Prepare a los niños que van a la escuela por primera vez

Por: Lcda. Nellie Torres de Carella, patóloga del habla y lenguaje

Para agosto cientos de niños estarán comenzando -la vida escolar- en Kínder, un viaje largo que podrá extenderse por más de 2 décadas, si siguen una carrera universitaria pero que, como en toda empresa humana, empezar mal acarrearía unas consecuencias adversas que podría convertir la experiencia en una negativa.

Algunos niños llegarán con entusiasmo e ilusión, otros lo harán llorando y gritando; todos se enfrentan a un lugar nuevo, a adultos y niños desconocidos.

Una de las claves para un inicio exitoso es que los padres y madres estén convencidos de que la vida escolar va a ser beneficiosa. Es lógico que surjan preocupaciones y dudas, pero lo importante es que esas emociones no sean más fuertes que la confianza que surge cuando se tiene la certeza de que se está haciendo lo correcto.

La preparación para ese día debe comenzar con mucha anticipación, como todo día importante. A continuación algunas ideas para preparar  a los niños para ese:
• Contacte otras familias o amistades que tengan niños que asistan a la escuela a la cual asistirá su niño para preguntarles más detalles sobre la misma.

• Saque fotos de la escuela y manténganlas a la vista del niño, mientras le habla ocasionalmente de la misma y las aventuras que le esperan.

• Involucre a su hijo, de alguna forma, en la preparación sea escogiendo el bulto, libretas y otros efectos escolares.

• Al menos una semana antes de que inicien las clases el niño debe comenzar a regular sus horas de sueño de acuerdo al horario en que tendrá que levantarse para ir a la escuela.

• Los alimentos son el combustible que necesita nuestro cuerpo para funcionar, aún más para la tarea demandante de aprender, así que modifique la dieta de su niño eliminando todo alimento que no ayude a su niño a concentrarse y no contribuye a su mejor desempeño.

• Establezca una rutina diaria para levantarse, para  las comidas, para bañarse y acostarse, siempre a la misma hora, para evitar ansiedad por tantos cambios a tan temprana edad.

• Las despedidas deben ser cortas, afectuosas y animadas, pero no dramáticas. Un abrazo y un beso mostrando entusiasmo y alegría por la etapa que va a comenzar es suficiente y asegúrele que volverá a recogerlo en la tarde. Si le sale al niño una lágrima, no comience a prometerle villas y castillas para que deje de llorar, no le mienta diciéndole que va al carro y regresa rápido, ni tampoco lo amenace con un castigo. En ese momento muestre empatía y compasión, pero firmeza para evitar que él piense que mientras más llore, usted se lo va a llevar a casa o se va a quedar con él en la escuela. El problema no es que se quede llorando, lo cual es frecuente y normal, sino que no soporte que su hijo se quede llorando y pierda el control de sus emociones. Tampoco se retire sin que el niño se dé cuenta porque podría sentirse abandonado.

• Sea puntual por la tarde al recogerlo para evitarle ansiedad o temores. Recíbalo efusivamente, pero sin demostrar ansiedad ni convertirse en un detective cuestionando todo con desconfianza. Es preferible hablar con el maestro para aclarar dudas que compartir las mismas con su niño. Pregúntele por sus compañeros, por las actividades que hicieron, mostrando mucho interés y entusiasmo.

• No le lleve juguetes ni objetos del hogar, eso evitará conflictos con otros niños y que no quiera hacer trabajo escolar porque se aferre a los mismos buscando seguridad.

• Refuerce la autonomía de su  niño, como ir al baño solo, comer en forma independiente, reconocer sus objetos personales, poder decir su nombre con apellidos, así como los de papá y mamá, la dirección y el teléfono.

¿Cómo anticipar si un niño va presentar serios problemas para ajustarse?

A continuación unas dificultades o situaciones que deben trabajarse antes del inicio escolar o inmediatamente se observen para evitar un fracaso escolar:

• Inseguridad, ansiedad y baja autoestima.

• Dificultades de aprendizaje en las áreas curriculares en la escuela para las cuales no estaban preparados. Esto puede evitarse si los niños son evaluados un año antes de la entrada a la escuela y, de ser necesario, reciben terapias que los capaciten para el trabajo escolar.

• Dificultades con las destrezas sociales.

• Conflictos o situaciones familiares que les angustian, como la separación de los padres o cambio de residencia o mudanza.

• Apego excesivo de los padres hacia el menor y viceversa. Si el mundo del niño son solo papá y mamá, va a ser más difícil adaptarse al ambiente escolar.

• Sobreprotección. Si los padres y madres tratan al niño como a un bebé, no lo están ayudando a crecer y le costará mucho adaptarse a la escuela. Un miedo desmedido por parte de los padres es evidencia de sobreprotección.

La clave para un ajuste escolar exitoso es una: los padres y madres. Ambos deben tomar consciencia de que son los que deben desapegarse de sus hijos y aprender a manejar  las angustias y miedos  que la separación les cause. Es esencial confiar en los maestros y en las estrategias que ellos implementen. De igual forma, la percepción que los niños desarrollan hacia la escuela es generada por los padres. Empezar en el sistema escolar en forma positiva ayuda al éxito escolar y a todas las áreas de la vida de los niños y sus familias. La preparación es fundamental; la improvisación no es la alternativa.

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