El comercio local trata de recuperarse y resistir durante la temporada navideña

El año no ha sido fácil para el sector comercial. El largo cierre de los primeros meses de pandemia dejó rápido un rastro de clausuras forzosas y desempleo, especialmente en la pequeña y mediana empresa.
Ese primer golpe, sumado a la intermitencia en los permisos de apertura en los meses posteriores, fue agravando poco a poco la situación, dejando la economía del país y a sus comerciantes en una situación muy delicada.
La esperanza estaba depositada en las compras navideñas y en el comienzo del proceso de vacunación para salvar el año en materia económica y mejorar la confianza de salir a la calle.
Pero el repunte de casos y el peligro de un colapso hospitalario llevaron a la gobernadora a decretar una nueva Orden Ejecutiva que volvió a limitar horarios, aforo e incluso a implantar un toque de queda durante el domingo, tradicional día de compras durante la Navidad.
Periódico Visión entrevistó a economistas y vendedores para conocer el impacto de este último cierre en el comercio del país.
Para Alba Brugueras, profesora del departamento de Administración de Empresas de la Universidad del Sagrado Corazón (USC) y presidenta de la Asociación de Economistas de Puerto Rico (AEP), “tenemos una respuesta muy pobre a las crisis como país. Además, hay un panorama muy complicado que nos ha llevado a un 8.3% de desempleo. Hemos perdido más de 60,000 empleos en un año”.

Alba Brugueras


Según la economista, “hay áreas que han aumentado sus ventas: supermercados, mueblerías, etc. Hay otros sectores que han caído, como ropa y calzado. El sector de ventas al detal genera de 30 a 33 billones anuales. Lo que hemos visto los primeros meses del año, que incluyen datos hasta junio, es que no se había llegado ni a la mitad del consumo del año”.
Sin embargo, a pesar de esa caída, la profesora asegura que “hay consumo aunque no haya empleo. En el país hay una economía informal de millones de dólares. Los estudios más recientes indican que de cada dólar 33 centavos se generan en la economía informal”.
A pesar de mantenerse el consumo, la crisis es una realidad. Brugueras incide en el factor respuesta como uno de los principales causantes del problema.
“No ha habido mecanismos como país para afrontar la crisis, para atender los cesanteados y los cierres de negocios”.
Ante este panorama, sentencia: “en esta crisis vamos a tener que aguantar con la falta de ayudas, y vamos a ver negocios que cerrarán. Unos temporalmente, y otros para siempre. Obviamente, de todas las crisis surgen oportunidades. Aquellas que puedan apostar a la innovación, van a sobrevivir. Las que innoven en servicios, modelos de ingresos, etc., podrán mantenerse rentables, pero no sabemos cuántos meses van a aguantar”.
Ese es el caso de J Fantasy, una de las muchas boutiques de ropa del pueblo de Aguada.
Según Jayleen López, empleada del negocio, “tuvimos que hacer un cierre unos meses, pero abrimos una página online, y las ventas fueron buenísimas”.
Esa transición al comercio digital permitió que sus clientas pudieran seguir comprando a pesar del cierre. “Ahora tenemos dos canales de venta, y vendemos 24/7”.
A pesar de ello, López asegura que “no nos visitan como antes, ahora vienen con más miedo, comprando más online y viniendo solo para recoger en tienda”.
Además de la capacidad de innovación, la presidenta de la AEP señaló que los requisitos para poder mantener las operaciones fueron un problema para muchos pequeños comerciantes.
“Las órdenes ejecutivas han incidido en el espacio físico, eso ha afectado el volumen de ventas. Durante estos meses, en el primer plan de reapertura, muchos negocios invirtieron en los protocolos de sanidad, además de los gastos operacionales, para que tal vez tuvieran que cerrar después o tuvieran que reducir los horarios”.
Luis Echevarría, dueño de El mundo de los bizcochos, una empresa familiar con tiendas en Mayagüez y Aguada, señala cómo se han adaptado para atender a sus clientes.
“Hemos hecho lo que el Departamento exige, los clientes por lo general no entran y recogen las órdenes en la puerta. Cuando entran lo hacen solo en un área, con 6 personas como límite”. Por ser un negocio dedicado al sector de la alimentación y la repostería, Echevarría asegura que “en términos generales no he tenido problemas, me he ajustado al horario, pero no me ha afectado. Al contrario, me ha ido mejor”.
Ahora, en plenas fiestas, lo que más vende, según asegura, son moldes, chocolates, adornos de Navidad para bizcochos y empaques. Pero no sabemos si tras las fiestas podrá mantener el nivel de ventas.
En Isabela, la tienda de juguetes y maquetas La Sorpresa Hobby Shop trata de recuperar lo perdido en meses anteriores.
“Ha habido cambios, estamos operando cerrados al público, solo recogido en la puerta. Las ventas han sido buenas, aunque lentas. Tratamos de aprovechar esta época para reponer lo perdido, lo que se pueda”, expresó su dueño.
Ese factor de temporada es el que resalta Bruguera como determinante para saber si un negocio podrá mantener operaciones en los próximos meses.
“Para los pequeños y medianos comercios es especialmente importante la venta en diciembre, y especialmente en este año. Muchos comercios están muy débiles. Ya en el 2018 y 2019 había sectores que venían arrastrando pérdidas. Vamos a ver un 2020 que va a terminar con menos negocios”.
La vuelta a la normalidad no se prevé hasta los meses de mayo o junio, cuando los estimados calculan que ya habrá un 60% de la población vacunada. Por eso, resolver el problema económico no puede depender solo de la vacunación, señaló Bruguera.
“Necesitamos reformas laborales, reformas tecnológicas y de salud. Hay varias áreas que las hemos dejado pasar y sin atender. No vamos a poder avanzar ni desarrollarnos económicamente si no atendemos estas áreas claves. La economía está agotada, con problemas estructurales graves, no hay forma de ver crecimiento sin no atendemos de raíz los problemas”, sentenció.
“Los estimados del Producto Nacional Bruto están en negativo. El Fondo Monetario Internacional estimó que Puerto Rico va a decrecer un 7% en 2020. Solo las ayudas van a aguantar la caída. Si no hay ayudas o llegan tarde, el año 2021 va a ser terrible”, advirtió.

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