Isabel Martínez Talavera: una añasqueña con 107 años de historias

Puerto Rico es una isla llena de longevidad. En varios rincones de esta “isla del encanto” se encuentran historias de personas que pueden darse el lujo de decir que han superado la barrera de los cien años. Ese es el caso de Isabel Martínez Talavera, una añásquense que a sus 107 años todavía mantiene una conversación, salud y buen humor. Esta centenaria dama arribó a su centésimo séptimo aniversario el pasado 26 de mayo. “No me he vacunado, porque el COVID no me va a matar. No le tengo miedo. Al contrario, el COVID tiene miedo de mí,” dijo Isabel soltando carcajadas. Cuando Isabel se cayó y rompió tres vértebras de su espalda a la edad de 104 años, su doctor le dijo: “Usted no podrá caminar más”. Sin embargo, Isabel respondió: “Yo no voy a morir eñangotá. Voy a caminar.”, aseguró decidida Isabel. Cinco meses después, Isabel volvió a caminar sin recibir terapia alguna ni usar un bastón.
Isabel se puede dar el lujo de decir, además de haber sobrepasado la barrera de los cien años, que es una de las pocas personas en el mundo que prácticamente ha salido airosa de dos pandemias. Esto, si tomamos en cuenta que la gripe española de 1918 que también se sintió en Puerto Rico, es lo más cercano a una pandemia que se tiene registro antes de la tan conocida epidemia global del COVID-19.
Hablando de su juventud, Isabel explicó que a los 16 años se fue a trabajar a Mayagüez en un taller que hacían pantaletas, refajos, pañuelos y guantes. “Yo bordaba telas para ayudar a mis hermanos que iban a la escuela descalzos. Me ganaba cinco pesos semanales.” Del terremoto de 1918, Isabel recordó que su papá le había hecho una cruz de palo. “Yo no oraba muy bien, pero cuando la tierra tembló yo le decía a mi papá: “Dame la crucita para orar.” Había un temblor cada 15 minutos. Toda la gente del barrio hicimos una rogativa por la loma con cruces, velas y jachos de tabonuco para que los temblores pararan.”
Recordando su niñez, ella asegura que era bien traviesa: “En primer grado hice una maldad y mi maestra Camelia Vélez me dijo que pusiera mis cinco dedos juntos para darme con una regla. Cuando ella alzó la mano para tirarme, le agarré la mano y se la mordí.”, recuerda. Isabel estuvo casada durante 56 años. Al respecto, Martínez recuerda que se casó empujá’, (por una tía), pero su marido salió un bohemio y un enamora’o, pero éste la respetaba y nunca le pegó. Como era normal en los matrimonios de su época, Isabel y su esposo Pablo Sánchez levantaron a su familia trabajando y sin cupones de alimento, (introducidos en Puerto Rico en el 1974), y sin Medicaid, (programa social fundado en el extranjero en el 1965). Tampoco vivieron en residencial público. En cuanto a su dieta, Isabel asegura que le encantan las panas con bacalao. Estoy comiendo panas desde que nací. Isabel Martínez Talavera disfruta junto a su familia la alegría de soplar otra velita más recordando tantas anécdotas e historias en 107 años muy especiales.

Con información de la página de Facebook: “Conociendo a Puerto Rico”.

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