Cómo proteger a tus hijos de los depredadores sexuales en internet

Por Ivelisse Arroyo Pérez – Consultora en mercadeo y servicio al cliente

El 2020 está por culminar con una transformación digital forzada por la pandemia del COVID-19. Aunque esta transformación en la manera de hacer negocios es una positiva, que permite a los negocios integrarse a un mundo globalizado y conectado, también te da a ti como consumidor más alternativas a escoger a la hora de realizar tus compras en línea.
Sin embargo, esta transformación también produce el aumento en otros problemas. Como consumidor te verás obligado a conectarte a las marcas mayormente a través de las redes sociales. A veces, puedes asumir erradamente que el “consumidor” eres solo tú como adulto, pero también el consumidor es tu hijo o hija menor de edad. La edad mínima para abrir cuentas en la mayoría de las redes sociales es 13 años. Y aunque no se prevé que estas reglas cambien pronto, es responsabilidad tuya como padre o encargado de un menor de asumir un papel proactivo ante la amenaza de depredadores sexuales y crímenes que se perpetúan en Internet.

¿Qué verdades debes conocer sobre la Internet y así proteger a tus hijos?

  1. El crimen cibernético es real. Debes ser consciente de que toda compra que realizas vía Internet es registrada y siempre estará en riesgo de que sea detectada por criminales cibernéticos que se dedican a robar tu identidad e información personal o bancaria. Lo mismo sucede con los menores de edad consumidores de la Internet. Toda la actividad de tus hijos en las redes sociales o en la Internet queda registrada para siempre. Sí, para siempre. Desde fotos, vídeos, conversaciones privadas, búsquedas, transacciones, etc. Todo este contenido que tus hijos crean en las redes sociales es gancho para los depredadores sexuales que no solo se dedican a acechar menores, sino que también se pueden dedicar a la trata humana y a la compra y venta de órganos.
  2. Aterriza, los depredadores sexuales en la Internet existen. Cuando tú como padre o madre le compras a tu hijo o hija, menor de edad, un teléfono o dispositivo móvil y se lo entregas sin controles o supervisión, le entregas tus hijos en bandeja de oro a los depredadores sexuales. Puedes hacerte la idea errada de que los depredadores sexuales son personas malas. Te equivocas. Los depredadores sexuales tienen una personalidad atractiva, amigable, son inteligentes, e incluso, pueden ser personas socialmente vistas con buenos ojos. Y es hasta posible que las personas que los conocen desconozcan sobre sus fechorías. Pueden incluso no estar tan lejos de tu círculo personal. En la mayoría de los casos, viven una doble vida: ante los ojos de la sociedad aparentan una cosa, pero en privado utilizan el “grooming” para acercarse a tus hijos, moldearlos estratégicamente hasta convencerlos de enviar fotos y vídeos de desnudos, tener conversaciones de carácter sexual, y en el peor de los casos, lograr un encuentro que puede terminar en una violación, secuestro o asesinato.

¿Qué puedes hacer?

  1. No les abras cuentas de redes sociales a tus hijos menores de edad. El hecho de que la edad mínima para abrir cuentas de redes sociales es 13 años no significa que debes hacerlo. No pierdas de perspectiva que las plataformas de redes sociales son negocios. Su interés primordial es seguir haciendo negocios. En un libre mercado eso es legal. Y aunque han aportado con múltiples cambios y ajustes para evitar estas conductas, la realidad es que el criminal siempre encontrará la manera de seguir perpetuando su crimen. Así que es tu responsabilidad como adulto tomar control de la seguridad y la vida de tus hijos.
  2. Si ya tus hijos las tienen, toma control y habla con ellos. Si ya tus hijos tienen las cuentas de redes sociales abiertas o tienen acceso ilimitado a la Internet, existen mecanismos de control que te permiten mantener un monitoreo de su actividad. Debes tener acceso a estas. Tú eres el adulto y quien paga la factura. Si tienen dispositivos Android pueden acceder con tu cuenta de correo electrónico a todas las aplicaciones relacionadas con Google como: YouTube, las búsquedas y la tienda de aplicaciones, “Play Store”. Al acceder con tu cuenta te permite adjudicar controles a qué aplicaciones pueden bajar y bajo parámetros por rango de edad. De igual forma, desde el perfil de la cuenta puedes restringir qué tipo de anuncios pueden ver, y en YouTube puedes restringir en cada dispositivo qué contenido de vídeo pueden ver y puedes monitorear toda la actividad de vídeos que ven. Por otro lado, al acceder con tu cuenta no expones su identidad porque la información pública será la tuya y no la de ellos.
  3. Utiliza WhatsApp como mecanismo de comunicación social. Es natural que tus hijos deseen mantener contacto con sus amigos de la escuela o con su familia. WhatsApp es una excelente herramienta para mantener esa conexión sin poner en riesgo la identidad de tus hijos en la Internet. WhatsApp se conecta al número telefónico que tu compañía celular le asigna al dispositivo móvil. Por tanto, la única identidad pública es la del adulto dueño de la cuenta, eliminando la posibilidad de exponer la identidad de tus hijos. WhatsApp te permite guardar un respaldo o “back-up” de los chats, por lo que la información queda protegida o encriptada que puedes optar por guardarla o borrarla. Si decides borrarla, WhatsApp la borra totalmente también.
    Como adulto no puedes caer en la presión social de que tus hijos deben tener acceso a las redes sociales o a la Internet solo porque está “de moda”. Si es así, cómo madre, te aconsejaría reevaluar tu círculo y tus prioridades. No existe moda ni dinero en el mundo que paguen el riesgo de violación, secuestro, muerte o exposición de la intimidad de tus hijos. Háblales claro y sin tapujos de los riesgos a lo que se exponen. Ensénales que las autoridades, como la Policía, son sus mejores aliados si sienten que su vida se ve amenazada para que ante la ausencia tuya no tengan miedo de tomar acción y realizar una denuncia. Si sabes de algún caso, repórtalo, no tienes que esperar por la víctima ni conocerla para reportarlo. Con tan solo la sospecha, puedes denunciarlo para que comiencen una investigación. Sin querella formal, no hay caso. Como ciudadano responsable puedes hacerlo anónimamente. Más aún, que tus hijos sepan que el mayor aliado que tienen eres tú.

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