Ante posible de inseguridad alimentaria en Puerto Rico

Myrna Comas

Con la llegada de los EE.UU. a Puerto Rico, el entramado agrícola de pequeños campesinos fue poco a poco desapareciendo para dejar paso al monopolio de la caña de azúcar. Puerto Rico inició un proceso de abandono del campo y de tierras productivas, que culminó con el proceso de industrialización del recién nacido Estado Libre Asociado, pasando de un modelo de producción a uno de consumo e importación.
Esto ha provocado que Puerto Rico sufra una alta dependencia en materia agrícola, y que su seguridad alimentaria esté amenazada en cada crisis económica, especialmente cuando se afecta la distribución alimentaria mundial.
Pero la escasez de alimentos no es la única amenaza a la seguridad alimentaria del país. Sus niveles de pobreza hacen que muchas personas dependan de ayudas para garantizar la canasta de alimentos básica.
Ambos problemas se han agravado con la crisis del COVID, y hacen que la seguridad alimentaria esté en riesgo. Para analizar la situación, Periódico Visión habló con expertos en estas áreas para conocer el presente y el futuro ante un posible escenario de inseguridad alimentaria.

Javier Balmaceda

Recortes en el Programa de Asistencia Nutricional
Según el Center on Budget and Policy Priorities (CBPP) de Washington, “antes del COVID-19, la inseguridad alimentaria en Puerto Rico era alta, pero ahora los puertorriqueños enfrentan más dificultades para traer alimentos a la mesa”.
El CBPP, organización sin fines de lucro dedicada a la investigación sobre política pública, informó que “los beneficios se han reducido en alrededor del 40% durante los últimos tres meses para los hogares que participan en el Programa de Asistencia Nutricional (PAN)”. Esto supone que se ha pasado de aproximadamente $323 en julio a cerca de $188 en octubre para una familia de 3 miembros, según sus análisis.
El programa del PAN recibe una cantidad de dinero anual fija. Al haber aumentado la cantidad de gente desempleada, el PAN ha tenido que ajustar sus fondos a una mayor demanda. Esto contrasta con los programas del continente, que tienen la flexibilidad de expandirse con las necesidades. SNAP (la contraparte del PAN en EE.UU.) creció alrededor del 17%.
Para Javier Balmaceda, Analista de Puerto Rico de CBPP, “hay dos fallas con el programa: una de corto plazo y otra de largo plazo. A corto plazo, porque desde octubre se agotaron los fondos de emergencia. Esos fondos permitieron subir el pago y acoger a más participantes. Pero sin ese dinero adicional, el PAN tuvo que mermar significativamente los servicios que están ofreciendo”. Pero Balmaceda asegura que el problema, más allá de la falta de fondos a corto plazo, es uno estructural.
“El PAN tiene una asignación fija, es una subvención en bloque, o block grant. El problema es que si el dinero alcanza, chévere. Pero si no, no hay más. No tenemos la flexibilidad de poder subir el flujo de dinero para estas ayudas cuando hay mucha necesidad”, enfatizó Balmaceda. “En EE.UU. tienen el programa SNAP, que en vez de un block grant es un entitlement, que significa que no hay una asignación fija: se mide cuánta gente necesita el programa, y todos los que cualifiquen lo reciben. La cantidad de dinero sube según la necesidad”. Balmaceda enfatizó en la importancia del programa en el contexto de desigualdad social de Puerto Rico.
“El PAN es para gente que tiene escasos ingresos, que están batallando para salir adelante. Si les recortan un 40% es un golpe severo. Estamos hablando de $1.5 millones de beneficiarios. En febrero estaba en 1.3 millones, y desde la pandemia subió el número”, confirmó. Hasta el año 1981 Puerto Rico estaba acogido al SNAP, pero en ese año lo excluyeron y crearon el PAN. Desde entonces la asignación nunca ha sido suficiente para atajar la pobreza.
“Los beneficios actuales son los mismos que hace 4 años”, recordó Balmaceda. El analista senior compartió que “hay un proyecto de ley llamado HEROES, aprobado en la Cámara pero no en el Senado., con una asignación de $1,200 millones para el PAN, lo que permitiría que el país pudiera volver a subir los beneficios”. Sin embargo, es en el largo plazo donde cree que está la solución. “Haría falta que se legisle para lograr que podamos hacer una transición a SNAP. El estatus no aplica aquí, porque hay dos territorios que sí participan: Guam e Islas Vírgenes. Reagan con sus políticas de austeridad consideró que Puerto Rico era una isla muy poblada y muy pobre, éramos muy costosos, por eso nos sacaron”, aseveró.

Crisis en la cadena de suministros y procesamiento de alimentos
En EE.UU., el pánico ante un posible desabastecimiento ha provocado que se produzca una segunda ola de acumulación de alimentos. Cabe preguntarse si Puerto Rico es capaz de garantizar suministros en medio de la pandemia. ¿Puede el gobierno asegurar la disponibilidad de alimentos en las góndolas del país? Myrna Comas, ex-secretaria de Agricultura, aseguró a Periódico Visión que “en términos de disponibilidad de alimentos no hay estadísticas recientes para determinar con precisión cuánto producto se genera localmente y cuánto se importa, pero me atrevo a decir que estamos cerca de un 10% de producción local y un 90% de importación”.
Comas, profesora en el Departamento de Economía Agrícola y Sociología Rural del Colegio de Mayagüez, informó que esta crisis de abastecimiento empezó tras los huracanes.
“Teníamos 66 productores de pollo antes de María, y ahora quedan apenas 46. En el café se vieron afectadas todas las plantaciones. Y así sucesivamente con el plátano, el guineo, las hortalizas, etc. Con la pandemia surge el problema de los obreros agrícolas, de empaque y distribución, muchos no querían ir a trabajar por los contagios, y eso atrasó el proceso de recuperación”.
A diferencia de otras crisis, ahora el alcance es global, afectando a todos los mercados por igual.
“En desastres anteriores podíamos acudir al mercado norteamericano. Pero la pandemia se da en el mundo entero. En Puerto Rico importamos de 55 países”.
La experta en seguridad alimentaria indicó que “en EE.UU, de 800 plantas procesadoras de carne, cerca de la mitad han cerrado durante la pandemia, parcial o indefinidamente; nosotros importamos más del 50% de la carne. La pandemia vino a afectar el sistema de procesamiento de alimentos y la cadena de suministros, que creíamos estable”.
A pesar de este panorama, la ex-secretaria es cautelosa con la gravedad del problema.

“No puedo decir que estemos ante algo catastrófico, pero está aumentando la inseguridad alimentaria en Puerto Rico. Hay que comenzar a formular política pública. Estamos en un momento de inmovilidad”, sentenció.

Iniciativas locales contra la inseguridad alimentaria

La falta de alimentos y de ingresos en los hogares ha provocado que en Puerto Rico surjan o aumenten sus esfuerzos iniciativas como las alacenas comunitarias, los bancos de alimentos, las compras solidarias y los comedores sociales, destinados a paliar el hambre, que según el Banco de Alimentos afecta al 30% de la población.
En Mayagüez, proyectos como Fondita Corazón, Come Colegial o la Alacena Feminista, contribuyen a frenar el hambre en diversos sectores.

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