866. El mismo tenía luces, adornos, escarcha simulando nieve, y juguetes y dulces para los niños pobres que no tenían la dicha de recibir presentes. El tiempo marcó el resto de lo que ahora es una tradición navideña en cada hogar puertorriqueño.
Mientras en muchos países la Navidad dura apenas dos o tres semanas, las Navidades en Puerto Rico tienen una duración de 45 días, empezando el Día de Acción de Gracias que se celebra el último jueves del mes de noviembre, extendiéndose hasta mediados del mes de enero. La culminación de las Navidades en Puerto Rico se da con las Fiestas de la Calle San Sebastián, llamada también las fiestas de la SanSe. Sin embargo, este año con la pandemia del coronavirus aún presente, muchas serán las tradiciones y fiestas que tengan que pasar a un segundo plano para darle paso al distanciamiento y a la necesidad de quedarse en casa.
Entre las tradiciones puertorriqueñas navideñas también se encuentran los aguinaldos: conocidos como parrandas, trullas o asaltos. Estas son las más notables de la Navidad. En ellas se cantan versos, canciones, y se suenan maracas, el cuatro y el güiro. Se baila, especialmente el “seis choreao” y la plenas. Estos cantos las hacen de madrugada con la intención de despertar al dueño de la casa y les den de comer y beber. Este año debido a la pandemia del COVID-19, las autoridades en la isla le piden a la ciudadanía no realizar eventos que requieran de una aglomeración de personas y mantener la distancia en todo momento.

La celebración de la Navidad ha sido símbolo por muchos años de reuniones familiares y regalos para los más pequeños de la casa, así como de adornos navideños que visten para la ocasión casas, apartamentos, calles y centros comerciales. Sin embargo, en este año, debido a la pandemia del COVID-19 que aún persiste, el plan de viajar en estos días festivos ha tenido que posponerse para seguir cumpliendo con el distanciamiento social y las normas de higiene. El efecto del coronavirus ha tocado inclusive la Navidad, donde muchas personas han preferido hacer turismo dentro de la isla y han optado también por realizar compras por internet.

La llegada en días recientes de las primeras vacunas del COVID-19 a la isla ha abierto un rayo de esperanza para un año 2020 que ha sido sin duda bastante difícil para todos. Sin embargo, el fin de la pesadilla aún está lejos de acabar. El proceso de la vacunación para un 70% ó más de la población podría darse para los meses de julio ó agosto, un tiempo en el cual se espera haya una inmunidad general. Hasta entonces, la esperanza y el amor de la Navidad mantienen vivas las ganas de seguir luchando por un Puerto Rico mejor para todos.

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