Desafíos de la vacuna del COVID-19 para Puerto Rico

La llegada de la vacuna contra el COVID-19 parece ser una realidad. Tras el anuncio de al menos dos compañías farmacéuticas (Pfizer y Moderna) en haber certificado en 90% ó más la eficacia de sus vacunas contra el coronavirus, el fortalecimiento de la inmunidad de la población ante este terrible virus pareciera ser el próximo paso. Muchos países esperan que el 2021 sea el año en que se pueda enfrentar siguiendo diferentes pasos, la reducción de contagios y el fortalecimiento de la inmunidad ante el virus. Sin embargo, al menos en Puerto Rico surgen algunos desafíos con respecto a la tan esperada vacuna del COVID-19. La distribución, conservación, el miedo a la vacuna y otros planteamientos llenan de incertidumbre la llegada del tan esperado antídoto.
El desafío más inmediato para Puerto Rico y muchos lugares del planeta que tengan climas cálidos es la distribución y conservación de la vacuna. Según las especificaciones de la vacuna del COVID-19 de Pfizer se requiere que la misma esté almacenada en temperaturas en o por debajo de los -80 grados Celsius. La vacuna de Moderna, sin embargo, requiere una temperatura de congelación de -20 grados celsius. Ante esto, Puerto Rico enfrenta un gran desafío pues no solamente el clima de la isla juega en contra, sino que muchos de sus centros de salud tienen capacidad limitada para almacenar el antídoto a bajas temperaturas.
La Dra. Iris Cardona, sub secretaria del Departamento de Salud, aseguró que se espera que para el 10 de diciembre la Agencia para la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) autorice el uso de la vacuna como medida de emergencia en la prevención del COVID-19. La Dra. Cardona que cuenta con más de 25 años de experiencia, aseguró que se han hecho estudios en estas vacunas en más de 73 mil personas y las personas pueden estar seguras que sus resultados son muy confiables. Aunque el gobierno de los Estados Unidos realizó una compra a nivel federal importante para todos los estados y territorios de la vacuna contra el COVID-19, la misma no llegará toda “de cantazo”. Como ya se ha anunciado a través de los medios, el plan de vacunación para Puerto Rico será por fases. En la primera etapa se inmunizará a todos aquellos trabajadores del sector de la salud y cualquier persona que esté en la primera línea de batalla enfrentando el virus. También se prevé inmunizar a las personas de la tercera edad, los cuales son los más propensos a contraer la infección. Esta primera fase no se desarrollará toda de repente. Cardona indicó que es probable que se reciban en un primer lote, por ejemplo “30 mil vacunas” y luego otras “20 mil” y así hasta completar las inmunizaciones requeridas para la primera fase.
Para poder cumplir con los requerimientos de congelación, la sub secretaria de Salud informó que el gobierno está tramitando la compra de 5 freezers tamaño grande en donde esperan almacenar el tan esperado antídoto una vez llegue a la isla. Una vez se tenga la vacuna conservada allí, personal del Departamento de Salud y de la Guardia Nacional, quien también estará ayudando en el proceso estarán trasladando la vacuna hacia neveras en los hospitales y diferentes centros de salud. Cuando la vacuna llegue a un hospital, el personal de este lugar tendrá 5 días para poder usarlas, ya que este es el tiempo que dura la vacuna del COVID-19 sin requerir una temperatura de congelación más baja. Cardona aseguró que los hospitales deberán estar preparados para tener un plan de logística que permita vacunar a todo su personal en un tiempo corto. La Guardia Nacional estará preparada para ayudar a todos aquellos centros de salud que enfrenten problemas para inmunizar a sus trabajadores en un período menor a 5 días. Además, personal del Departamento de Salud estará listo para ayudar a todas las instituciones que lo requieran.
Jaime Plá Cortés, presidente ejecutivo de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico aseguró que la vacuna del COVID-19 enfrenta dos grandes retos.
El primero radica en la capacidad de los hospitales para poder vacunar a sus trabajadores en los 3 turnos que estos laboran en un tiempo corto. Cortés estima que en la isla hay más de 145 mil personas ligadas al sector de la salud y que en el área de los hospitales laboran más de 45 mil. Otro de los desafíos que Cortés asegura puede afectar el proceso es la negativa de algunas personas en esta primera fase a ponerse la vacuna.
Aunque no tiene una cifra exacta de cuántos se opondrían al antídoto si sabe de varios trabajadores de la salud que han expresado su negativa. El tiempo y la logística gubernamental dictarán los siguientes pasos en la lucha contra la pandemia.

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