Prevenir el abuso sexual, una cuestión de educación

Por: Viviana Tirado Mercado

En el mes de febrero de 2018, dos hombres fueron detenidos y acusados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) por cargos de pornografía infantil, según comunicado de prensa la jefa de la Fiscalía federal en San Juan, Rosa Emilia Rodríguez.

Ante esto, Visión trae estadísticas y consejos que ofrece la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Fundación Ricky Martin (FRM) para prevenir el abuso sexual infantil.

Definir el maltrato infantil incluye, según la OMS como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder.

Las estadísticas de la OMS del 2016 apuntaron que una de cada cinco mujeres y uno de cada 13 hombres declaran haber sufrido abusos sexuales en la infancia. Por otra parte, la Fundación de Ricky Martin expuso que, en la explotación sexual, es decir, llevar a cabo actos sexuales bajo la fuerza, engaño o coacción para el beneficio de otra persona, el 98% de las mujeres y niñas son víctimas, en contraste con el 2% de los hombres y niños. Ambas estadísticas son a nivel mundial.

Empero, esa gran brecha existe debido la inequidad de género que tanto Puerto Rico como en el mundo se vive. Es decir, a la mujer se le da un permiso para que se presente como víctima ante la sociedad, pero al hombre no por lo que pocos denuncian si fueron víctimas de este crimen, señaló la FRM en un taller de capacitación a facilitadores del proyecto Escuelas de Luz 2018.

¿Qué hacer para prevenir la explotación y abuso sexual?

De acuerdo con la OMS la prevención es posible con una educación con enfoque multisectorial.

Las personas encargadas de los menores de edad deben tener el conocimiento de centros preventivos y técnicas positiva de cómo educar, pues factores de riesgo como los cuidadores, los factores relacionales, sociales y comunitarios colocan a los menores de edad en una situación de vulnerabilidad.

Aquí una lista que la OMS ofrece:

Las visitas domiciliarias de enfermeras para ofrecer apoyo, formación e información.

La formación de los padres, generalmente en grupos, para mejorar sus aptitudes para criar a los hijos, mejorar sus conocimientos sobre el desarrollo infantil y alentarlos a adoptar estrategias positivas en sus relaciones con los hijos.

Las intervenciones con múltiples componentes, que generalmente incluyen el apoyo a los padres y su formación, la educación preescolar y la atención al niño.

Otros programas preventivos prometedores son:

Los destinados a prevenir los traumatismos craneoencefálicos por maltrato (también conocido como síndrome del bebé sacudido, síndrome del niño sacudido o lesión cerebral infligida por traumatismo). Generalmente se trata de programas hospitalarios mediante los cuales se informa a los nuevos padres de los peligros de zarandear a los niños pequeños y de cómo afrontar el problema de los niños con llanto inconsolable.

Los destinados a prevenir los abusos sexuales en la infancia. Generalmente se realizan en las escuelas y les enseñan a los niños: la propiedad de su cuerpo; las diferencias entre los contactos normales y los tocamientos impúdicos; cómo reconocer las situaciones de abuso; cómo decir “no”; cómo revelar los abusos a un adulto en el que confíen.

La educación es la mejor herramienta para armar a los menores de edad. Una vez educados podrá discernir y ayudar a reducir las víctimas.

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