Pasión a primera vista

Por: Gladys Guerra Arcelay

Para muchos los trenes son un pasatiempo para niños, sin embargo, para Víctor Díaz adentrarse a investigar sobre la historia y las rutas que pudo haber tenido el ferrocarril de Puerto Rico se ha convertido en una verdadera pasión que quiere compartir con el pueblo. Recuerda que: “Tú sabes que cuando uno ve esa cuesta de Guajataca que ve el túnel, que se ve tan bonito allí en la piedra. Me sorprendió y comencé a visitarlo. Al tiempito algunas personas me hablaron de que había un segundo túnel, bien cerca del primero, largo y que era oscuro. Yo creo que desde ese momento yo me enganché con la historia del Ferrocarril”, recordó.

Luego se dio cuenta de que no estaba solo en sus intereses y que hay muchas personas que también son aficionados a la historia del ferrocarril en Puerto Rico. Fue eso lo que lo llevó a crear Asociación Amigos el Tren de Isabela. Esta asociación y las personas que las componen explicó Díaz, tienen por lo menos dos metas fijas y una implícita.

La implícita es que su misión es conocer todo lo que puedan sobre el tren que viajaba de San Juan a Ponce por la ruta norte y darlo a conocer al mundo. Las explícitas son que para poder llevar a cabo lo primero hacen convenciones anuales en las que invitan recursos especializados en el tema y que están construyendo un museo en el que la gente puede ver vestigios de lo que fue el tren de Puerto Rico.

Díaz explicó que este museo es completamente privado, que no han recibido ninguna ayuda de gobierno alguno. Buscar las piezas, arreglarlas, de ser necesario, y ponerlas en exhibición es un trabajo arduo y costoso que financien los miembros de la asociación. Eso sin contar el tiempo que toma negociar con los dueños de las cosas que encuentran, en especial si son del gobierno, ya que es una lucha constante para poder adquirir materiales que eventualmente serán de beneficio público.

Pero nada detiene a este hombre, quien decidió ubicar el museo en Isabela porque, según explicó llego por razones personales, se quedó y tiene mucho que devolverle a ese pueblo. “Y que mejor que devolverlo que con el legado del tren de Puerto Rico?”, manifestó.

En las facilidades las personas podrán ver locomotoras originales, terecinas, vagones y herramientas que se utilizaban para trabajar en el mismo. Por ahora el museo está cerrado, pues le faltan algunos detalles y no cuentan con servicio de aire acondicionado. Pero para más información pueden buscar en Facebook el grupo “Amigos del Tren de Isabela”.

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