Reducir el dolor muscular después de una lesión

Por: Joanna Guillén Valera para cuidateplus.com

La acumulación de horas de entrenamiento, una mala postura al entrenar, una mala pisada al correr o los golpes involuntarios pueden pasar factura a los deportistas y desencadenar lesiones que les obligan a seguir una serie de consejos dirigidos a recuperar la zona dañada para, en el menor tiempo posible, volver a la rutina deportiva anterior. La clave para conseguir este objetivo está en la toma de conciencia de la lesión y en seguir los consejos de los expertos en medicina deportiva, traumatólogos o fisioterapeutas. “Los músculos pueden doler por muchas circunstancias, por sobrecargas o por lesiones, por eso es importante conocer la causa”, informa Miguel del Valle Soto, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo.

Entre los motivos de dolor muscular el experto señala:
Calambres. Son contracciones involuntarias y pasajeras, de ciertos fascículos musculares que se caracterizan por el dolor que producen. Existe sufrimiento muscular por déficit circulatorio y provocan impotencia funcional inmediata. El dolor permanece en reposo, a la contracción, al estiramiento y a la palpación. Se origina por un trabajo muscular excesivo en anaerobiosis.
• Agujetas. Dolores musculares difusos y diseminados que aparecen a las 24-48 horas después del esfuerzo. Se dice que son producidas por concentración elevada del ácido láctico. Sobrecargas musculares. Se producen por entrenamientos intensos y prolongados. Cursan con dolor que mejora con el reposo.
• Contracturas. Se origina en un músculo fatigado por acúmulo de ácido láctico, aunque también se producen las contracturas tras una rotura de fibras musculares. Cuando hay una contractura se pierde fuerza muscular, hay dolor a la palpación y con la contracción muscular. Distensión o elongación.
Se trata de un estiramiento muscular brusco pero no hay rotura muscular aunque cursa con dolor intenso.
• Rotura de fibras musculares (o tirón). Puede ser más o menos amplia (diferentes grados). Hay hemorragia local más o menos importante, dolor fuerte y la impotencia funcional es completa.
La movilización pasiva es posible aunque con dolor y la movilización activa es muy dolorosa y está limitada. Contusiones musculares. Se producen por golpes o traumatismos sobre los músculos y hay dolor muscular.
• Lesiones por rabdomiolisis inducidas por el ejercicio intenso. La rabdomiolisis consiste en un daño muscular debido a entrenamientos muy intensos. Hay necrosis del músculo esquelético y liberación del contenido celular al torrente circulatorio. Hay dolor muscular intenso y puede tener complicaciones más allá como arritmias cardiacas y fracaso renal agudo.

Lesiones graves
La gravedad de estas lesiones, tal y como señala Del Valle, “va a depender más del mecanismo de producción y de la intensidad que de la zona del cuerpo”. Muchas contusiones o roturas musculares con hematomas importantes, “si no reciben buen tratamiento, pueden dejar secuelas como miositis osificantes o nódulos fibrosos”, advierte, por esto es importante estar alerta y acudir al médico ante signos de alarma. Según Jose A Martín, del Departamento de Fisioterapia de la Universidad San Pablo CEU, en Madrid, y decano del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, “un dolor agudo e incapacitante siempre debe ser objeto de evaluación clínica”.
Las medidas de prevención son sencillas. Según Del Valle, lo primero que se debe hacer es “eliminar los factores predisponentes, tanto intrínsecos como extrínsecos”. Calentar siempre antes de realizar una actividad física, hidratarse bien (antes, durante y después de los entrenamientos si éstos son intensos y especialmente en ambientes calurosos y evitar las sobrecargas son otros de los consejos del experto.

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