El Juego Perfecto en la historia del béisbol

Alec Mills

El pitcher de los Cachorros de Chicago, Alec Mills, lanzó el domingo, 13 de septiembre, un juego perfecto, sumándose así a la privilegiada lista de lanzadores que han alcanzado tal hazaña. Sus lanzamientos fueron recibidos por el receptor de Coamo, Víctor Caratini y el bayamonés Javier Báez realizó la última jugada. A lo largo de la historia del béisbol, muy pocos han sido los lanzadores que pueden darse el lujo de decir que protagonizaron un juego perfecto, el cual, en el mundo del béisbol, se da cuando un lanzador no permite hits ni carreras al equipo contrario en todo el encuentro. A la dificultad de realizar tal hazaña por espacio de nueve entradas, se le añade la concentración y la actitud mental de los jugadores en este año, pues muchos tendrán en sus mentes la situación por el coronavirus que enfrentan sus familias.

Luis De León fue el último pelotero boricua en completar en Puerto Rico un juego perfecto en 1966


A lo largo de la historia, solo 23 lanzadores han tenido el honor de haber lanzado un juego perfecto en las Grandes Ligas. Además del primero en estrenarse con tan memorable distinción, Lee Richmond en 1880 para los Worcester y el más reciente Alec Mills para los Cachorros de Chicago, otros destacados peloteros suman esta joya del pitcheo a sus destacadas carreras en el béisbol. Entre estos se cuentan: Cy Young, Don Larsen, Sandy Koufax, Kenny Rogers, Randy Johnson, Mark Buehrle, Roy Halladay y Matt Cain.
En La Liga del Béisbol Profesional Puertorriqueño, más de 20 lanzadores han tenido el honor de entrar en esta memorable lista. El primero de ellos, Tomás “Planchardón” Quiñones, lanzador de los Leones de Ponce. Quiñones consiguió la hazaña el 3 de diciembre de 1944, contra los Indios de Mayagüez. En este selecto grupo se cuentan: Roberto Vargas, Luis Febres, Julio Navarro, Luis De León, Jim Palmer, Balor Moore, Andy Hawkins, Scott Elarton, Jorge López, entre otros. De estos destacados peloteros, solo Luis De León y Barlon Moore alcanzaron la perfección absoluta en la temporada del béisbol invernal puertorriqueño.
Los lanzadores latinos en las grandes ligas no se han quedado fuera de esta honorable hazaña. Entre estos se cuentan a los dominicanos J. Marichal, R. Martínez, J. Jiménez, U.Jiménez, F.Liriano, E.Santana y E.Vólquez. También, 6 lanzadores venezolanos han tenido esta estelar actuación: Wilson Álvarez, Aníbal Sánchez, Carlos Zambrano, Johan Santana, Félix Hernández y Henderson Álvarez. Por Puerto Rico, 2 lanzadores han conquistado el juego perfecto: Jonathan Sánchez y Juan Nieves. Por México, Fernando Valenzuela y por Nicaragua Dennis Martínez. Sin embargo, los únicos dos lanzadores latinos que evitaron los errores en esos memorables encuentros y alcanzaron la perfección absoluta fueron Félix Hernández y Fernando Valenzuela.

Frustraciones memorables

Jonathan Sánchez

El dicho popular de “tanto nadar para morir en la orilla” lo han experimentado cientos de lanzadores en el béisbol, cuando a punto de conseguir la hazaña del juego perfecto, en el octavo ó el noveno inning un jugador del equipo contrario consigue realizar al menos, un hit que elimine la posibilidad de lograr el tan ansiado juego perfecto. El boricua Jonathan Sánchez es uno de los lanzadores que han experimentado esa frustración de sentirse tan cerca y tan lejos del estelar registro. En el año 2009, inició por los Gigantes de San Francisco su apertura ante los Padres de San Diego. Su destacada actuación a lo largo de todo el cotejo parecía indicar que alcanzaría la perfección en todos sus lanzamientos. Sin embargo, un error del jugador del cuadro Juan Uribe, evitó que la joya de Sánchez fuera un juego perfecto.
El caso del lanzador venezolano, Armando Galarraga, se recuerda como una de las mayores injusticias del béisbol. El 2 de junio de 2010, cuando todo el mundo estaba pendiente del mundial de fútbol en Suráfrica, la atención se dirigió por una noche a Detroit cuando el lanzador venezolano estaba a punto de entrar en los libros de historia con un juego perfecto. A ley de solo un out para conseguir la hazaña, un error arbitral del árbitro de primera base, Jim Joyce, evitó que el lanzador alcanzara la tan privilegiada victoria. Aunque posteriormente, el mismo árbitro reconoció su error, los reglamentos del béisbol en las grandes ligas son bien estrictos y no permiten revertir resultados ó decisiones. El daño quedó hecho, y con él, una de las mayores injusticias para un beisbolista en la gran carpa.
Además de la lucha con los diferentes factores que pueden ocasionar una frustración memorable, los equipos de las grandes ligas lidian en este 2020 con la imposibilidad de tener a los fanáticos en los estadios a causa de la pandemia por el coronavirus. No hay duda que muchos seguidores de los Cachorros de Chicago desearon haber estado el domingo, 13 de septiembre en el estadio para presenciar semejantes joyas de lanzamientos. Las ganas por volver a presenciar un partido que se convierta en leyenda es una de las grandes razones por la que el béisbol espera que la batalla contra el coronavirus llegue a su fin.

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