Sistema de construcción contribuye a la erosión costera del país

“El uso negligente de este tipo de terreno no permite que haya una recuperación. El mejor ejemplo se observó después del huracán María. Ante este tipo de acontecimiento vemos la fragilidad en la cual se encuentran nuestros recursos naturales. Hoy nuestras costas son un vertedero de desperdicios de construcción”

Ruperto Chaparro, director del programa Sea Grant y especialista en desarrollo de recursos naturales y recreación al aire libre, explicó como el sistema de construcción cerca de las playas en la isla ha causado grave daño al ambiente y colocado en una posición vulnerable nuestros recursos naturales. La Junta de Planificación  y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales son responsables en gran manera del caos que se ha desatado como consecuencia de permitir proyectos de construcción en áreas que se supone, están protegidas y no es viable dichas edificaciones. Ésto es alarmante y refleja un completo desinterés por el bienestar de los puertorriqueños y una absoluta falta de conciencia ante el riesgo que representa esta condición en el país y cómo puede afectar a nivel económico. El turismo, siendo una fase fundamental en el desarrollo de muchos municipios, es uno de los principales sectores tocados por esta problemática. Es necesario analizar si el gobierno está dispuesto a cambiar su forma de operar y trabajar en la búsqueda de alternativas reales para reducir los efectos de la erosión costera. 
La erosión en las playas se caracteriza por la pérdida de volumen de sedimento principalmente a causa de cambios en el nivel del mar y la dirección de las corrientes o el oleaje. Cuando la erosión es resultado de procesos naturales, la playa tiene posibilidades de recuperarse poco a poco. En cambio, la alteración en las dunas, extraer constantemente arena de las orillas, construcciones en las playas, y establecimiento de muros en zona marítimo terrestre, produce que el sistema sea cambiado quedando indefenso. Esto se manifiesta cuando la costa va retrocediendo, y con esto desapareciendo la playa.
“El uso negligente de este tipo de terreno no permite que haya una recuperación. El mejor ejemplo se observó después del huracán María. Ante este tipo de acontecimiento vemos la fragilidad en la cual se encuentran nuestros recursos naturales. Hoy nuestras costas son un vertedero de desperdicios de construcción”, indicó Chaparro.
Sostuvo que según datos del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), un 60% de las costas en Puerto Rico han perdido playa. “Los estudios dicen que se van a seguir perdiendo márgenes de playa por lo que estoy de acuerdo con que se imponga una moratoria en la construcción”, dijo para agregar que incluirá el aplazamiento como recomendación en su informe, aunque reconoció que en la Legislatura ya hay un proyecto de ley en esa dirección del senador independentista Juan Dalmau.
Según Chaparro las agencias reguladoras deben ser más radicales en la implementación de las leyes, y no pretender detener un proyecto cuando ya está a la mitad. Enfatizó, además, “es un problema muy serio que la Junta de Planificación quiera cambiar los mapas de calificación dando acceso a zonas que fueron reservadas por la implicación negativa que puede provocar a nuestros recursos naturales”.
Añadió que, “algunas de las medidas que se pueden implementar para dar paso al cambio son: colocar márgenes o límites al momento de construir en áreas donde hay playas. Esto amerita colocar una moratoria hasta que se establezca esta línea que debe ser diseñada científicamente”, concluyó Ruperto Chaparro.

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