El inicio escolar: un reto para el gobierno

Por: Aracelys Otero Torres – Relacionista, Lic R 53

Confianza. Este es el reto que enfrenta el gobierno a un mes del reinicio escolar. Luego de más de un año de lidiar con la pandemia, son muchas las interrogantes que tienen los padres y madres relacionados con el nuevo semestre académico, las cuales traducen en desconfianza en el sistema.
Las medidas de seguridad e higiene vinculadas al manejo del COVID se suman a otras que, tradicionalmente, son parte del inicio de clases como la falta de maestros, de equipo, de herramientas tecnológicas. También, queda latente qué pasará con las escuelas que necesitan reconstrucción por los daños que ocasionaron los terremotos, cuál es el resultado del cierre de planteles y cómo el gobierno atenderá el problema del rezago académico. Lo peor del escenario descrito, es la falta de confianza del pueblo en el gobierno.
Comencemos por el proceso atropellado al que se sometió la primera nominada para secretaria de Educación. Una interpelación por parte de la Asamblea Legislativa que se extendió durante horas, vínculos al mal manejo de contrataciones y la falta de apoyo por parte de los gremios que representan la clase magisterial del país. Luego, otra nominada vinculada a la política partidista, la cual a pesar de tener una carta de trabajo que fue descrita como impresionante, levantó pasiones por su activismo en el Partido Nuevo Progresista (PNP). La designación como subsecretario de la agencia del comisionado electoral del PNP en los pasados comicios electorales dejó un sinsabor en muchos y perpetúo lo politizado que está el departamento. El resultado, a un mes de que inicie el semestre escolar, todavía el gobierno carece de un secretario de Educación en propiedad.
Es lamentable que la agencia más importante del país, la cual tiene la responsabilidad de educar, que es agente de cambio, que promueve el desarrollo de factores ideológicos y de bienestar social, se encuentre amenazada por decisiones político partidistas. El Departamento de Educación experimenta años de debacle, marcado por escándalos de corrupción, donde pasados secretarios fueron convictos o se vieron involucrados en procesos legales.
Ante este escenario, me parece que devolver la confianza al pueblo en esta agencia es cuesta arriba. La incertidumbre de cómo las decisiones de quienes dirigen el país inciden en el ofrecimiento del servicio, repercuten en la política pública y, por ende, en el desarrollo académico de los estudiantes. Es responsabilidad del gobierno lograr que los ciudadanos confíen en los líderes así como en las decisiones que se toman las cuales inciden, en este caso, en el futuro académico de los estudiantes del país.
Nelson Mandela dijo y cito: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. El gobierno tiene que dejar a un lado la política partidista y centrarse en lograr un sistema público de enseñanza robusto, que se caracterice por políticas públicas que garanticen el mejor uso de los fondos públicos y privados, y que tenga como protagonista principal a los estudiantes. Cuando ese momento llegue podremos decir que confiamos en el sistema.

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