Retinopatía Diabética

¿Qué es la enfermedad diabética del ojo?
La enfermedad diabética del ojo se refiere a un grupo de enfermedades de los ojos que pueden desarrollarse en las personas con diabetes. Todos estos problemas pueden causar pérdida la visión y hasta la ceguera.
La enfermedad diabética del ojo puede incluir:
Retinopatía diabética –daño de los pequeños vasos sanguíneos de la retina
Cataratas – el cristalino del ojo se nubla afectando la visión. Las cataratas se desarrollan a una edad más temprana en personas que tienen diabetes.
Glaucoma – ocurre cuando líquido se acumula en el ojo dañando el nervio óptico que causa pérdida de visión o la ceguera. Las personas con diabetes tienen casi dos veces más la posibilidad de tener glaucoma que otras personas adultas.
¿Qué es la retinopatía diabética?
La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes y una de las causas principales de la ceguera.
Ocurre cuando la diabetes daña a los pequeños vasos sanguíneos de la retina, que es el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo. Para tener buena visión, es necesario tener una retina saludable. Si usted tiene retinopatía diabética, al principio no notará ningún cambio en su visión. Pero con el tiempo, la retinopatía diabética puede empeorar y causar una pérdida en la visión. Generalmente la retinopatía diabética afecta ambos ojos.
¿Cómo causa la retinopatía diabética una pérdida en la visión?
Los vasos sanguíneos dañados por la retinopatía diabética pueden causar una pérdida en la visión de dos maneras:

  1. Se pueden desarrollar vasos sanguíneos anormales y frágiles que pueden gotear sangre en el centro del ojo, opacando la visión. Esto es la retinopatía proliferativa, y es la cuarta y la más avanzada etapa de la enfermedad.
  2. Líquido puede gotear dentro del centro de la mácula, la parte del ojo que provee la visión central clara. Este líquido también hace que la mácula se inflame, nublando la visión. Esta condición se llama edema macular. Puede ocurrir en cualquier etapa de la retinopatía diabética, aunque es más probable que ocurra al progresar la enfermedad. Aproximadamente la mitad de las personas que tienen retinopatía proliferativa también padecen de edema macular.
    ¿Quién corre riesgo de desarrollar la retinopatía diabética?
    Todas las personas con diabetes, tanto del tipo 1 como del tipo 2, corren riesgo. Por eso, todas las personas con diabetes deben hacerse un examen completo de la vista con dilatación de las pupilas, por lo menos una vez al año. Entre el 40 y el 45 por ciento de los norteamericanos diagnosticados con diabetes tienen algún nivel de retinopatía diabética. Si usted tiene retinopatía diabética, su oculista le puede recomendar un tratamiento para prevenir el progreso de esta enfermedad. La retinopatía diabética también puede ser un problema para las mujeres embarazadas que padecen de diabetes. Para proteger su visión, toda mujer embarazada que tiene diabetes debe hacerse un examen completo de la vista con dilatación de las pupilas cuanto antes. Su oculista le puede recomendar exámenes adicionales durante su embarazo.
    ¿Cómo se detectan el edema macular y la retinopatía diabética?
    El edema macular y la retinopatía diabética se detectan al hacerse un examen completo de la vista que incluye:
    • Prueba de agudeza visual. En esta prueba se usa una tabla optométrica para medir su vista a diferentes distancias.
    • Examen con dilatación de las pupilas. Para dilatar o agrandar las pupilas, el oculista le pondrá unas gotas en los ojos. El oculista mira a través de un lente de aumento especial para examinar la retina y el nervio óptico para ver si hay señales de daño u otros problemas de los ojos. Después del examen, su visión de cerca podrá permanecer borrosa por varias horas.
    • Tonometría. Se utiliza un instrumento para medir la presión del ojo. Para esta prueba, el oculista puede ponerle unas gotas para adormecer sus ojos.
    Su oculista le examinará su retina para ver si hay señales de la enfermedad, incluyendo:
    • Vasos sanguíneos que gotean.
    • Inflamación de la retina (edema macular).
    • Depósitos pálidos y grasosos en la retina, que son señales de que los vasos sanguíneos están goteando.
    • Tejido del nervio dañado.
    • Cualquier cambio a los vasos sanguíneos.

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