Opinión Política

Peter Muller

Aguada #1

Todos sabemos que la mayoría de los alcaldes trabajaron incansablemente en medio del desastre que dejó el huracán María. Hay que destacar que hubo alcaldes que dieron más del 100%, lo que comúnmente le llamamos la milla extra. En el buen castellano a eso se le dice en mi barrio que se mató trabajando y sin mucho ruido como lo hizo el alcalde de Aguada, Manuel Gabina Santiago. Aguada fue el primer pueblo que se limpio en toda la región desde Arecibo hasta Ponce. Quién podría pensar que un alcalde nuevo que no tiene la experiencia que los demás tienen estaba con su maquinaria municipal totalmente preparado y listo para la recuperación de su pueblo una vez pasara el fenómeno atmosférico. Se anticipó contratando compañías que recogerían los escombros, se apertrecho con hielo, agua y diesel para tener sus empleados sin necesidad mientras hacían las labores de recuperación. Les confieso que otros alcaldes pese a su experiencia no corrieron con la misma suerte. Inclusive sabemos que con los equipos del municipio abrieron caminos montañosos para que se pudieran hacer las labores de energía eléctrica donde era un imposible. Sabemos de gestiones que hizo con la Autoridad de Acueductos para habilitar pozos que estaban en desuso. En fin Manuel Gabina logró en tiempo “record” lo que otros no pudieron hacer por dejadez o falta de organización. No solamente se conformó con estar organizado localmente si no que también organizó la llegada de ayuda de los Estados Unidos a través del aeropuerto de Aguadilla de lo cual se beneficiaron otros municipios. Recientemente el alcalde de Tampa, Florida le rindió homenaje por tal gesta, lo cual evidencia el trabajo de excelencia que llevo a cabo el alcalde con su equipo de trabajo para sus constituyentes. En muchísimas ocasiones visitamos los municipios con la senadora Evelyn Vázquez y fuimos testigos de la gran labor que hicieron algunos alcaldes de ambos partidos. Al César lo que es del César y a los alcaldes que hicieron buena labor nuestro reconocimiento.

 


Charlie Hernández

La Implosión de Julia Keleher

“Si me dan un año y no ven resultados, entonces me podrán criticar”, así despachaba hace un año atrás las críticas a su nombramiento la Secretaria de Educación Julia Keleher. No olvidamos que su designación fue controversial: muchos cuestionaron su limitado dominio del idioma, la cultura e idiosincrasia puertorriqueña y su desproporcionado sueldo. Para “tranquilizarnos”, dijeron que ella era tan capaz que sería Secretaria, asesora de ella misma y directora de tres escuelas a la misma vez. ¿Recuerdan?
Algunos pensaron que podría ser positiva su desconexión con un sistema altamente politizado, burocratizado e ineficiente. En un claro ejemplo de nuestros complejos coloniales, algunos pensaron que hacía falta era una americana arreglara lo que fastidiaron los boricuas. ¡Claro, si es americana hay que pagarle más! Con ese juicio simplón, se le dio un cheque en blanco para dirigir la agencia con mayor presupuesto y donde nos jugamos el futuro del país. Nadie deseaba su fracaso.
Ese nombramiento pronto demostró la inmadurez y mal juicio del gobernador… Lo primero que hizo Doña Julia fue aceptar que le designarán desde el comité del PNP a todos sus asesores y gerentes regionales (cosa que admitió con escandalosa indiferencia y falta de pudor). Tuvo problemas de confirmación por no “entender” la política pública del nuevo gobierno sobre la perspectiva de género. Para salvar su nombramiento y su sueldo, entregó en el Senado el principio de igualdad entre los sexos. A semanas de su confirmación autorizó el desembolso millonario para el “gasto indispensable” de pintar de azul penepé las escuelas del país.Tras su fracaso en la reapertura de las escuelas tras el huracán María, decidió movernos hacia una reforma educativa desarrollada sin diálogo o consensos y que no conoce, ni puede defender. Sin embargo, nada define más su gestión que la rabiosa respuesta ante la crítica. Parece creer que debemos agradecerle que tome decisiones torpes y el mero cuestionamiento es irrespetuoso. Recientemente, se reveló un contrato suscrito, y defendido pasionalmente, por Doña Julia que parece sacado del Victor Fajardo’s Handbook on Administration. Gastan irracionalmente fondos federales porque sino se “pierden” como si no hubiera formas más costo efectivas de atender el asunto. Con esos ejemplos, no quiero a los hijos de esta tierra tomando cursos de ética y valores de este gobierno.
A un año de su trágica gestión, Doña Julia no ha demostrado los talentos excepcionales que justifiquen su generoso salario. Sorry, it’s time to say goodbye!

 


Luis Domenech Sepúlveda

La Meca de la violencia armada

Todo parece indicar que Estados Unidos, cuando no tiene a quien declararle la guerra, se matan entre ellos mismos. Desde la llegada misma de los peregrinos en 1620, EEUU ha sido construido sobre bases de violencia y derramamiento de sangre. Todo comenzó con la matanza indiscriminada de indígenas por éstos defender su dignidad, su entorno social y sus tierras ocupadas por derecho propio más de un milenio antes de la conquista anglosajona. Es decir, los ‘americanos’ no solamente tienen sus manos ensangrentadas sino que continúan rindiéndole culto a la violencia y al derramamiento de sangre a través de sus guerras, cines, televisión y juegos electrónicos. Realmente, los argumentos de los fabricantes y apologistas de las armas de fuego no pueden ser más cínicos y escalofriantes: “la portación de armas de fuego garantiza la paz, la seguridad y el bienestar de la ciudadanía”.
Como se sabe, la segunda enmienda de la Constitución estadounidense reconoce el derecho de la ciudadanía a portar armas de fuego sin mayores restricciones. Ello ha sido así desde la época de los indígenas cuando los colonizadores acechaban sus tierras y como tal, justificaban la fuerza de las armas en legítima defensa propia. Se trata, naturalmente, de la única constitución de la era moderna que favorece abiertamente la matanza de seres humanos mediante certeros disparos al cerebro o al centro del corazón. De ahí que un arma de fuego puede ser adquirida en los establecimientos más insospechados. Actualmente Estados Unidos es el mayor fabricante mundial de armas y municiones de todos los tamaños y calibres y, aunque parezca increíble, le vende sus mortales productos incluso a sus propios enemigos. Se asegura que en el año 2016 circularon en EEUU entre 270 y 310 millones de armas de fuego cuyo impacto económico ronda los 49.3 billones de dólares. Ello significó una ganancia de alrededor de $15.8 billones para la industria armamentista. De acuerdo con los datos más recientes, las ventas de armas y municiones para el presente año 2018 podría tener un impacto económico superior a los $60 billones para beneficio del neoliberalismo y el capitalismo guerrerista estadounidense. Por supuesto, este lucrativo negocio cuenta con el apoyo incondicional no solamente de la poderosa “Asociación Nacional del Rifle” sino también del pentágono, empresarios, congresistas y senadores del Congreso estadounidense. Por su parte, los datos más recientes sobre criminalidad indican que en enero y febrero de este año, un promedio de 40 personas son asesinadas diariamente en Estados Unidos provocados mayormente por narcotráfico, violencia doméstica y rencillas personales.

 


 

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