Siguen sin casas damnificados por el huracán María

Por: Viviana Tirado Mercado • Twitter: @VTiradoM

Para Constancia Hernández, residente del pueblo de Utuado, este 20 de septiembre no solo marca el primer aniversario del paso del huracán María por Puerto Rico. Indica también los 365 días de la lucha para que su madre obtenga acceso a una vivienda digna y la depresión que ella –Constancia– vive por el desbarajuste económico y emocional que dejó el ciclón.

Aunque el caso de la mamá de Constancia fue aprobado para recibir la ayuda de FEMA por tratarse de pérdida total, de esa agencia federal solo recibió un cheque de $2 mil. El caso se apeló y FEMA aprobó una ayuda de, entonces, $8 mil. En cambio, ese dinero no da para poner la casa en condiciones óptimas ni para la reubicación permanente en otro lugar, dijo Constancia, quien no ha cambiado los cheques de FEMA porque volvió a reclamar la cantidad de dinero que la agencia federal otorgó. Ahora esperan por una última decisión.

“El problema ahora que la casa no tiene agua ni luz. Tampoco hay alumbrado, el monte ya está tapando la casa e irrumpieron la casa. Se llevaron hasta los gabinetes del fregadero. La casa se va a seguir deteriorando. No hemos podido conseguir ayudada de nadie, solo la de FEMA”, dijo la mujer de 31 años.

Actualmente, vive en casa de sus suegros junto a su mamá. Ambas comparten el cuarto. Dentro de la incomodidad de no tener un propio hogar, se las arreglan para subsistir con lo básico. Constancia vive de ‘chivitos’. De la que caiga. Un día limpia casas, el otro, carros. Siempre se las busca y agradece por encontrar.

Constancia cuenta la historia su mamá– que también es de ella– de forma agotada. Son 365 que las paredes del hogar en el que viven retumban el nombre de María. Recordó que el día en que fueron a ver el estado en que quedó la casa, se demoraron tres horas en llegar. Caminaron desde el casco urbano de Utuado hasta el barrio Caonillas. “Cuando llegamos a la casa, jamás pensé ver tanta destrucción. No pudimos casi ver la cuando fuimos a verificar el estado. La casa que estaba al lado, cayó al lado de la casa de mi mamá”, dijo.

Se agota. Su voz se corta. Toma aire y sigue. Refleja el estado emocional de los puertorriqueños que vivieron el huracán María, de los que lo perdieron todo o de quienes, simplemente, vivieron la catástrofe, a otro Puerto Rico.

El ‘Plan del Estado para emergencias’ creado por el gobernador Ricardo Rosselló y otros jefes de agencias –y que al momento no fue revelado a los medios no se precisó a los medios se se contaba con un plan específico para los municipios de la montaña, que fueron de los más afectados por el huracán María.

El gobernador reconoció que la zona de “la montaña y pueblos más pobres están en una posición de vulnerabilidad no tan solo huracanes sino en terremotos”.

En Puerto Rico, 45,000 casas continúan con los toldos azules de FEMA, según los datos que ofreció el secretario de la Vivienda, Fernando Gil Enseñat, en esa misma conferencia de prensa.

“Hemos podido rehacer 15 mil techos temporeros de metal, que aguantan mejor el agua, pero no están diseñados ni hechos para aguantar vientos (de huracán) categoría 1”, dijo Gil Enseñat.
Se intentó contactar al alcalde de Utuado para datos y reacciones, pero al momento del cierre de esta edición, las llamadas no fueron devueltas.

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