A un mes de la implantación de los parquímetros, comerciantes mayagüezanos no ven resultados en sus ventas

El pasado 19 de julio, el municipio de Mayagüez puso en funcionamiento el sistema de parquímetros, con más de un año de retraso debido a los terremotos en primer lugar, y a la llegada de la pandemia después.
Este mecanismo de cobro por estacionamiento en la zona del casco urbano, y que ya fue implementado en los años 90, generó en los meses previos a su inicio diversas críticas.
Para muchas personas, este modelo podría suponer el fin del menguante comercio local. Para otras, especialmente el alcalde y los responsables municipales, los parquímetros iban a permitir que la ciudad contase con más espacio libre, y que los empleados de la alcaldía y otros trabajadores del pueblo no ocuparan todo el día los pocos espacios de estacionamiento.
Tras el primer mes de funcionamiento, desde la empresa Advance Parking Services and Products Corporation (APS), concesionaria del servicio, informaron a este medio que no han tenido grandes contratiempos.
George Watts, supervisor de los parquímetros, compartió que “al principio las personas tenían dudas de cómo depositar el dinero, pero se ha ido aclarando, han estado llamando y acudiendo a la oficina, donde tenemos un parquímetro de muestra”.
APS opera el servicio de lunes a sábado en horario de 8 de la mañana a 5 de la tarde. Si en esa franja el usuario viola el pago del espacio, puede incurrir en una multa de $50.
Para evitar que eso suceda y orientar a todos los visitantes, desde APS explicaron que la empresa cuenta con dos empleados dando vueltas por el pueblo y aclarando dudas a los usuarios que no saben cómo usar el parquímetro.
El sistema de parquímetros exime a los residentes fijos y temporales a que paguen la tarifa. Para las personas que poseen propiedades en el pueblo y aquellos que se hospedan durante la temporada universitaria, el municipio ofrece unos sellos de residente para aparcar en cualquier espacio a cualquier hora.
Hasta la fecha, según informó el gerente de la empresa, 32 residentes cuentan con el citado sello.
“Esperamos dar más a medida que vayan llegando los estudiantes. Con el sello, si les dan multas, el sistema salta y avisa de que tienen el marbete de residente”, explicó Watts.
Preguntado por el resultado económico de este primer mes, no pudo ofrecer información sobre los recaudos totales.
Watts dijo que el fin no es recaudatorio, “la función era tener estacionamientos en el pueblo. Eso se está cumpliendo. Los comerciantes han llamado, están contentos, mucha más gente entra a sus comercios. Antes los empleados tomaban todo el pueblo. Ahora puedes llegar a cualquier hora y hay estacionamiento”.
Además, añadió que “no ha habido quejas, nos han felicitado, y ahora sus clientes tienen estacionamiento. Algunos incluso le dan chavos para pagarles el parking”, aseveró el empleado de APS.
En igual sentido se expresó la vicepresidenta de APS, Marisol Román. “Los mismos comerciantes le están dando el dinero a los clientes para que lo echen. Una peseta no es nada en una compra, es mejor eso a no vender nada. Yo como comerciante le daría la peseta. Yo prefiero que me gaste 50 0 60 dólares, y darle la peseta”.
La directiva tampoco pudo dar datos de resultados de recaudación, pues alegan que hay un contrato de confidencialidad.
“Ese dinero es del municipio, nosotros solo damos el servicio dando multas y recogemos el dinero para entregarlo. Tampoco podemos decir las multas. Cuando se cierre el año fiscal se informará”.

Dudas entre los comerciantes locales

Este medio trató de conocer las impresiones de los comerciantes locales sobre este sistema pensado para aumentar el tráfico de clientes a sus negocios.
Sin embargo, muchos empresarios del casco urbano rechazaron hablar de forma abierta y emitir sus opiniones, lo que parece contradecir las impresiones que se tiene desde la empresa de parquímetros.
Uno de los empresarios consultados, dueño de un negocio de comida en los alrededores de la plaza Colón, aseveró resignado que “esto no lo va a arreglar nada”, en relación al declive del comercio en el pueblo.
Otro de los negocios de la zona, cercano al teatro Yagüez, tampoco quiso hacer declaraciones públicas, aunque manifestó su decepción con el nuevo sistema.
Por su parte, Mario, gerente del histórico negocio de calzados La Gloria, expresó que “algunos clientes se quejan, y dicen que si les dan un tiquet no vuelven. Vienen apurados a comprar, y compran solo lo justo”.
Sin embargo, se mostró prudente, y declaró que el servicio debe ser evaluado a los 3 o 6 meses, para valorar su efectividad.
Además de los clientes, también los empleados se han visto afectados. “Los empleados se quejan porque tienen que aparcar lejos, y tienen miedo de que les roben la batería. Ahora mismo hay pocos policías”, expresó.
Preguntado por el sistema de pagar la peseta del párking a los clientes, el empresario se mostró rotundamente en contra.
“Nosotros no podemos hacer eso. Eso está mal, va en contra del IVU”.
Por último, el veterano empresario lamentó que “el cliente brilla por su ausencia. Vamos en picada. La gente va donde gaste menos. Mayagüez Mall tiene parking, vigilancia, etc. La gente se me va para allá”.

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