Dueños de Chinchorros levantan su voz de alarma ante el cierre

Ya son seis meses los que el sector de los chinchorros, cafetines y barras llevan cerrados. Desde el día primero en que se decretó la clausura total por cuarentena, este grupo de negocios dedicados a la alimentación no ha podido reabrir, salvo excepciones.
La última Orden Ejecutiva 2020-066 de la gobernadora Wanda Vázquez, emitida el 10 de septiembre y que entró en vigor el día 12, volvió a excluir a los chinchorros de los negocios que podían retomar operaciones.
La situación ha llevado a que los empresarios del gremio hayan iniciado campañas en redes sociales y medios de comunicación para levantar la voz de alarma. Avisan de que no aguantan más, y que de seguir así, sus negocios van a tener que cerrar.
Un grupo de empresarios agrupados bajo el grupo “Unidos por las barras y cafetines”, se reunió el pasado 17 de septiembre en Isabela para buscar soluciones conjuntas a esta crisis.
Entre los asistentes se encontraba Vanessa Candelaria, dueña del negocio “Aloha Surf” en Rincón. “Yo estuve cerrada dos meses, y solo pude abrir tres semanas cuando cambiaron la orden que permitía cocinar para llevar. Ahora no podemos abrir ni para vender comida para llevar”, señaló.
Por eso, indicó a Periódico Visión, “estamos trabajando con comerciantes de Rincón, Aguada, Isabela o Quebradillas. Estamos avanzados en los reclamos”.


El negocio de Vanessa sufrió grandes pérdidas durante la cuarentena. “Los vecinos me avisaron del olor y el mosquerío que había en el negocio. Todo lo que tenía de carnes y pescados lo perdí. No supe si se fue la luz, porque cuando llegué, estaba todo perdido. Había recién hecho la compra, porque era el ‘Corona Surf Contest’ en Rincón”, lamentó.
Además de las pérdidas en alimentos, el negocio tuvo que cesantear a los 3 empleados con los que contaba, y seguir pagando gastos operacionales como renta, agua o energía eléctrica. “La Autoridad me dijo que si quiero darme de baja del servicio durante este tiempo tengo que cortar la luz, y que volver a ponerla va a ser igual de caro. Estoy viviendo de ahorros que se están acabando. Estoy en un punto que estoy vendiendo cosas personales para poder sobrevivir. A ese punto. Si hace falta buscaré trabajo en otro lugar. Ahora estoy cuidando a unos niños 3 días en la semana para cubrir mi comida”, relató afectada la empresaria.
A pesar de que Rincón es un municipio turístico que depende en gran medida del chinchorreo, Vanessa Candelaria denunció que “no he visto apoyo ni movimiento. Tengo una carta para el alcalde con varias firmas de otros negocios, a ver si él se une como hizo el alcalde de Coamo, que desde tan lejos está dispuesto a ayudarnos”.


Por su parte, Luis Ríos, presidente de la Asociación de Bartenders y Meseros de Puerto Rico y dueño de El Cantinero, en Aguada, confesó que su miedo es “irnos a ley de quiebras”. Por eso, además de liderar el grupo “Unidos por las barras y cafetines”, maneja la página de Facebook “Yo apoyo los chinchorros”, para lograr llevar el mensaje a toda la población y la clase política. “No queremos protestar, sino argumentar el porqué es injusto que nos hayan discriminado. Si nos dejan un tiempo más cerrados, van a ser muchos negocios en quiebra, con lo que eso implica para la economía y el turismo. No tenemos ningún tipo de ayuda del gobierno”, comentó. Además apuntó que “el permiso nuestro de bebida es anual, y ya va para 7 meses, estamos pagando por algo que no hemos usado”.
Ríos aseguró que los negocios afectados en el oeste de Puerto Rico son más de 500, aunque no puede dar una cifra oficial. “En Aguada hay casi 80, así que calcula”. El empresario reconoció que la cifra de empleados despedidos tampoco es clara, pues en el sector es habitual contratar a personal según las necesidades de la temporada, por lo que la cantidad de meseros y bartenders fluctúa. “Yo tuve que cesantear a dos empleados. Ellos solicitaron desempleo, pero con eso no da. Lo que reciben frente a lo que generaban en el negocio, con las propinas, no es lo mismo”. Aunque confían que el próximo 2 de octubre, la próxima Orden Ejecutiva finalmente los deje operar de nuevo, advierte que el futuro del sector depende de las condiciones de apertura. “Hay que ver el porciento con el que nos permiten abrir, si nos dejan meter gente en el negocio, si es todo to go´, los horarios de ley seca, etc. Dependiendo de eso podremos recuperarnos antes o más tarde”. Por último, señaló que “se nos acusa de que somos el punto de contagio, pero hay megatiendas en las que ni te toman la temperatura”. Por ese motivo, en una carta remitida a la Gobernadora como parte de los esfuerzos que el colectivo de chinchorros está llevando a cabo, se le pidió a Vázquez Garced que permita la reapertura, ya sea a un 50% o con el servicioto go´. Además, la carta solicita que les concedan una exención en la próxima solicitud de licencias y permisos, así como una amnistía a todo comercio con permiso de barra o cafetín. Por su parte, los chinchorros se comprometen a cumplir todo protocolo de seguridad para velar por la salud de clientes y comunidad, eliminando temporalmente, todo tipo de evento que promueva la aglomeración de personas, según se lee en la carta.

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