Pescadores de Aguadilla luchan por su espacio

Por Gladys Guerra Arcelay

El pasado 20 de septiembre el huracán María arrasó con las costas de Puerto Rico. Una de las que más se vio afectada fue la playa Crash Boat en Aguadilla, donde los pescadores perdieron el edificio que albergaba la villa pesquera. El edificio fue declarado pérdida total, y también recibieron la noticia de que no podrían reconstruir el edificio debido a su ubicación. No obstante, los trabajadores del mar no se dieron por vencidos. En ese pedazo de tierra concedido a ellos por el Departamento de Agricultura, colocaron un vagón en el que guardan sus utensilios importantes para poder ejercer su labor diaria. El vagón está colocado justo detrás de las ruinas de lo que fue la villa pesquera. Y queda dentro del terreno concedido por la agencia gubernamental. Todo parece marchar bien para los pescadores, empero se sienten amenazados por un empresario del área, dueño de unas cuerdas de terreno aledañas a la playa.

La información que ha trascendido es que este proyecta hacer un desarrollo millonario de la zona en la que quedarían fuera de su lugar los pescadores, y los obligaría a tener que pagar renta en el nuevo lugar a construirse por el empresario.

El vicepresidente de la Asociación de Pescadores de Crash Boat, Enrique Hernández, dijo que ellos no están en contra del desarrollo de Crash Boat, pero que no tienen porqué salir del sitio donde llevan más de cien años ejerciendo su labor como pescadores artesanales.

“Él (refiriéndose al empresario) quiere que de todas maneras salgamos de donde está el vagón, de donde nosotros tenemos el vagón, y el insiste en que nosotros vayamos rentado allá en los predios de él”, explicó Hernández.

La justificación que ofrece el empresario para que los pescadores desalojen el terreno cedido a ellos y se muden para el desarrollo que está proponiendo el empresario, según explicó Hernández es que: “Él dice, que él quiere que eso sea la playa costera, que no haya nada en el medio, que el vagón se ve feo, por lo menos eso es lo que me ha dicho a mí”, manifestó el pescador.

El artesano de la pesca dijo que ellos están consientes de que ante la destrucción de lo que fue su edificio hay que demolerlo, pero explicó que el proceso se ha tardado pues las agencias correspondientes todavía no han puesto fecha para demoler la estructura.

Por ello compraron el vagón, pues el propio gobierno les indicó que para poder continuar funcionando como villa pesquera tienen que tener una unidad que, aunque pueda permanecer allí para guardar los equipos que necesitan para ejercer su labor, puedan moverlo a un lugar seguro en caso de emergencias como un evento atmosférico.

Manifestó también que saben que tras el paso del huracán se vio afectado el estacionamiento, que hay que volver a pavimentar. Pero, que todo eso se puede arreglar, y el empresario puede desarrollar en su terreno lo que quiera sin tener que obligarlos a pagar una renta en lo que será su proyecto de desarrollo para la playa.

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