Opinión Política

PETER MULLER

La conformidad del mantengo
Después de la última acción de la junta de control fiscal hemos quedado muy claros sobre la condición colonial indigna que viven los ciudadanos americanos en la isla de Puerto Rico. El problema no es la junta de control fiscal, tampoco lo es el Congreso, el problema existe en la gente de este país que quieren perpetuar su condición de conformidad y mantengo.
Los puertorriqueños salieron de la pobreza y la miseria gracias a la invasión estadounidense en 1898. El país estaba lleno de hambruna, enfermedades y desolación bajo el régimen colonial del gobierno español. Éramos victimas de nuestros colonizadores, prácticamente acabaron con la raza india del patio puertorriqueño. Pasaron cientos de años y el país nunca progreso, fuimos esclavos de los españoles hasta que llegó a las costas del malecón de Guánica, la bandera que hoy en día tiene 13 franjas y 50 estrellas, la misma que brindó una nueva vida llena de esperanza y calidad de vida, además de democracia y garantías de libertad de religión, de reunión, de prensa etc. La realidad es que los americanos le han dado tanto a nuestra isla que no sabemos apreciar lo que falta por el derecho que nos asiste como ciudadanos americanos.
El conformismo que los líderes populares le han inculcado al pueblo con todos los cuentos de camino que han traído es lo que tiene al país en quiebra y deshonra. Como dicen mis hermanos dominicanos: “Hay que ser apretaooo”, para no darse cuenta que la abundancia completa existe y no conformarse con una bola de pegao. En eso admiro al dominicano, mientras más tienen más quieren, estoy seguro que si ellos hubiesen tenido la misma oportunidad de progreso económico, social y político, hubiesen sido estado hace mucho tiempo. El día que el Congreso se levante virao y unilateralmente decidan que los puertorriqueños sigan por su lado, ese día se escucharán los gritos del lamento borincano. Mientras tanto seguiremos bajo el yugo colonial de los americanos porque no hemos aprendido a ser hijos, la enseñanza de los líderes populares es que sigamos siendo unos arimaos del mantengo pendiente a las migajas y las sobras del sistema americano ¡Despierta Boricua!

 

CHARLIE HERNANDEZ

¿DÓNDE ESTÁ EL PPD?
Mientras el binomio Junta y PNP destruyen el país, fomentan el éxodo masivo de boricuas, incumplen desde la penumbra todas sus promesas y representaciones, golpean nuestra confianza y autoestima de pueblo, exprimen los atribulados bolsillos y venden lo que queda del país, nos preguntamos ¿dónde está el Partido Popular?
Observo el silencio, tímido y asustadizo, de muchos de sus líderes. Con elocuentes excepciones desde la legislatura, como los representantes Tatito Hernández, Ramón Luis Cruz Burgos, Jesús Manuel Ortíz, Carlos Bianchi y Jesús Santa, la base del PPD se pregunta donde están los demás. A ellos se unen algunas voces que no ocupan posiciones electas desde la radio y el análisis público, la Alcaldesa de San Juan (que todos los días tiene que defenderse y fiscalizar a un gobierno que la acecha) y uno que otro alcalde que esporádicamente (y casi por accidente) levanta su voz.
Reconozco las dificultades en la fiscalización de un gobierno atropellante ante una prensa que puede tener sus propios temores y agendas. Nos pasó durante los años de Fortuño. Si no están las condiciones, hay que crearlas. Hay que ser muro de resistencia. Lo inaceptable es el silencio mientras destrozan al país con la esperanza de que el triunfo electoral nos caerá en las manos por causalidad. Ese silencio es cónsono con la oferta del PPD en las pasadas elecciones cuando parecían estar cómodos ocultando la pava, el color y su historia, con una colección de ideas medio pensadas e improvisadas, sin amor a la colectividad y con deseo de ser a la vez partido y movimiento independiente. En fin, un desastre. Ante eso, hay que refundar al PPD.
Primero, hay que darle al Partido Popular una filosofía, un credo, una base ideológica clara para el siglo XXI, sin pamplinas ni jaiberías. Luego hay que explicar sin miedo ni oportunismos lo que somos y hacia dónde vamos. Finalmente, hay que convencer al país de que pueden confiar en nuestro proyecto y su liderato mientras se crea la estructura que sostenga la agenda de reconstrucción. Buscar candidaturas y posicionamientos en esta coyuntura sin atender lo anterior es irresponsable con la historia y un oportunismo digno de otros partidos.
Hay que actuar antes que el PPD se convierta en un edificio en Puerta de Tierra donde una vez hubo un partido con una gloriosa historia que vino a menos por el temor y la timidez de un liderato que no estuvo a la altura de los tiempos.

 

GINA DELUCCA

“Esteiju” ¿Cómo pronunciamos estadidad en inglés? ¿Esteiju, esteitju, esteitjud o statehood? ¿Cuántos de los que votaron por la estadidad hablan inglés? ¿Cuántos lo hablan bien, entendible? De eso se trataba la discusión de mis viejitas yabucoeñas Ramonita y Monona. Ambas son maestras retiradas, la primera de Inglés y la segunda de Español. Así que ¿adivinen la afiliación política de cada una? Bueno, el voto es secreto, pero más o menos uno se puede imaginar. Ramonita defendía el bilingüismo, y Monona estaba de acuerdo, pero no a la cañona, como a principios del siglo pasado. Monona le recordó que, diferente a Hawaii y Alaska, cuyas lenguas originarias son de habla limitada, el español es el segundo idioma que más se habla en el mundo. Por eso el inglés no se pudo “comer” al español y hemos mantenido nuestra lengua, en un peculiar dialecto puertorriqueño, rico y pintoresco.
“Pero no somos un país completamente bilingüe”, seguía Ramonita. “Hay vagancia y falta de interés. Desgraciadamente, la actitud de muchos es cogerle miedo y trancarse. Y eso nos afectará a la hora de…”.
Monona se le cuadró. “Pedir la estadidad y que no nos la den, sería una gran humillación, pero merecida”, decía Monona. “Aparte de que la mayoría no la quiere… Aunque no quisieron votar, ni siquiera jugándole el jueguito a los otros, a modo de estrategia. Fue un plebiscito truquiao. Este país es un verdadero Macondo”, decía enfogonada. Pero Ramonita, en un llamado a la calma, le dio otro giro, diciendo “Y el país seguirá dividiéndose y polarizándose. Podría llegar a dividirse marcadamente entre los que saben inglés y los que no. Digo marcadamente porque ya esa división existe. Y el bilingüe consigue mejores trabajos y mejores sueldos”.
“Hablando de división, lo triste es que a la hora de la política, y diferente a nosotras dos, hasta el pueblo cristiano se divide”, continuó Monona. “A veces perdemos el foco y no miramos lo básico, nuestro propósito como creyentes. Ahí no hay partidos ni banderas…son todas las naciones, sin fronteras”, cayó en tiempo Tití Monona, saliéndose del discurso ideológico.
“Porque Dios no tiene partido político”, siguió Ramonita. “Los de un lado oran por ganar y los del otro también. Es tan gracioso que los de un lado quieren jalar a Dios para allá y los del otro lado también. Pero Dios está por encima de nuestras ideologías”.
Monona añadió: “Y fíjate que hay gente para los cuales su ideología o su partido es como una religión, m’hija. Y religiones de esas de fanáticos. ¡Qué barbaridad!”.
“Es como tú dijiste”, concluyó diciendo Ramonita, “perdemos el foco…Y si los creyentes no caemos en tiempo, ¡nos come la miseria! Con esteiju o sin ella”.

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